https://static.lasprovincias.es/www/menu/img/valenciacf-desktop.jpg

El Valencia CF, a por otros cien años

La marea blanquinegra, en el puente de Calatrava camino de la plaza del Ayuntamiento, con Carboni en ese momento de abanderado. /D. TORRES
La marea blanquinegra, en el puente de Calatrava camino de la plaza del Ayuntamiento, con Carboni en ese momento de abanderado. / D. TORRES

El Valencia celebra con miles de aficionados una jornada inolvidable en la que Mario Kempes vuelve a convertirse en el emblema del club

JUAN CARLOS VALLDECABRES

De 1909 a 2019... y de ahí a 2119. Serán otros los que vivan, disfruten y recojan para la posteridad, dentro de cien años, el segundo gran aniversario de aquel original Valencia Football Club, reconvertido en un Valencia Club de Fútbol Sociedad Anónima Deportiva, que ayer vivió una jornada inolvidable, en la que conviene destacar dos grupos de protagonistas. Por un lado, los que contribuyeron a engrandecer con su fútbol y en diferentes épocas la leyenda de este club; y, por otro, el pueblo, aquellos aficionados de hasta cuatro generaciones que este 18 de marzo de 2019 se sintieron orgullosos de pertenecer a un equipo.

El valencianista -como buen valenciano- nunca ha tenido la mesura como lema de cabecera. Es capaz de pasar de la nada al todo y viceversa en menos de lo que se reduce a cenizas una falla. Por eso, un día después de que el equipo dejara escapar una oportunidad de acercarse al tren de la Champions, miles de aficionados -8.000 según alguna de las estimaciones- participaron desde bien temprano en la jornada más emotiva y simbólica de todos los actos que se han realizado.

Nunca antes se habían juntado mitos como Mario Kempes y Pep Claramunt, o futbolistas del calado de Enrique Saura y Claudio López, sin olvidar históricos como Roberto Gil, Paquito o el mismo Arias. Ver, por ejemplo, el intenso asedio popular al que fue sometido el Matador en la misma plaza del Ayuntamiento, por gente que posiblemente nunca le haya visto jugar, da una idea del tono en el que transcurrió un día que arrancó bien pronto con la concentración en la plaza de la Afición, enfrente del viejo Mestalla, y que terminó por la noche con el fuego purificador que quemó la falla que por esta celebración se plantó horas antes junto al estadio.

El Matador: «Esto es importante por los que estuvieron y por los que aún tienen que llegar»

Fue precisamente Mario Kempes el abanderado -con la réplica fundacional- que encabezó e inició una marcha a la que asistieron un buen puñado de exfutbolistas. A la cita no faltaron, entre otros, Adorno, Guillot, Jorge López, Ciraolo, Fenoll, Tendillo, Aliaga, Arroyo, Antón, Robert, Sempere, Angulo, Cerveró, Felman, Balaguer... Una pancarta con el año y escudo fundacional, y otra con el escudo y año actual -ambas portadas por niños- formaron la primera línea de fuego. A la derecha de Kempes, el presidente, Anil Murthy, y a su izquierda, Arias. Detrás, el resto de los abanderados, personal del club, los únicos expresidentes (Amadeo Salvo y Agustín Morera), la plantilla del filial, la banda Santa Cecilia de Fortaleny y una marea blanquinegra que fue aumentando conforme se completaron los casi dos kilómetros de distancia hasta el centro del origen de todo.

A un argentino dicharachero como Kempes al que siempre le costó chapurrear el valenciano lo relevó a cargo de la bandera uno de la tierra, de Aldaia: Juan Sánchez. Luego un italiano que creció hasta la jubilación: Amedeo Carboni. Los vítores y cánticos del pueblo nunca amainaron. Al pasar el puente de Calatrava le llegó el turno a Enrique Saura, la nobleza y la sencillez personificadas. Más tarde disfrutó con el momento uno de Moncada, criado en la cantera: Miguel Tendillo. Y ya en la calle de la Paz, de central a central. Paró la procesión y se vivió una sentida ovación cuando Voro se hizo cargo de la enseña. Por entonces, Valencia ya se había despertado futbolera, con banderas de gran tamaño delante tiñendo de blanquinegro y naranja el paso de la comitiva.

Antes de llegar a la calle San Vicente le tocó el turno a otro argentino, Piojo López, momento también que se aprovechó para contemplar el monumento de la 'Falla Tio Pep' dedicada a este centenario. El testigo lo asumiría después uno de Catarroja: Ricardo Arias, que se lo pasaría después a uno de Alboraya y que ha hecho también mucho por este especial aniversario: Fernando Giner. La procesión se había ralentizado lo justo para asomar con Roberto Gil al frente justo en el Kilómetro 0 del valencianismo, donde aquellos 'locos' del fútbol decidieron en marzo de 1909 poner la semilla de un Valencia eterno.

Noticias del Valencia CF y su centenario