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El deterioro de los yacimientos arqueológicos obliga a Ròtova a activar un plan de protección

Paraje de la Penya Roja, en el término municipal de Ròtova. :: ÓSCAR MARTÍ
Paraje de la Penya Roja, en el término municipal de Ròtova. :: ÓSCAR MARTÍ
  • El programa prevé la construcción de un malecón en la Penya Roja para evitar las avenidas del río y la mejora del solar de la villa romana

La Penya Roja de Ròtova está en peligro. Buena parte de este yacimiento ya ha desaparecido por las avenidas del río Vernissa y, si no se actúa de manera urgente, en unos años ya no quedará ni rastro de él. La cavidad pertenece al Paleolítico Medio o incluso Inferior y alberga restos de unas pinturas rupestres levantinas y de grabados fusiformes de más de 10.000 años de antigüedad. Estas trazas están incluidas en el conjunto de Patrimonio de la Humanidad del Arte Prehistórico del Arco Levantino.

El Ayuntamiento de Ròtova en colaboración con la Sección de Arqueología y Prehistoria (SEAP) de la Real Academia de Cultura Valenciana ha puesto en marcha un plan de protección de los enclaves arqueológicos del término municipal, ya que todos presentan un importante deterioro, según apuntan los expertos. Este programa no sólo incluye una actuación en la Penya Roja sino también en la Cova de les Rates Penaes, del Barranc Blanch, la villa romana de Lesort y el castillo de Borró, que está situado sobre un poblado ibérico.

El arqueólogo de la Real Academia de Cultura Valenciana José Aparicio explicó que es necesario proteger el acantilado de la Penya Roja porque cada vez que hay una avenida por las lluvias esta amenaza con su destrucción. A juicio de Aparicio, el río es el verdadero causante de su progresiva desaparición. La propuesta que plantea es la construcción de un malecón que frene las acometidas del río. De esta manera, cuando haya una riada, el agua golpeara contra el muro y no contra el yacimiento. Dicho malecón serviría también de acceso al acantilado y se construiría una pasarela de acceso. Con respecto a los restos de pinturas rupestres que hay en la pared, según Aparicio, con métodos modernos se podría restituir lo que se ha perdido. Asimismo, se pondría una valla para proteger las obras artísticas.

La Penya Roja fue descubierta por el propio Aparicio el 21 de diciembre de 1972. Su equipo realizó cinco campañas de excavación desde 1976 hasta 1980. «Se comprobó que la sedimentación en su mayor parte correspondía al Musteriense y una débil capa superficial contenía materiales del Auriñaciense, final del Musteriense y principios del Paleolítico Superior y otras ya del Mesolítico I fechado a principios del Holoceno entre el 10.000 y el 9.000».

Los restos ergológicos, producto de la continuada habitación al amparo de una cueva o simple abrigo, junto a los restos artísticos, le confieren una singular importancia, apostilló. Lo preocupante, según el arqueólogo, es que la modificación del cauce del Vernissa, que lame la base de la sedimentación y la pared del abrigo, ha ido provocando la erosión y consiguiente desaparición de parte de dicha sedimentación.

Por el momento, según el especialista, no se va a excavar en la Penya Roja, pero en un futuro, «sí que habrá que pensar en realizar catas en profundidad».Una vez se emprendan las labores de protección, la intención es poner en valor los enclaves arqueológicos con la finalidad de que se conviertan en una oferta de turismo cultural de alto nivel, según explicó el alcalde de Ròtova, Toni García. Con respecto a la villa romana, localizada en el polígono les Mases, la máxima autoridad solicitará los permisos a la Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano para proteger los restos exhumados.

También se limpiará y acondicionará el solar municipal donde se ubica el conjunto romano y se integrará en un jardín arqueológico visitable. Este lugar lo empezó a excavar la Seap bajo la dirección del arqueológo Cisneros Fraila.

En tercer lugar, también en el mismo cauce del río Vernissa, está la Cova del Barranc Blanch, «famoso yacimiento por sus restos antropológicos descubiertos hace años, adscribibles al Neandertal y a su sucesor Cromañón, en sedimentación de continuada habitación durante el Paleolítico Superior y Paleolítico Medio en la base». El arqueológo plantea instalar en este lugar una valla de protección.

Cova de les Rates Penaes

Otro de los yacimientos es la Cova de les Rats Penaes, que contiene tanto restos artísticos como sedimentación del Paleolítico Superior y del Neolítico. Todo este conjunto arqueológico forma el núcleo central del proyecto de protección, «de indudable necesidad inmediata», según Aparició, quien señaló que hay que tener en cuenta que la inmediata situación del Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba, «pudiera ser el centro de acogida y de las actividades culturales y científicas que se pudieran desarrollar».