El asesinato de la viuda de Vicente Sala podría estar vinculado a la actividad de sus empresas

Familiares de María del Carmen Martínez se abrazan a las puertas del tanatorio Santa Faz./
Familiares de María del Carmen Martínez se abrazan a las puertas del tanatorio Santa Faz.

La Policía mantiene abiertas varias líneas de investigación para aclarar quién pudo pagar al sicario que disparó a quemarropa a María del Carmen Martínez y los motivos para encargar el crimen

PEDRO LÓPEZ

El titular del Juzgado de Instrucción número 7 de Alicante, que se hizo cargo de las investigación el pasado viernes, ha decretado el secreto del sumario mientras se desarrollan las pesquisas policiales del asesinato de María del Carmen Martínez, viuda del expresidente de la CAM Vicente Sala. El caso presenta numerosas incógnitas y el juez y los responsables de la investigación no quieren que se filtre ninguna de las líneas que están siguiendo en su trabajo.

Una vez confirmado que el móvil del crimen es económico, es decir, que quien apretó dos veces el gatillo a quemarropa ante María del Carmen Martínez cobró por hacerlo, las pesquisas de la Policía se centran en el entorno de la fallecida. Los investigadores intentan averiguar si las actividades de las empresas de las que era titular la víctima pueden estar detrás del móvil.

No hay que olvidar que Vicente Sala Belló, el expresidente de la CAM, levantó un imperio económico a partir de una empresa de resinas en el año 1959. Las actividades de dicha empresa, que con el tiempo acabaría llamándose SM Resinas, fueron expandiéndose por otros países, especialmente en el continente americano.

De hecho, la empresa cuenta con delegaciones en México, Brasil, Colombia, Argentina, Uruguay y Perú, además de Portugal e incluso Alemania, a través de la empresa Samarlen.

En la actualidad, la firma Samar (nombre formado con la primera sílaba de los apellidos Sala y Martínez) Internacional es la que aglutina la titularidad del emporio empresarial de la familia que, además de las actividades relacionadas con la industria química y del plástico, incluye actividades relacionadas con los automóviles (Novocar Sport -donde se produjo el crimen- o Hersa Enterprise), la construcción (Afihersa) y la gestión de empresas y capitales (Alopo Capital o Marlo Capital).

Todo este entramado era gestionado, tras la muerte de Vicente Sala en 2011, por María del Carmen Martínez y sus cuatro hijos (Vicente Jesús, Eva Fuensanta, María del Mar y María Antonia). La viuda del expresidente de la CAM ejercía de cabeza de familia, aunque eran los progenitores los que llevaban, no sin diferencias, las riendas de las empresas.

Todo el 'clan' Sala-Martínez compartía residencia habitual en una enorme parcela situada en la Avenida de Dénia, donde se ubican las viviendas de los diferentes hijos, además de la lujosa y amplísima casa del matrimonio que levantó el imperio económico. El fallecimiento de Vicente Sala había apartado de la vida social a su viuda, una mujer muy conocida y apreciada en su selecto círculo de amistades.