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«Visca el Valencia del nostre cor»

Kempes, Parejo y Jaume portan la bandera del Valencia ante los trofeos logrados por el club en su centenaria historia./ manuel molines
Kempes, Parejo y Jaume portan la bandera del Valencia ante los trofeos logrados por el club en su centenaria historia. / manuel molines

El club condensa cien años de vida con una comunión de exjugadores y afición

PEDRO M. CAMPOS DUBÓN

Qué bonito es ser del Valencia. Deja de ser un club de fútbol para ser parte de la vida de cada aficionado. La entidad de Mestalla tiene alma. Cómo no tenerla con toda la gente que la adora. Los que van a Mestalla cada domingo, los que viajan para ver a su equipo hasta el punto más alejado del planeta, los que escuchan el partido por la radio, los que esperan el periódico del día siguiente para emocionarse o sufrir y los que presumen de ser del Valencia en ciudades lejanas. Todos son el Valencia. Este es el Valencia. Y ha cumplido cien años. Exitosa existencia. Ayer lo condensó todo con su gente y con muchos de los futbolistas que vistieron con orgullo esa camiseta, la blanca, la azul, la naranja y, por supuesto, la de la Senyera, la que mejor le quedaba a Mario Alberto Kempes, el Matador, grande entre los grandes.

Volvía Mañó a pisar Mestalla, setenta años después de hacerlo vestido de corto. Es el valencianista más veterano. Y Saura. Y Carrete. Y Castellanos. Y Piojo. Y Albelda. Y Cañizares. Y hasta doscientos más. Se alzaba la bandera del club a lo más alto y lucían orgullosos los títulos, los que han hecho felices a generaciones y generaciones de valencianistas. Ahí faltaba, al menos, una Liga de Campeones. La de Milán era del Valencia. Por méritos y porque se la debía tras el fiasco de París. Pero el infortunio se la llevó a Múnich. Qué dolor. Pero este club jamás se rinde. Llegará otra oportunidad y no la desaprovechará.

CURIOSIDADES

Cañizares
«La decisión de venir a este club fue la más acertada de mi carrera. Los que hemos jugado en Mestalla sabemos que el aplauso que te dan aquí no te lo dan en ningún lugar del mundo»
Carboni
«Todo lo que hemos vivido, sufrido y disfrutado no hubiese sido posible sin la gran afición que tiene este club»
'Kily' González
«Siento mucha felicidad. Han sido muchos días inolvidables como valencianista, pero me quedo con la conquista de la primera Liga»
Angulo
«En la celebración de la Copa vimos cómo esta afición se echaba a la calle. Fue increíble y nos dimos cuenta de la pasión que tienen los valencianistas»
Albelda
«Es un sueño para cualquier valenciano que siempre ha sido de este equipo jugar con el gran grupo con el que lo hice yo. Esperemos que este año, con el centenario, se vuelvan a repetir los éxitos»
Llenazo en Mestalla
Tenía ganas la afición valencianista de ver a los mitos que les han hecho felices y tomaron las gradas del coliseo en una entrada magnífica.
Momento emocionante
Uno de los puntos álgidos llegó con la salida de la réplica de bandera fundacional del club portada por Mario Kempes, acompañado de los capitanes actuales, Dani Parejo y Jaume Doménech.
Primera plantilla
Buena parte de los jugadores del Valencia presenciaron el encuentro, como también lo hizo el entrenador blanquinegro, Marcelino García.
Comida y cena
La mayor parte de los 200 exjugadores que acudieron a la cita se reunieron antes del partido y ya por la noche en el Museo Príncipe Felipe.

Tras una semana de actos, el colofón fue un partido entre las leyendas del Valencia y de la selección española, en la que formaban muchos que han vestido de blanquinegro. En esa primera alineación era Ricardo Arias el capitán. El defensa con más clase que ha vestido esa camiseta. La afición se relamía. Claudio Ranieri disponía de inicio a una defensa mezcla de calidad y garra, con el citado Arias y Voro y Giner y Camarasa. La defensa de Luis Aragonés. El centro del campo era de maestros. El gran capitán FernandoGómez Colomer, Subirats y Robert. En la banda izquierda, el mejor extremo izquierdo de la historia blanquinegra. Vicente se lució. Está para jugar de nuevo. Qué jugadorazo. Y arriba, la polivalencia de Angulo y la velocidad del 'Piojo' López, todavía fino y con esa punta de velocidad que enamoró a Mestalla. Que se lo digan al Barça.

El Valencia perdió el partido. Pero dio igual. Fue un día de comunión, de sentir orgullo, de exaltar la pertenencia al club. Aunque siempre se quiere ganar. Que se lo digan a Albelda o Marchena, que cuando salieron al campo lo dieron todo, con ese coraje que siempre les definió. El encuentro se puso cuesta arriba a los siete minutos con el gol de Catanha para la selección. El hispano-brasileño picaba el balón por encima de Palop. Un golazo. Sólo un instante después se despedía Arias del campo besando el césped y quitándose la elástica blanca para lucir la Senyera. Piel de gallina. Y llegó el momento de Vicente. Se puso a correr la banda izquierda con calidad y determinación. Se marchó de todos los rivales cuando y como quiso. Giner pudo marcar pero el balón dio en el larguero y luego el Piojo hacía vibrar al pueblo con una de sus correrías. Era un no parar. Albelda ya había saltado al campo y, cómo no, con el brazalete de capitán. Claudio López seguía asociándose con Vicente y llegaban las ocasiones, una de ellas incluso acababa en el palo. La opción más clara llegó con una internada del extremo valenciano y un remate de cabeza de Marchena que enviaba fuera por muy poco.

Llegaba el descanso y los aficionados seguían frotándose los ojos. Jamás se verán en otra igual. Los héroes del doblete, los que pelearon por las Champions y los que ilusionaron con Aragonés o Espárrago. En la segunda mitad el Valencia pudo empatar en un penalti cometido sobre Di Vaio. Pero César, que tras competir como valencianista ahora lo hacía con la selección, paró el lanzamiento de Sánchez. El guardameta tuvo su momento de gloria y fastidió todas las ocasiones del Valencia. El público llegó a cantar «César déjate», que hizo sonreír al arquero. En el minuto 62 llegó el segundo gol de la selección con un empalme fabuloso de De la Red, pero la honra valencianista estaba ahí y consiguió reducir distancias con un tanto de un Di Vaio en plena forma. Luego salió Cañizares y Mestalla fue un clamor. Cómo quiere la gente al madrileño. Eligió al Valencia por delante del Madrid y sus lágrimas en Milán son las de todos los seguidores. Ya en la prolongación Catanha marcaba el tercer tanto de la selección. Y se acabó.

Lo que jamás se terminará es el Valencia. Nadie podrá con él. Imparable. Mientras tenga esa afición y jugadores satisfechos de portar su camiseta, ahí estará. Cien años más. «Amunt Valencia, visca el Valencia, és el millor, amunt Valencia, visca el Valencia del nostre cor».

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