Ever Dubon, el barbero solidario de Valencia

Ever Dubon corta el pelo de un cliente en Brooklyn Barber, el local en el que trabaja./Jesús Signes
Ever Dubon corta el pelo de un cliente en Brooklyn Barber, el local en el que trabaja. / Jesús Signes

Huyó de la violencia en Honduras hace 12 años. Hoy, afincado en Burjassot, encabezará de la mano de Cáritas un proyecto para ayudar a miles de necesitados

JOAN MOLANO

Mark Bustos fue el primero. El estilista neoyorkino comenzó hace unos años a patear las calles de la Gran Manzana para cortar el pelo a personas sin hogar a cambio de nada. Un movimiento, #BeAwesomeToSomebody (sé increíble para alguien), que ha trasladado a otras partes del planeta, donde no sólo adecenta el cabello y la barba de quienes no tienen recursos sino que, además, dona comida, bebida y productos de higiene personal gracias al respaldo de algunas oenegés. Esta buena obra, con gran repercusión en las redes sociales, le ha convertido en un referente para muchos dentro del oficio, que no han dudado en seguir sus pasos.

En Reino Unido, por ejemplo, el testigo del estadounidense de origen filipino lo cogió Joshua Coombes, el peluquero de los 'homeless' de Londres. Su labor se enmarca dentro de la iniciativa #DoSomethingForNothing (haz algo por nada). En Australia, el estilista de las calles de Melbourne es Nasir Sobhani, un excocainómano para el que la solidaridad se ha convertido en su nueva droga. En Barcelona está el colombiano Lewin Campaz, quien dice estar cumpliendo "un propósito de Dios". En Madrid, Jonathan Martín, Cristina Media y Ana Cuenca ayudan a devolver la dignidad a los sintecho bajo el lema 'Un corte, una historia'...

Y en Valencia oímos hablar de Ever Dubon, también conocido como Blaze The Barber, peluquero de futbolistas y otros rostros conocidos, que junto a Cáritas Diocesana se embarcará a partir del próximo mes de marzo en una aventura altruista de la que se beneficiará "mucha gente". Concretamente, cerca de 2.000 personas, según los cálculos de la organización. Lo hace, confiesa, no sólo por emular a Bustos, sino por "devolver el favor". Porque él y su familia también necesitaron de la buena voluntad de otros para salir adelante cuando llegaron a España. Quedamos con él para saber en qué consiste su plan benéfico y, de paso, conocer su historia.

Ever nació en Honduras en 1993, tiene 24 años, y desde allí, hace ya más de una década, aterrizó en el aeropuerto madrileño de Barajas junto a su madre, Irma. Aunque estuvieron a punto de no subir nunca a aquel avión si, a un día de emprender el viaje, el tipo que les puso una pistola en la cabeza para robarles hubiera apretado el gatillo. Recuerda el momento con una abrumadora normalidad. Fue en un centro comercial, un episodio más de violencia en San Pedro Sula, una de las ciudades más peligrosas del mundo, "donde la vida vale lo mismo que un móvil, unas zapatillas o un simple bocadillo", donde mandan las pandillas, las maras, delincuentes que convierten el crimen en su pan de cada día y tienen atemorizados a todos ante la inoperancia de las autoridades.

Ever Dubon en la puerta de la barbería donde trabaja en Valencia.
Ever Dubon en la puerta de la barbería donde trabaja en Valencia. / Jesús Signes

El barbero solidario de Valencia se crió en Cuyamel, un turístico municipio costero a una hora en coche de la capital de la muerte y la delincuencia. Su familia llevaba una vida "normal dentro de lo que es aquello": "Éramos muy pobres, pero las cosas mejoraron cuando mis padres se divorciaron. Mi padre emigró a Estados Unidos y desde allí mandaba dinero". A pesar de ello, la situación tampoco era como para tirar cohetes. Su madre regentaba un bar de comida rápida y la vida del pequeño, el menor de tres hermanos, transcurría prácticamente entre el colegio y su casa: "A las siete de la tarde no podías ir por la calle. Era demasiado peligroso. Te asaltaban a la mínima, te podían secuestrar...".

