Las Provincias

José Manuel García-Margallo a la salida del debate de investidura
José Manuel García-Margallo a la salida del debate de investidura / Kiko Huesca (Efe)

Margallo, un ministro para todo

  • El exministro, amigo íntimo de Rajoy, ha sido un verso libre que le ha llevado a enfrentarse abiertamente con Sáenz de Santamaría y una buena parte del PP

A José Manuel García-Margallo se le encomendó hace cinco años la cartera de Asuntos Exteriores. Sin embargo, este veterano político que empezó su carrera en las filas de UCD no ha dudado a lo largo de este tiempo en ofrecer su opinión sobre todo lo que se le ha preguntado, hasta el punto de haberse enfrentado a miembros del gabinete de la talla de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría.

Dentro de sus propias filas a Margallo se le ha criticado esa excesiva locuacidad y el punto de osadía que le llevó a aceptar, por ejemplo, un debate con el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, en las últimas elecciones catalanas. Tampoco gustó en absoluto que, saltándose al presidente del Gobierno, asegurase que tenía redactada en el cajón una reforma de la Constitución. Lo dijo en un momento en el que el PP rechazaba y por pasiva cualquier revisión de la Carta Magna. Pese a estos deslices dialécticos, la estrecha amistad entre Rajoy y Margallo siempre le sirvió de escudo. El ya exministro era uno de los cabecillas del G-8, nombre el que se conocía a los más próximos al presidente del Gobierno a la vez que a los más enfrentados con Sáenz de Santamaría.

Las tensiones en sus propias filas contrastan con su buena relación con la oposición. Margallo ha mantenido que la Exterior es una política de Estado, y como tal ha tratado de sacar adelante sus propuestas por consenso. El exministro ha mantenido una buena relación con sus antecesores en el cargo y sus interlocutores socialistas.

Su gestión en Exteriores ha girado en torno a recuperar las relaciones con Estados Unidos, muy dañadas tras la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, y una política de cierto seguidismo de Francia en el seno de la Unión Europea. Margallo lo ha explicado muchas veces, España es una potencia media y se debe comportar como tal.

En cuanto a las chinas en sus zapatos, Margallo se marcha sin lograr haber avanzado en el conflicto de Gibraltar y con las relaciones con Venezuela bajo mínimos.