La Policía cree que el crimen de la viuda de Vicente Sala fue por encargo

La Policía cree que el crimen de la viuda de Vicente Sala fue por encargo

El asesino de María del Carmen Martínez, que no se defendió de su agresor, le descerrajó dos tiros desde el lado izquierdo y podría ser un sicario extranjero

PEDRO LÓPEZ

Los investigadores de la Policía que intentan aclarar las circunstancias del asesinato de María del Carmen Martínez, viuda de Vicente Sala, apuntan a que el crimen fue por encargo y su autor material un sicario extranjero al que se busca para impedir que salga de España, si no lo ha hecho ya. Se trataría, presuntamente, de un profesional que se esmeró en dejar muy pocas pistas y cuya identificación se ha convertido en la prioridad absoluta en el Ministerio del Interior.Esta es la principal hipótesis, después de que ayer quedara descartado el robo como móvil de un asesinato que ha conmocionado a la sociedad alicantina.

La Policía ha analizado el modo en que fue asesinada María del Carmen -murió el viernes a última hora de la tarde de dos disparos en la cabeza- y, después de comprobar que el autor de los disparos ni siquiera se llevó el bolso o las pertenencias de la víctima, ha concluido que el móvil es económico. Es decir, el asesino cobró por el crimen.

La autopsia practicada ayer al cadáver de la víctima confirmó que ésta no pudo defenderse de sus atacantes, que le descerrajaron dos disparos a quemarropa en el lado izquierdo de la cabeza. La víctima, según fuentes de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), fue pillada por sorpresa.

Los forenses tomaron ayer diversas muestras biológicas a partir de las uñas y otras zonas del cuerpo de la víctima para realizar análisis de ADN. Mientras tanto, la Policía sigue tratando de localizar el arma homicida, y ayer la buscó en unos contenedores situados junto al concesionario de automóviles donde se produjeron los hechos, el concesionario Novocar, propiedad de la familia de la asesinada.

Las cámaras de seguridad de las instalaciones no aportarán mucha información, ya que en la zona en la que se produjo el asesinato no hay vigilancia electrónica.

Además de las pesquisas en el lugar del crimen, la Policía también tomó declaración ayer a la familia de María del Carmen Martínez, que se acercó a la Comisaría Provincial para prestar declaración. El objetivo era conocer las circunstancias personales de la fallecida y si había sido víctima de algún tipo de amenaza o extorsión. La Policía Judicial asegura trabajar ya con una «hipótesis central» sobre quién o quienes podrían está detrás del crimen, pero no quiere bajo ningún concepto que sus sospechas se hagan públicas.

Un empleado de un taller ubicado en la misma acera del concesionario donde se produjeron los hechos, Rodrigo Valdés, explicó ayer a que a la misma hora del asesinato se encontraba trabajando en la calle en un camión y pese a ello no escuchó las detonaciones ni observó a nadie sospechoso en la zona. «Estuve aquí hasta las 19.45 horas. Yo me he enterado esta misma mañana (por ayer) de lo que había pasado porque la Policía no nos dijo nada el viernes. Estuvieron buscando con linternas por la zona. Preguntamos a algún chaval del concesionario, lo vimos bastante fastidiado, pero no nos quiso decir nada», explicó este trabajador.

Por su parte, el dueño de este taller, identificado como Luis, recordó que la calle Zodiaco, donde se produjeron los hechos, «tiene un gran tránsito de coches», por lo que no es difícil que nadie escuchara los disparos.

Según este empresario, la familia Sala «tiene mucho dinero» y él, Vicente Sala, «ha sido muy grande», por lo que se imagina que el crimen guarda relación con algún móvil económico. En cualquier caso, el dueño del taller ha calificado de «inadmisible» que una mujer de la edad de la fallecida sea asesinada de esa manera, al tiempo que ha expresado sus dudas de que fuera asaltadas por unos delincuentes comunes.

La familia de Vicente Sala cuenta con un patrimonio muy importante fruto de décadas de trabajo como empresarios del sector químico y de la automoción. Todo ello refuerza la tesis del motivo económico como móvil del crimen.