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La afición se rinde a la estatua que representa la fidelidad eterna al club

La familia de Vicente Navarro, junto a la estatua. / lp
La familia de Vicente Navarro, junto a la estatua. / lp

La familia de Vicente Navarro acude al partido ante el Getafe y los seguidores valoran muy positivamente la iniciativa del Valencia

LOURDES MARTÍ

Eran las 18 horas y allí estaba. Fila 15 butaca 164, como en cada partido. Vicente Navarro, erguido, apoyado en su bastón. Sus hijos Vicent, Pepe y Lluis, tres de sus cuatro nietos y el resto de familiares aparecieron por el vomitorio de Mestalla. Alzaron la vista y allí divisaron la estatua de bronce del socio número 18 del Valencia. «Ya la había visto pero me sigo emocionando. Ni pagando todo el dinero del mundo había imaginado que algo así iba a suceder», decía Vicent.

Apenas podía hablar por la emoción y por los muchos aficionados que se le acercaban para mostrarle su cariño. La hija de Lluis, Raquel, no dejaba de mirar al 'iaio' que representa a todos aquellos aficionados que ya no están. Pero que siempre estarán. Mari Ángeles Rodríguez le tocó cariñosamente la rodilla al verlo. «Claro que me acuerdo de él, yo llevo toda la vida aquí. Me trajeron mis hermanos de pequeña y yo transmití la pasión por el Valencia a mi hijo y a mis nietos». Su hijo, Raúl Montalt, no despegaba la vista de la estatua. «Es un gesto muy emotivo, el mejor que ha hecho el club en los últimos años. Todavía recuerdo el sonido de los golpes del bastón contra el suelo cuando marcaba el Valencia», comentaba emocionado. Dos filas más abajo, Miguel Moya suscribía las palabras de su 'vecino'. «Me acuerdo mucho de cómo su hijo le contaba los partidos», no había terminado de hablar cuando se cruzó la mirada con David. Otro de los «de toda la vida». Este seguidor le pasó la mano por el hombro, le puso la bufanda y se hizo una fotografía con él. «Al final esto es una pequeña familia. Cuando alguien no viene te preguntas por qué... Se crea un vínculo muy especial», añadía. «¡Sí que está concurrida la zona! He visto el vídeo del club y me emocioné mucho pero no sabía que la estatua se iba a quedar aquí. Qué detalle más bonito», reflexionó Ana. A continuación se sentó detrás de Vicente Navarro una vez más y desde ayer para siempre.