No obstante, guarda muy buenos recuerdos del país donde nació. Destaca los partidos de fútbol con amigos, la vida en horas seguras por la calle y, sobre todo, la Barbería Continental, situada en la ciudad caribeña de Puerto Cortés, a tiro de piedra de casa. En ese local nació su vocación: "Era súper americana. Tenía el típico poste de barbero azul, blanco y rojo en la puerta, un símbolo que con los años ha sido muy importante en mi vida". Después de cortarse el pelo solía quedarse un rato más a pasar la escoba, embobado con las sillas, los espejos y las herramientas de los peluqueros, viendo a los clientes "entrar y salir como nuevos": "Me encantaba estar allí. Tanto que una vez mi madre le pidió al dueño que me enseñara el oficio, pero se negó, dijo que primero tenía que acabar el colegio". Habría que esperar.

Un comienzo duro

"Recién llegados a Burjassot mirábamos por la ventana y veíamos que la gente bajaba tan tranquilamente el perro a la calle a las cinco de la mañana y ¡podía salir a las 10 u 11 de la noche! Eso nos chocaba mucho al principio, porque llevar esa vida en Honduras era imposible", relata. Ever tenía sólo 12 años y por delante seis meses para adaptarse a su nuevo día a día antes de empezar el instituto. El comienzo para los dos fue duro: "Llegué sólo con una chaqueta fina para pasar el invierno. No tenía más abrigo", cuenta. En un principio su madre se opuso a traerle, le decía que sería un viaje temporal, "solo para despejarse", y que regresaría pronto. El pequeño insistió tanto que la mujer acabó por dar su brazo a torcer. Aún tienen pendiente reencontrarse con los suyos.

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No les quedaba más remedio que tirar del carro entre los dos en un pequeño piso de alquiler en la localidad de l'Horta Nord. Para no pasar tantos apuros se apoyaron en Cáritas, en el Lloc de Vida de la oenegé Buscant Alternatives, con la que colabora la entidad católica. Allí, Irma recibió varios cursos y talleres de formación que le sirvieron para encontrar empleo como cuidadora de personas dependientes, su trabajo actual: "Estamos muy agradecidos por todo. Además, en el economato, podíamos comprar ropa muy barata, asequible para nuestro bolsillo".

Cambió la música por la barbería

Ya asentados en Valencia, la música fue la primera opción profesional de Ever, aunque acabó centrándose "más en la fiesta que en otra cosa". Con 16 años pinchaba en varios garitos de la ciudad. "Ponía rap, reguetón y demás ritmos latinos y tuve cierta fama en redes sociales", señala mientras ríe: "Me creí la película, porque si no lo haces no puedes llegar lejos". Formó un grupo con siete amigos, entre ellos se encontraba Nyno Vargas, el cantante valenciano que descubrió su pasión por el rap con un MP3 robado y que hoy goza de reconocimiento a nivel nacional. Ahora protagoniza el programa de Cuatro 'Los Reyes del Barrio'. De todos los colegas sólo triunfó él. Ever lo cuenta orgulloso, contento por el éxito su 'bro', al que retoca antes de grabar sus videoclips.

"En verano trabajaba de noche como 'dj' casi todos los días de la semana hasta que mi cuerpo dijo basta. Mi madre entró en casa, me encontró un martes de resaca tirado en el sofá y me preguntó qué estaba haciendo con mi vida. Me hizo cambiar. Decidí centrarme en la barbería", cuenta.

Ever junto a su amigo Nyno Vargas.
Ever junto a su amigo Nyno Vargas. / Instagram

Después de hacer "muchos destrozos" en las cabezas de sus compañeros de instituto, se sacó el título de estilista y más tarde se matriculó en el Gremio de Peluquería de Caballeros de Valencia. "Iba a cursos privados, me fui moviendo, trabajando en diferentes salones. En uno de los primeros cobraba cinco euros por corte y sólo me quedaba la mitad. Se aprovechaban, pero yo estaba encantado. Para romper mano estaba bien. Con tener mi silla, mi espejo, mi máquina y atender a la gente me sobraba", afirma.

