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Un cumpleaños que se queda a medias

Gameiro trata de avanzar ante la oposición del defensor Djené. / AFP

El Valencia no encuentra la forma de tumbar ni la seguridad ni el esquema táctico de un rival camino de la Champions

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

No siempre los cumpleaños acaban en un arrebato de éxtasis como el de Krasnodar. El último partido antes de que el Valencia celebre sus cien años de pasión pasará a la historia sólo por eso. Por ser el día que fue. No por su fútbol ni por los goles ni por el salto que se pretendía a la Champions ni, afortunadamente, por los coscorrones que se repartieron en el anterior cruce de Copa. El Valencia evitó un borrón en su centenario pero se estampó una vez más con su cruda realidad: la que le mantiene en perpetua condena, encadenado a algo tan constreñido con los míseros empates. A eso se ha acostumbrado por desgracia el valencianismo, que anhelaba entrar en su nueva era cargado de euforia y lo que se lleva es otro toque de su propia ineficacia. Ganar al Getafe hubiera significado un epílogo brillante pero aunque nos pese a todos, no se le puede quitar mérito a este rival que sigue tejiendo una temporada ajustada al patrón que le marca su entrenador desde la pizarra. Lo hacen tan escrupulosamente bien, sin pisar jardines, que para un equipo como el Valencia que funciona casi siempre a golpes de corazón, este tipo de retos acaba a veces en un callejón sin salida.

En esta ocasión, al Valencia le faltó resolución en su juego, contundencia en el choque a veces, capacidad de desborde en diferentes situaciones y confiar mucho más desde el principio en su propia intuición. Posiblemente le faltaron piernas, gasolina. Pero de eso nadie se acordará dentro de diez jornadas cuando esto se acabe. Que, por ejemplo, Marcelino no agote los cambios y que en el banquillo no estuviera el cuarto atacante que tiene en su plantilla (Sobrino) es porque el técnico no veía tampoco ninguna solución factible ante un panorama que la grada empezaba a imaginar casi desde el minuto uno.

A este Valencia le falta por mejorar todavía muchas cosas si de verdad quiere hacer creer que está en disposición de meterse entre los cuatro primeros. El ejemplo lo tuvo ayer delante. Al Getafe se la sopla, dicho a lo bruto, que le digan de todo sus rivales. Les importa un bledo que les acusen de perder tiempo, de exprimir el reglamento bordeando lo ético, que agarren, que presionen, que peleen, que muerdan la oreja... Al Valencia le costó bastante empaparse de la cordura necesaria para empujar el encuentro donde quería. De hecho, sólo lo logró y en algunos momentos más que otros, en el segundo tiempo. En el primero, en cambio, se tuvo que conformar con asumir el planteamiento que le hizo el rival. Ahí salió airoso Bordalás, porque los valencianistas nunca dieron la sensación de jugar todo lo cómodos que hubiera deseado. Hubo entregas facilonas que acabaron a los pies del rival, mucho más incisivo en defensa y en el cuerpo a cuerpo que los blanquinegros. Ver a Maksimovic, por ejemplo, desenvolverse con soltura en el centro del campo y hasta ganarle en una carrera a Gameiro es para hacerse la idea cómo estaba siendo el panorama.

Con más tensión que fútbol, en esa fase inicial lo único que conviene apuntar fue el remate de cabeza de Rodrigo que se estrelló en el poste. Una lástima, porque sabiendo la hambruna que hay en ese sentido, por qué poquito no se cambió el decorado.

Y aún así, hasta hay que dar gracias que ni el árbitro ni sus colegas del VAR, porque de esto no hay quien se aclare, pensaron que el forcejeo de Gayà con Mata pudo ser merecedor de penalti y hasta de la segunda amarilla al lateral valencianista. Hubiera sido demasiado fuerte que justo en la víspera del centenario, que fuera el Getafe precisamente el que te hubiera amargado la existencia. Pasó el susto y por fortuna todos los intentos del Getafe por buscarle las cosquillas a Jaume.

Con el descanso se aclararon un poco afortunadamente las ideas en el bando local. Tampoco es que se pasara de la nada al todo pero el panorama se empezó a pintar más blanco que azulón. Parejo apareció algo más, Diakhaby dejó de sembrar el pánico con sus maneras y patadas al aire, Guedes empezó a dejarse ver por más zonas de influencia y hasta el rival parecía que empezaba a dar muestras de cierto conservadurismo. La balanza de fue inclinando y sólo el empecinamiento de Gameiro de vivir en el fuera de juego constante parecía que iba a acabar con sacar de quicio a todos.

Llegaría a los tres minutos esa acción de Rodrigo que Antunes se la sacó bajo los palos y que demostró por un lado que la suerte esta vez no iba a ayudar un poquito y, por otro, que Rodrigo este año no las tiene todas consigo. Pero del posible gol se pasó al gol. Bueno, al gol falsete. Con lo bien que se había puesto el asunto. Guedes remató y estalló la locura de Mestalla. Otra vez el portugués. Tres de tres. Los 40 millones mejor invertidos. La grada se entregó a su ídolo que parecía empaparse de la pasión blanquinegra en la esquina donde lo celebró. Marcelino se había arriesgado en el festejo hasta una de esas roturas de isquio a las que está acostumbrado.

Y cuando todo estaba volviendo a la calma para sacar desde centro.... le suena el pinganillo a Sánchez Martínez. 'Oye, que esto no está claro. Que Gameiro está en fuera de juego. Hay que anularlo'. Vaya por dios. A Marcelino se le apagaron las ideas. Cambió piezas pero no de patrón. Optó por lo fácil y perdió la capacidad de sorprender. Fuera Torres y un Gameiro enigmático al que pareció no sentarle bien el cambio. Pero el Getafe se dedicó a defender y el Valencia a empujar con más intención que idea. Mejor disfrutar hoy del centenario que del juego y del resultado ya nos conocemos la historia.

0 Valencia CF

Jaume Doménech, Piccini, Gabriel Paulista, Diakhaby, Gayà, Ferran Torres (Cheryshev, m.68), Parejo, Coquelin, Guedes, Rodrigo y Gameiro (Santi Mina, m.77)

0 Getafe CF

David Soria, Damián Suárez, Djene, Cabrera, Antunes, Foulquier (Portillo, m.78), Maksimovic, Arambarri (Flamini, m.65), Olivera (Ángel, m.89), Mata y Jorge Molina

ÁRBITRO:
Sánchez Martínez (comité murciano). Amonestó por el Valencia a Gayà y a Guedes y por el Getafe a Arambarri, Cabrera, Portillo y Flamini. Expulsó a un integrante del banquillo del Getafe
INCIDENCIAS:
Partido jugado en Mestalla ante 41.800 espectadores. Acudieron al encuentro las falleras mayores de Valencia, Marina Civera y Sara Larrazábal, y el saque de honor lo realizó el triatleta paralímpico Héctor Català