Las temperaturas cálidas y la falta de lluvias marcarán también el invierno

Las temperaturas cálidas y la falta de lluvias marcarán también el invierno

La predicción estatal para el próximo trimestre sólo aprecia un 25% de probabilidad de que sea húmedo, mientras los embalses languidecen

J. A. MARRAHÍ/EFE VALENCIA.

Más de lo mismo. Después de un octubre marcado por la anomalía de calor y una prolongada sequía en el mes más húmedo del año, el otoño y el invierno se presenta con una tónica similar. Un clima cálido y con lluvias escasas es lo que marca para la Comunitat la predicción trimestral que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha publicado para el mes de noviembre, diciembre y enero.

En cuanto a temperaturas, el color rojo marca toda la Península en una época del año en el que el termómetro oscila entre los 12,5 y los 14 grados de promedio histórico en la región valenciana. Aunque todavía se trata de predicciones tempranas, se aprecia probabilidad alta de que la temperatura sea más bien cálida. Como es lógico, los registros del termómetro bajarán de cara al final del año, sin embargo se mantendrán en temperaturas elevadas respecto a la horquilla de valores propia de la estación invernal.

En concreto, hay un 60% de probabilidades de que las temperaturas sean altas y próximas a esos 14 grados de media histórica. Por contra, los meteorólogos de la agencia estatal sólo aprecian un 10% de probabilidad de que el tiempo en el próximo trimestre sea frío, como muestran las tablas. El esbozo del tiempo invernal es similar en toda España en lo que al mercurio se refiere.

La agencia también lanza sus primeras previsiones de lluvias. Las precipitaciones en el próximo trimestre suelen oscilar entre los 74 y 160 litros por metro cuadrado en la provincia de Valencia y entre los 56 y 101 en la zona de Alicante, de acuerdo con las mediciones entre 1981 y 2010.

Para los próximos tres meses se esperan que estén en la zona baja de estos intervalos. Es decir, de nuevo escasez y continuidad de la sequía. Nada apunta, de momento, a que los pantanos vayan a llenarse ni el riego natural alivie la sed de los campos. En concreto, los expertos detectan un 60% de probabilidad de que el trimestre invernal sea seco en nuestra región frente a un 25% de que sea húmedo. Y esta es también la tónica que marca la mayor parte de España, Canarias y Baleares. Únicamente en la zona de Galicia, los valores de precipitación podrían ser normales respecto a lo habitual en el periodo.

En esta tesitura, la preocupación por la falta de agua se agrava. Y los embalses siguen languideciendo. Los últimos datos del Ministerio de Medio Ambiente revelan que la reserva hidráulica española ha disminuido un 0,3% y se sitúa al 37,5% de su capacidad total. La situación en la Comunitat es crítica. Los embalses de la Confederación Hidrográfica del Júcar están casi al 25% de agua embalsada, mientras que las reservas de la zona del Segura agonizan con los valores más bajos de España: apenas un 13%.

Ecologistas en Acción ha pedido la suspensión temporal de la caza por el impacto de la sequía, que tiene consecuencias directas sobre las especies cinegéticas. La asociación se refiere a la baja productividad y la debilidad de los animales.

Debilidad de animales

La falta de agua y la reducción de alimento de los últimos meses han provocado que la mayoría de los animales no haya tenido un adecuado periodo de reproducción y que buena parte de las especies aptas para caza «estén en unas condiciones de debilidad que limitan su capacidad de huida».

La organización resalta que aunque algunas federaciones de caza han realizado «tibias recomendaciones» para moderar la presión cinegética, estas «han caído en saco roto» y los campos se han llenado de cuadrillas, monterías y ganchos que «no están dando tregua» a la fauna.

Especialmente grave para esta entidad es la situación en los cotos intensivos, cuarteles de caza comercial y escenarios de caza, donde se permite cazar «con más intensidad, durante más tiempo y sin distinción de si se dispara a animales salvajes o de criadero».

En comunidades como Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura, Madrid o Castilla y León la situación es «especialmente grave», pues la sequía y las altas temperaturas de estos días están siendo extremas para la época del año y tienen «en jaque» a las poblaciones de especies cinegéticas.

A su juicio, la legislación de caza y de conservación de la naturaleza obliga a actuar a los gobiernos autonómicos en situaciones meteorológicas excepcionales «decretando la suspensión de la caza si fuera necesario y evitando los llamados días de fortuna, como son los de sequía prolongada».

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