Sanidad ya mueve los hilos en Alzira

Entrada. Acceso al centro hospitalario./
Entrada. Acceso al centro hospitalario.

Ribera Salud entrega a la conselleria la gestión del departamento mientras la incertidumbre se ceba en algunos trabajadores

DANIEL GUINDO | MANUEL GARCÍA

A última hora de ayer, el hasta ese momento director gerente del departamento de salud de la Ribera, Javier Palau, suscribía junto al subsecretario de la Conselleria de Sanidad, Ricardo Campos, el acta por el que la concesionaria cedía la gestión del ámbito sanitario al Gobierno autonómico, todo ello según fuentes de la concesionaria porque el departamento que dirige Carmen Montón prefirió guardarse los detalles de la rúbrica para hacerlos públicos hoy. De esta forma, y después de 18 años de gestión indirecta, la Generalitat vuelve a los mandos del hospital de Alzira y los centros de salud de la comarca y pone la primera piedra al desmantelamiento de las concesiones sanitarias en la Comunitat.

Pese a este hito, que supone un antes y un después en la gestión autonómica de la Sanidad, la jornada transcurrió con normalidad entre los pacientes que se acercaban a Urgencias -al ser festivo las consultas estaban cerradas- y los enfermos ingresados en el centro hospitalario y sus familiares. Problemas respiratorios relacionados con alergias y episodios de asma, relacionados con la época actual, hacían que en la sala de espera de Urgencias apenas quedaran sillas libres, pero desde la concesionaria apuntaron que se estaban registrando unas esperas dentro de la normalidad. Los alrededores del hospital, repletos de coches, ponían de manifiesto que, pese a encontrarse en plena Semana Santa, la actividad del centro hospitalaria continuaba sin impedimentos.

Cifras

2.290
empleados tendrá el departamento de salud de la Ribera con los refuerzos previstos.
7,8
millones de euros invertirá Sanidad en el departamento este año y en 2019.

Sin embargo, la incertidumbre entre algunos empleados sí se vio incrementada, especialmente entre los que no tienen garantizada la continuidad de su puesto de trabajo. Por ejemplo, dos trabajadores vestidos con su uniforme se hacían un selfie con el teléfono móvil durante una pausa con el hospital de fondo e intercambian sus números para poder seguir en contacto. «Es nuestro último día de trabajo», explicó un joven auxiliar del centro. Mucho más crítico se mostró Raúl Sánchez, del departamento de mantenimiento, quien afirmó que hay una sensación de «despago» entre los trabajadores. Para que no quedara dudas, se definió ideológicamente como de izquierdas. «Soy rojo», manifestó este empleado de la localidad de Real antes de lamentar la postura de la conselleria. «Merecemos mucho más que el silencio administrativo. Tanto que dicen que están para salvar personas y no parece que estén muy por la labor de rescatarnos a nosotros», criticó. Sánchez lamentó que no les hayan detallado cuál va a ser su labor a partir de ahora. Junto a él, José Antonio Gayón, de la cercana población de Corbera, asentía ante las manifestaciones de su compañero. Sánchez explicó que están realizando labores para la mejora de un sistema de telefonía y agregó que el próximo martes volverán a trabajar «sin firmar nada» y tras haber recibido únicamente una carta muy genérica por parte del comité de empresa. «No sabemos si vamos a seguir en la misma categoría laboral o no», apuntó. Además, se preguntó qué ocurriría si a partir de ese día tuvieran algún tipo de accidente laboral, el primero de ellos durante el propio desplazamiento a su lugar de trabajo desde su localidad. «Tenemos todas las dudas del mundo», confesó. Por otra parte, admitió que la empresa concesionaria le ha tratado bien en todo este tiempo y lamentó que ahora su estado de ánimo se mueva entre «el cabreo» y la «impotencia» por el «abandono» que dicen estar sufriendo. «No se trata únicamente de médicos y enfermeros. Aquí hemos trabajado muchas más personas durante este tiempo y ahora nos encontramos con esto», explicó durante su última jornada de trabajo. Recordó, entre risas, cómo en alguna ocasión, el propio Alberto de Rosa -consejero delegado- quiso hacerse una foto con él y se negó.

Empleados muestran su descontento con el Consell por la ausencia de información

Asimismo, quiso poner como ejemplo de caos organizativo la situación del aparcamiento cubierto de pago que, desde la mañana de hoy, abrirá sus barreras y será gratis. Se preguntó si es normal que un médico que tenga que acudir a una urgencia «tenga que estar dando vueltas buscando un espacio para aparcar» hasta que se le adjudique un espacio en el que estacionar. Recordó que ninguno de los aparcamientos que hay junto a hospitales públicos, -«mira el de La Fe», apreció-, es gratuito y vaticinó que en un futuro cercano «acabaremos pagando». Además, se preguntó el motivo de que no se haya ampliado el aparcamiento gratuito con los terrenos expropiados por la conselleria.

A pocos metros de las puertas de este aparcamiento, Cristina y Alberto, trabajadores del departamento de Nefrología, se tomaban un último respiro a las puertas del centro antes de afrontar sus últimas horas de trabajo. Ambos presentaban un gesto de resignación, común a los que acaban por el momento su relación laboral con el centro alcireño. Muchos de ellos han estado unidos a él desde que el centro abrió sus puertas. «Esperemos que nos llamen pronto de la bolsa de trabajo, aunque tenemos pocos puntos», confesó Alberto.

