La concesionaria advierte del retraso en instalar el nuevo sistema informático

El actual gerente lamenta que los técnicos seguían el martes haciendo pruebas y que todavía no funcionaba

D. G. VALENCIA.

El todavía gerente del departamento de salud de la Ribera, Javier Palau, compareció ayer para hacer balance de los resultados obtenidos por Ribera Salud al frente de este ámbito sanitario y lamentar que, con la reversión, «perdemos 20 años de evolución sanitaria, es un paso atrás». Además, Palau señaló la falta de comunicación que ha habido con la Conselleria de Sanidad en el proceso de reversión: «teníamos reuniones programadas y nos quedábamos en el hospital esperando que vinieran». Estos problemas se han materializado también en la instalación del nuevo sistema informático, puesto que como indicó el actual gerente, los técnicos del Consell «empezaron dos meses tarde a instalar el nuevo sistema». Así, el pasado martes, «todavía estaban haciendo pruebas porque no funcionaba», alertó.

En su comparecencia, el portavoz recordó que el hospital ha conseguido indicadores que mejoran al resto de centros valencianos públicos (demoras de casi la mitad o un mayor porcentaje de pacientes atendidos en tiempo). «Estos datos positivos reflejan que la decisión de la conselleria no ha tenido en cuenta ningún criterio técnico y sólo se fundamenta en el sectarismo», sentenció.

Por otro, se ha visto inmerso en un proceso de reversión en el que ha tenido que lidiar con el abandono en dos años de cerca de 70 profesionales «porque no veían claro su futuro con la reversión». Además, «no hemos podido hacer indefinidos a otros 60, por las duras normas impuestas» por el departamento que dirige Carmen Montón.

Asimismo, Palau recordó casos como el de Carlos Mayordomo (postulado como futuro director médico del centro), imputado por un presunto delito de calumnias e injurias contra los responsables de Ribera Salud, a los que supuestamente comparó con los nazis e indicó, o el subsecretario de Sanidad, Ricardo Campos, investigado también por un presunto delito de calumnias hacia los trabajadores, a los que llamó «tropa». Sobre ello, apuntó que no son las únicas denuncias y que en los próximos días podría haber más imputados.

Por último, aseguró que se está investigando el presunto borrado de algunas carpetas del sistema informático (información que ya se ha repuesto) y que achaca a un error o a un posible boicot de algún trabajador del centro.

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