Las Provincias

Dos décadas de construcción masiva e incendios agravan la situación de sequía

  • Un informe vincula la desforestación con el auge de las temperaturas y alerta del riesgo de inundaciones por corrientes de agua

En 1987, 51.813 hectáreas de la costa de la Comunitat Valenciana estaban 'selladas', es decir, urbanizadas y dedicadas a la construcción de viviendas, polígonos industriales e infraestructuras (carreteras, vías férreas...). En 2011, esa cifra se extendía ya a las 98.199 hectáreas. «En tan sólo 24 años se ha ocupado tanta superficie de suelo como en el resto de la historia». Las cifras y la evolución son parte del estudio 'Medio Ambiente y Política Social. Análisis y Perspectivas de la Comunitat Valenciana 2016', elaborado por la Universidad CEU Cardenal Herrera, Cáritas, la Fundación Foessa, con la colaboració de expertos de la Universitat de València y la Politécnica. Y el estudio incluye un juicio y un vaticinio: el sellado del suelo y la erosión del terreno en las últimas décadas son dos circunstancias que han colaborado al aumento del calentamiento global en la Comunitat, el descenso de las precipitaciones y, al mismo tiempo, a un incremento del riesgo de inundaciones por la menor permeabilidad de ese suelo urbanizado frente al forestal y agrario.

En dos mapas que acompañan al informe se puede apreciar como el auge de la construcción en esas dos déc adas es especialmente masivo en Alicante, especialmente en zonas de la Marina y en localidades como Benidorm, Torrevieja, la Vila-Joiosa o el Baix Vinalopó. «En algún municipio (de la franja costera, dice el estudio, sin especificar) «se ha pasado de tener impermeabilizados 122 metros cuadrados de superficie de suelo por habitante en 1987 a 505 metros cuadrados en 2011», lo que significa multiplicarse por cinco, como detalla la radiografía.

Deterioro paisajístico

La parte referida a la climatología, el urbanismo y la influencia en la sequía que padece la región se incluye en el apartado llamado 'Tengo Sed. Agua y crisis territorial en la Comunitat', firmado por Manuel Nieto, doctor en Ciencias Geológicas, y Ana Nieto, ingeniera de Caminos, Canales y Puertos, ambos de la Universitat Politècnica. Como detallan los especialistas, la desforestación y el urbanismo exacerbado han contribuido «decisivamente» al calentamiento de la atmósfera en la Comunitat y ello a la «modificación del régimen de precipitaciones» en las últimas décadas. Los expertos explican como los suelos cubiertos de vegetación «generan sombras» y su permeabilidad aminora la evaporación de agua, lo que «amortigua la temperatura atmosférica». Por contra, los suelos sellados disparan esa evaporación, lo que contribuye al calentamiento y el descenso de temperaturas.

«El sellado de suelo en la franja costera de la Comunitat conlleva, además del deterioro territorial y paisajístico, el incremento del calentamiento de la atmósfera, lo que a su vez incide negativamente en las precipitaciones, y en especial, en la disminución de las tormentas de verano que descargan en las cabeceras de las cuencas hidrográficas de los ríos vertientes al Mar Mediterráneo», es uno de los clarificadores párrafos del estudio.

Pero no es la única consecuencia preocupante. El suelo forestal y agrícola tienen la capacidad de retener el agua de las precipitaciones. Es lo que se conoce como 'coeficiente de retención', es decir, «los litros de agua por cada metro cuadrado que el suelo es capaz de almacenar». Si la vegetación y la zona arborea se sustituye por «una carretera o el tejado de una nave», como advierte el informe, se elimina la retención de agua por parte del terreno, «de modo que la lluvia se convierte en escorrentía, lo que tiene muchísima importancia en el incremento del riesgo de inundación».

Menos agua e inundación

A pesar de lo que parece «un contrasentido, menos agua y simultáneamente mayor riesgo de inundación, el análisis subraya cómo estas circunstancias ponen en jaque «la seguridad de las personas y la erosión del suelo» en toda la Comunitat.

Los dos especialistas de la Politécnica recuerdan en su trabajo a toda una autoridad en la materia, «y lo que lleva diciendo y publicando desde hace más de 30 años», como es Millán Millán, exdirector del prestigioso Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM). Como él ya subrayó, «los cambios de uso del suelo producen impactos inmediatos sobre el clima y sobre el ciclo hidrológico local, que además son acumulativos y sus efectos se propagan a escalas mayores».

En los análisis de Millán ya subrayaban en 2005 como las precipitaciones disminuían en la Comunitat entre 1949 y 2000, las tormentas de verano mostraban «una tendencia decreciente en todo el territorio» y cómo los temporales de Levante, «que contribuyen con el 65% de las precipitaciones totales, no muestran cambios en el interior de la Comunitat pero en la franja costera tienen una tendencia creciente».