Las Provincias

La educación alternativa se cuela en las aulas

Biblioteca infantil en el American School.:: lp
Biblioteca infantil en el American School.:: lp
  • El fracaso del sistema de enseñanza tradicional permite aflorar pedagogías donde el alumno se convierte en el protagonista de su formación

Los informes Pisa, que evalúan el rendimiento de los estudiantes de diferentes países, no dejan el sistema educativo español en muy buen lugar. La tasa de abandono escolar es altísima. Los menores de hoy en día, que tienen tantos estímulos fuera de las aulas, se aburren en clase, donde todavía perviven las estructuras de la escuela del siglo XX.

Es decir, el profesor habla y vacía su conocimiento en la cabeza de los alumnos, que deben estar receptivos a un aprendizaje totalmente pasivo. Pero no es fácil para unos niños que están acostumbrados a interactuar. Así que cada vez más surgen alternativas a la escuela tradicional, donde los niños se convierten en los protagonistas de su educación, bajo la teoría de sus inagotables ansias de aprender, que son innatas al ser humano, y que parece que la escuela tradicional va apagando con los años.

El sistema educativo actual premia además sólo dos tipos de inteligencia, la matemática y la lingüística, dejando de lado otro tipo de habilidades con los que muchos alumnos se identifican más y que la escuela actual relega y les hace fracasar. Así que en los últimos años se han multiplicado las iniciativas basadas en pedagogías alternativas, que ponen el punto de mira en dar el protagonismo al alumno, en buscar sus individualidades y adaptarse al potencial de cada niño.

Por ejemplo, las pedagogías Montessori o Waldorf, que en realidad fueron desarrolladas a principios del siglo XX, han vuelto a ser estudiadas con atención por este motivo: en la época infantil los niños interactúan con su entorno con libertad y el maestro es un guía que detecta las necesidades de cada uno, según explica Eva Giraldo, presidenta de la asociación Montessori de Valencia. «No me gustaba el sistema educativo actual porque no es democrático y no me parece respetuoso con los niños», explica. Así que algo está cambiando en la educación del siglo XXI, porque el Valencia Montessori School, a pesar de ser privado, tiene todas sus plazas completas. Todavía se imparte solamente la educación Infantil, pero con el objetivo de ampliar su oferta curricular a Primaria. Además, hay un proyecto de ubicar otra escuela Montessori en Camp de Morvedre. Y la escuela Waldorf de L'Eliana Flor de Azahar lleva ya varios años en funcionamiento.

Inteligencias múltiples

Otros colegios, en su mayoría privados, han visto en estas metodologías un potencial en el que desarrollar todas las habilidades de cada niño y ya están aplicando teorías pedagógicas novedosas, como la de las inteligencias múltiples. El grupo Sorolla, que tiene cuatro colegios en Carlet, el Vedat de Torrent, el barrio de Malilla en Valencia y Elche, utiliza el método MORE, que consiste en sacar lo máximo de cada alumno a través del aprendizaje cooperativo. Además, se tiene muy en cuenta el aspecto emocional, porque finalmente las investigaciones confirman lo obvio: cuanto más alto es el grado de implicación de los alumnos en las tareas, más éxito tienen.

¿Quién se acuerda de la mayoría de conceptos que aprendió durante su etapa escolar? Eva Giraldo pone un ejemplo clarísimo, y es que la mayoría de los padres tienen verdaderas dificultades a la hora de ayudar a sus hijos a hacer los deberes en casa porque no se acuerdan de lo que aprendieron en su día. Así que en la época en que una simple búsqueda en Google nos da toda la información que necesitamos el objetivo no es memorizar conceptos, sino tener un pensamiento crítico, saber relacionar y, cómo no, priorizar tanta información que nos llega. En algunos colegios ya se trabaja cada vez más por proyectos, con ese objetivo, dejando a un lado el sistema tradicional de enseñanza, con exámenes donde hay que memorizar para poder aprobar. E incluso se eliminan los deberes para que los niños tengan tiempo para jugar, ya que se ha demostrado la importancia del tiempo libre para desarrollar sus habilidades, su inteligencia emocional y aumentar su autoestima.

Adaptarse a un mundo laboral en el que ya no se prepara a operarios de fábrica, sino a personas con capacidad crítica y que sepan trabajar en equipo es así el objetivo de aquellas pedagogías alternativas. Hasta los horarios pasan a un segundo plano, ya que ya no es tan importante como lo era en un mundo basado en el trabajo en cadena. En las aulas Montessori, por ejemplo, las tareas no se interrumpen, e incluso los niños no están clasificados por edades en diferentes aulas, porque existe la teoría de que unos aprenden de otros.

Existen además proyectos educativos que se basan en la libertad; las escuelas libres, como Tierra de Niños en Godella o Donyets en Olocau, donde se vuelve a poner el punto de atención en el niño para desarrollar todas sus habilidades desde el juego libre. En todos estos proyectos se presta especial atención en la atención individualizada. Las críticas a la escuela tradicional se centran en el excesivo número de alumnos por aula. En la Comunitat Valenciana se permite desde hace dos años que las aulas de Infantil tengan 30 alumnos, que incluso pueden incrementarse a 33 según el censo. Una ratio que según los docentes es «una barbaridad».

Hay otras opciones donde la introducción en los idiomas extranjeros completa la innovación pedagógica. American School nació hace ya varias décadas, cuando los ingenieros americanos de la Ford se instalaron en Valencia para poner en marcha la factoria de Almussafes. Según Michael L. Smith, director del centro, «estamos preparando a nuestros alumnos para el mundo que se encontrarán dentro de 15 años, cuando finalicen sus estudios». Así que el trabajo en el aula «nunca va a estar limitado a la memorización, sino que apostamos por un aprendizaje de verdad. Por ejemplo, en el mundo de la empresa tiene cada vez más importancia demostrar tus habilidades, comunicar bien y convencer a tu interlocutor».