Consuelo Chambó

Las trabajadoras de la cafetería tampoco conocían a ciencia cierta su futuro. Prefirieron no dar sus nombres, pero explicaron que, las que tienen contrato temporal, el 22 de abril terminan. La incertidumbre radica en que la conselleria había previsto el servicio de catering de las habitaciones pero no el de la cafetería. Tras alerta de esta situación la concesionaria, la conselleria sacó este ámbito también a concurso. «Hasta ahora lo había prestado todo la misma empresa, pero ahora para las cafeterías ha ganado el concurso otra empresa, y a la actual le han dicho que siga prestando el servicio hasta junio», apuntaron.

Desde la Conselleria de Sanidad, por su parte, indicaron que ya tienen planificada toda la actividad quirúrgica, de consultas y de pruebas diagnósticas durante este mes, así como todos los turnos de los trabajadores durante este año. En relación a los programas informáticos, indicaron que tienen preparados planes de contingencia por si en los sistemas que hay que sustituir para unificarse al resto de departamentos de la red pública surgiera algún problema. Además, han hablado con los proveedores para poder seguir usando los antiguos si fuera necesario mientras se completa el cambio. Además del inventario del hospital o el dimensionamiento de las inversiones, ya se ha licitado la alimentación, el gas natural, la electromedicina, el mantenimiento, la lavandería, la gestión de residuos, la limpieza, la vigilancia, los gases medicinales y se está tramitando la cafetería.

Por su parte, el consejero delegado, Alberto de Rosa, remitió una carta a todos los empleados en la que pone de manifiesto que el éxito del modelo Alzira es fruto del trabajo de estos profesionales.

José Marcelo Galbis. Jefe del servicio de cirugía torácica «¿Temor? A que cambien las cosas»

Después de 15 años trabajando en el hospital de la Ribera, el responsable del departamento de Cirugía Torácica confía en poder seguir manteniendo la autonomía de la que afirma haber podido disfrutar en este periodo.

-¿Qué balance hace de su estancia en el centro?

-Creo que hemos disfrutado de un modelo de gestión flexible que ha dejado fuera las trabas que, en muchas ocasiones, la administración impone. Para nosotros es muy importante no tener que estar pidiendo permiso para muchas cosas.

-Ponga un ejemplo.

-A veces puede llegar un cirujano que esté en una bolsa de trabajo que no esté preparado para su puesto. Prefiero poder rodearme del equipo que yo haya elegido.

-¿Tiene algún temor con este cambio?

-Que cambien las cosas. Hasta ahora todo han sido facilidades.

-Pero eso no quiere decir que defienda que exista una falta de control.

-Ni mucho menos. Usted déjeme trabajar y luego exíjame resultados.

-¿Qué les han dicho los responsables de la Conselleria de Sanidad en las diversas reuniones que han mantenido con ellos?

-Han sido reuniones amables. Que siguiéramos adelante con lo que tenemos programado. Si todo continúa igual seguiremos disfrutando de una sanidad excelente, como hasta ahora.

-¿Va a mantener usted su mismo equipo de trabajo?

-Sí. Somos tres cirujanos además de anestesistas y personal de Enfermería y Fisioterapia. Incluso vamos a tener un incremento en el número de horas de Enfermería.

-¿Y en cuanto a los medios materiales?

-Me preguntaron si íbamos a necesitar alguna cosa y es probable que hagamos alguna petición.

Javier París. Supervisor general de Enfermería «Hice la primera guardia y voy a hacer la última»

Javier forma parte de la historia viva del hospital de la Ribera. La nochevieja de 1999 hizo la primera guardia antes de que oficialmente abriera sus puertas el 1 de enero y ayer hizo la última. Hasta el martes, que regresa a Sueca a seguir con su tarea de enfermero en consultas externas.

-¿Cómo recuerda el comienzo?

-Fue muy bonito, aunque el edificio al principio era húmedo y frío. Yo trabajaba en el hospital La Fe y me vine por el proyecto. La verdad es que me ha ido muy bien.

-¿Qué cambios notó?

-En radiología, por ejemplo, se planteó una forma de trabajar completamente diferente. Desde el principio, las máquinas de rayos las llevaban técnicos, que reciben una importante formación, y el enfermero está para atender a los pacientes. En el ámbito público el enfermero lo hace todo. También en cuestiones de especialización de los médicos y organización del trabajo.

-¿Espera cambios en la gestión?

-Supongo que la conselleria seguirá nuestro modelo porque es muy interesante. Es más, posiblemente lo extienda a otros departamentos para que trabajan como lo hacemos aquí. Creo que éste es el modelo a seguir.

-¿Tantas diferencias hay?

-En el ámbito público, el que tiene plaza se suele acomodar y el contratado es el que se mata a trabajar. Aquí nos matamos a trabajar todos. La plaza te suele quitar el incentivo del trabajo.

-¿Qué les dicen los pacientes?

-Nos preguntan qué va a pasar y les contestamos que no creemos que vayan a cambiar las cosas. Por ejemplo, los resultados que presentamos, como unas listas de espera más reducidas que en el ámbito público, son fruto del tipo de trabajo que desarrollamos.

Más

Fotos

Vídeos