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¡LA GANAMOS! | Crónica de la final de Copa del Rey: FC Barcelona 1 - 2 Valencia CF

Jugadores, cuerpo técnico y algunos familiares celebtran el título./J. Signes
Jugadores, cuerpo técnico y algunos familiares celebtran el título. / J. Signes

Gameiro y Rodrigo adelantan a un Valencia seguro atrás y mortal a la contra, en una de las finales de Copa más emocionantes de la historia por el juego tan equilibrado y por la reacción de un Barcelona superado

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESSevilla

Si cada cien años se viven noches como ésta, vale la pena vivirlos. Claro que sí. Quien no quiere ser del Valencia es porque no quiere sufrir y disfrutar en dosis desproporcionadas. Tardarán muchos años los valencianistas en olvidar lo que de nuevo se palpitó en la noche sevillana. Siempre Sevilla. Siempre la Copa. Siempre el contragolpe. Siempre la pasión. Siempre el corazón. Siempre el Valencia, ese bronco y copero que vuelve a abrir su vitrina para incluir un nuevo trofeo del que presumir. El octavo. Y nadie se lo puede discutir. Lo mereció de principio a fin, desde aquel día que remontó el gol del Ebro. En realidad, siempre ha tenido que ir contracorriente. Contra el Ebro, frente al Sporting, ante el Getafe y también contra el Betis. Todos le marcaron primero pero todos acabaron hincando la rodilla. La historia dejará para el recuerdo un campeón que supo luchar contra todos y hasta contra sí mismo. Ante todos tuvo que levantar resultados y eliminatorias con heroicidades incluidas. Fue siempre por detrás menos en la más importante. Ahí fue imperial. Como tenía que ser. Empequeñeció al campeón de Liga y candidato a todo, y anuló al mejor jugador del mundo.

El Valencia fue dueño y señor. Un campeón con mayúsculas. Grandioso. Convencido de principio a fin de que si cumplía al cien por cien con lo que les había dicho Marcelino en el vestuario, se podía conseguir. «¡Sí se puede!» escucharon los jugadores desde que asomaron por la esquina del Villamarín en el autocar. Dentro, la expedición alucinaba con el aliento de los miles de seguidores que les inyectaron el primer empujón para la final. Por eso desde dentro del autobús golpeaban con sus palmas las lunas. No se pueden ganar finales sin empaparse de lo que es de verdad el valencianismo, ese que ya barrió en el 54 al Barça con goles de Fuertes (2) y Badenes, el mismo que en el 99 y, cómo no en Sevilla, borró del campo al Atlético aplicando los mismos criterios que hicieron insuperable la teoría aplicada a la máxima expresión: corazón, esfuerzo colectivo, sacrificio defensivo y velocidad al contragolpe. Con esos ingredientes también se consiguen retos inimaginables.

1 FC Barcelona

Cillessen; Semedo (Malcom, m.46), Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Arthur (Arturo Vidal, m.46), Busquets, Rakitic (Aleñá, m.76); Sergi Roberto, Messi y Coutinho

2 Valencia CF

Jaume Doménech; Wass, Garay, Paulista, Gayà; Carlos Soler, Coquelin, Parejo (Parejo, m.65), Guedes; Rodrigo (Diakhaby, m.88), Gameiro (Piccini, m.72)

GOLES:
0-1, M.21: Gameiro. 0-2, M.33: Rodrigo. 1-2, M.73: Messi
ÁRBITRO:
Alberto Undiano Mallenco (Comité Navarro), quien se despidió del arbitraje profesional. Amonestó a los barcelonistas Busquets (m.61) y Arturo Vidal (m.89), y a los valencianistas Gayà (m.53) y Kondogbia (m.70)
INCIDENCIAS:
Final de la Copa del Rey disputada en el Benito Villamarín ante unos 54.000 espectadores. Césped en perfecto estado. Presidió el partido desde el palco el Rey Felipe

El poderío del Barça y la genialidad de Messi engrandecen aún más el éxito de este grupo que disfrutó jugando al fútbol, que se vació hasta la extenuación y que explotó de júbilo cuando el Rey Felipe VI le dio al capitán, Dani Parejo, el trofeo. Escuchar el himno regional a cientos de kilómetros de Valencia es la mejor de las recompensas que uno pueda imaginar. Hoy será un día feliz para muchos. Podrán presumir de ser de un equipo que ha acabado la temporada de la mejor de las formas. Un Centenario no se merecía otra cosa. Por eso cuando Rodrigo tuvo antes de los cinco minutos un cara a cara con Cillessen y no lo transformó, nadie torció el gesto. Todos siguieron empujando. Los del campo y los de fuera. Sólo así se pueden alcanzar metas de forma tan espectacular. Recluidos atrás pero sin pasar apuros, Marcelino exprimió aquella fórmula que en su día Ranieri brindó al Piojo y Mendieta. Esta vez, el contragolpe también fue perfecto. La ejecución de los dos goles valencianistas fue de manual. En el primero, Paulista para Gayà, éste para Gameiro y el francés amartillea el gatillo para colarla. En un santiamén, el Valencia había abierto en canal a un rival tan parsimonioso como siempre pero poco resolutivo.

Once minutos después del 1-0, la historia se repitió. Coquelin para Carlos Soler y el centro del canterano lo remata de cabeza Rodrigo de una manera indiscutible. Ese cabezazo no fue suyo. Fue el de los miles de valencianistas que siguieron con devoción el carrerón de Soler ante un Jordi Alba incapaz. El 2-0 apenas transcurrido la media hora de juego planteaba un escenario inimaginable para todos. El Barça chocaba una y otra vez con el Valencia. Con un Jaume tremendo, con una defensa infranqueable, con un Parejo líder y con una sensación general de que nadie iba a amenazar lo que se estaba construyendo. El Barça lo intentaría, por supuesto, hasta el minuto 95. Sólo el oportunismo de Messi y una genialidad del argentino que acabó en el poste elevaron todavía más el tono del partido. Pero nada se movió. El pitido final dio paso a una explosión brutal de felicidad. El Valencia será infinito por noches como ésta. Viva el Valencia.

LAS CLAVES

Lo previsto.
No sorprendieron los planteamientos tácticos de los entrenadores. El Barça salió a tocar y el Valencia, a dejarse querer
Confianza.
Defensivamente el Valencia se mostró como más le gusta a Marcelino, un equipo compacto y solidario en las ayudas individuales
Messi, de 9.
Dejó el Valencia hacer al argentino, en posición de delantero centro por las bajas rivales. No encontró hueco por donde colarse
Recital de velocidad.
De manual puede aplicarse el recital de velocidad que puso en practica el Valencia buscando la espalda de la defensa culé
Inspiración.
Falló Rodrigo la primera ocasión del partido antes del 5' pero los dos goles fueron perfectos en la elaboración y ejecución
Resistencia.
Con el marcador a favor, el Valencia ganó en seguridad y resistió atrás