Pronto cogió cierta fama en la ciudad de Valencia. Era cuestión de tiempo que alguien le intentara fichar para su negocio. Gracias al boca a boca recibió la oferta de Brooklyn Barber, una cadena de barberías latinas que proliferan en la capital del Turia y alrededores. Pasó la prueba y se quedó. Desde hace dos años es el peluquero más reclamado en el salón de la avenida del Puerto. Los cortes valen 10 euros. Por sus manos han pasado futbolistas del Valencia y Levante, cantantes, pilotos, modelos... La agenda del día está siempre llena. Lleva una media de 15 cortes diarios, su récord está en 34. Lo batió la víspera de noche buena. "Evercito, este también viene por ti", es la frase más repetida de la mujer que atiende al entrar. También le corta el pelo en sus casas a "gente que va bien de pasta" y, desde mediados del año pasado, a personas sin hogar.

Ever con el jugador del Levante Erick Cabaco.
Ever con el jugador del Levante Erick Cabaco. / Instagram

Primera experiencia solidaria

Viajó a la capital de España en junio para participar en un evento solidario llamado 'Córtate Madrid', fue su primera experiencia solidaria. En el acto participaron 450 profesionales del sector de la imagen llegados de todos los rincones del país. El fin era recaudar fondos para asociaciones sin ánimo de lucro como HappyBrains o Cuenta Conmigo, dedicadas al daño cerebral adquirido y a ayudar a niños con problemas físicos y psíquicos, respectivamente.

Mientras esperaba su turno para ocupar el puesto que le habían asignado, salió a pasear por la zona, mochila a cuestas, y le echó un cable a varios hombres que pedían limosna. Les cortó el pelo a un par que estaban en el parque del Retiro y a otro en la Plaza Mayor. Este último era Danail, un búlgaro que lleva cinco años viviendo en la calle junto a dos familiares. "Ayudemos a quienes lo necesiten, nunca sabemos cuándo vamos a necesitar ayuda", escribió Ever en un mensaje de Instagram junto al vídeo que inmortalizaba el momento.

"En un principio, son bastante reacios a congeniar. A Danail, por ejemplo, le di la mano y su primera impresión fue de sorpresa, pero poco a poco cogió confianza. Me contó que vino con su familia desde Bulgaria y que con la crisis lo perdieron todo y se quedaron en la calle. Tuvo problemas con el acohol y las drogas...", señala. "Ayudar a gente como él es lo que más me satisface", agrega. A partir de ese día decidió que haría lo mismo en cada ciudad que visitara. Y sería Laura, su novia, mano derecha y fotógrafa, quien retratase cada historia.

Pero ese propósito no era suficiente. Quería llegar a más personas. Dándole vueltas al coco para encontrar la manera de lograrlo, se le ocurrió que podía usar la academia en la que imparte clases en Burjassot, Estylo Propio.

Ever durante una clase en la academia Estylo Propio de Burjassot.
Ever durante una clase en la academia Estylo Propio de Burjassot. / Instagram

Con el permiso de Merche, la propietaria, llamó a Cáritas y les propuso que usuarios de varias oenegés con las que colabora la organización en el municipio (Lloc de Vida, Anem En Davant, el economato y Hogar de la Amistad), acudieran al centro de formación todas las semanas para cortarse el pelo. La idea les pareció genial. Además, Ever les propuso organizar otro evento que también se llevaría a cabo en la academia. Todo el que quisiera podría cortarse el pelo allí, pero no pagaría con dinero, sino con alimentos y ropa. El sí fue inmediato.

El proyecto echará a andar previsiblemente el mes que viene. Según la estimación de Cáritas, cerca de 2.000 personas podrán beneficiarse de la iniciativa del barbero solidario. "Esto es solo el principio", dice Ever. "Si el tiempo me lo permite, intentaré que mi labor social sea todavía más grande".

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