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La plantilla del Valencia deja solo a Celades

Albert Celades. /EFE/EPA/WILL OLIVER
Albert Celades. / EFE/EPA/WILL OLIVER

Los jugadores incumplen la obligación de la UEFA y el club se expone a una multa

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

El Valencia no sólo planta cara a la Liga sino también a la UEFA. Con toda la parafernalia que monta el organismo europeo y lo estricto que es con normativa, cumplimento de horarios y protocolo, llega el Valencia en la primera jornada de la Liga de Campeones y todo se va al garete (serán multados por ello). ¿Por qué? Pues por la sencilla razón de que la plantilla ha decidido dejar solo ante el peligro a Albert Celades. La postura no se refiere a lo que pueda ocurrir dentro del campo -al menos es lo que se supone-, sino que hace referencia a la hora de dar voz a lo que se siente dentro del vestuario. Por eso, y siguiendo la línea de lo que ocurrió el sábado en el Camp Nou cuando los futbolistas avisaron de que no iban a acudir a sus obligaciones con las televisiones que pagan sus derechos ni en la zona mixta, ayer tampoco acudió ningún jugador a la rueda de prensa oficial que monta la UEFA previa al encuentro. La normativa dice bien claro que debe acudir el entrenador y un futbolista, que habitualmente suele tener alguna relación con el club o la liga local, o bien el capitán. Esta vez, como ya habían anunciado al propio club, nadie. Ni el capitán. Se quedaron todos en el hotel.

La ley del silencio o el apagón fue una de las situaciones que más se comentaron en Stamford Bridge, ante una nutrido grupo de periodistas y ante una legión de responsables que la UEFA manda a los partidos de la Liga de Campeones. El Valencia es único y la medida de la plantilla puso, seguramente sin querer, en un apuro importante a Celades. Al no saber exactamente el motivo del mensaje (si va contra Lim o contra la ilógica de todo), al técnico se le preguntó lógicamente por esta cuestión. Celades se esperaba la pregunta pero optó por lo único que en estos casos puede hacer. Hablar lo menos posible y no pisar ningún charco. Al fin y al cabo, los jugadores son los que le van a sacar en algún momento las castañas del fuego. «No es la situación ideal, es la que es. No tengo mucho más que decir», apuntó el preparador.

Muchas de las cuestiones que se le plantearon giraron a aspectos que nada tiene que ver con lo puramente deportivo. Repitió, eso sí, una y otra vez sin que la pregunta fuera en ese sentido, su posición de autoridad. «No tengo ningún miedo, por supuesto. Estoy para hacer mi trabajo. Tomaré las decisiones que crea conveniente. Las decisiones las tomo yo y las seguiré tomando hasta el día que me vaya de aquí».

Otra de las dudas es su relación con los futbolistas, así como el aspecto anímico que estos pueden tener tras lo ocurrido y la respuesta que den sobre el terreno de juego. «Claro que hay diálogo. Otra cosa son las decisiones que se tomen. Se habla con los jugadores, con unos y con otros. La predisposición que he encontrado con ellos es buena, no le doy más importancia. A la plantilla la he visto mejor que el miércoles. Fue traumático para muchos de ellos, una situación inesperada. Cada día que pasa mejor». Sin tono de queja, admitió que le falta tiempo para poder imprimir su sello personal: «Todos tenemos que mirar al futuro. Buscar lo mejor para el equipo y para el club, y lo mejor es focalizarnos en la realidad. Hay que afrontar el primer partido de Champions sabiendo que ésta es la realidad. Lo demás no ayuda para nada. El equipo está cómodo y habituado a hacer cosas que le han dado un rendimiento alto. Con el poquito tiempo que tenemos para entrenar, vamos a aprovecharlo».