La mitad de autobuses escolares controlados incumple la normativa

El autobús que se despeño en Dos Aguas. /J. J. M.
El autobús que se despeño en Dos Aguas. / J. J. M.

La DGT únicamente realiza dos campañas anuales para vigilar el transporte de alumnos y en la última impuso casi 180 denuncias

J. A. MARRAHÍ Valencia

El reciente accidente de Avilés en el que cinco personas perdieron la vida volvió a poner sobre la mesa el problema de la seguridad en el transporte de pasajeros. Según datos de la Dirección General de Tráfico consultados por LAS PROVINCIAS, aproximadamente la mitad de los autobuses escolares que controla la Guardia Civil acaban con una propuesta de sanción por incumplimientos en la normativa.

El pasado lunes arrancó el curso escolar y cientos de autobuses tomaron las carreteras para llevar a los estudiantes a sus respectivos centros. Son más de 600 rutas y unos 1.000 autobuses sólo en el ámbito de la escolarización pública. Pese a su movimiento diario y su especial importancia en los pueblos más pequeños del interior, la Dirección General de Tráfico no suele realizar más de dos campañas anuales que se prolongan por espacio de cinco días.

Y los datos de la última revelan que la mitad de estos autobuses presenta algún tipo de irregularidad. La estricta normativa que regula cómo deben ser trasladados los niños está lejos de cumplirse a rajatabla. Así, entre el 19 y el 23 de febrero, la Guardia Civil de Tráfico paró a 367 autobuses, sometió a sus conductores a controles y examinó su interior. Como resultado de estas inspecciones, los agentes de la Benemérita elevaron 179 denuncias.

El porcentaje de vehículos que desoye los requisitos crece en las últimas inspecciones

Y no fue un hecho excepcional. La campaña inmediatamente anterior arrojó unos resultados parecidos. De 329 autocares controlados, 146 presentaban una o varias irregularidades merecedoras de multa, según los datos de la DGT.

Si analizamos la evolución en el tiempo, se observa un empeoramiento desde el año pasado, un 'in crescendo' en el porcentaje de vehículos sometidos a controles que, de uno u otro modo, no cumplen con las normas. El grado más alto de incumplimientos se produjo en la campaña de control de finales de 2016. La Guardia Civil revisó 312 autobuses y casi un 70% 'pinchaba' en algunos de los requisitos.

Leyes estatales y regionales

Sobre el transporte escolar pesan dos normas esenciales: el reglamento general de circulación, de aplicación a todos los conductores, y un real decreto y normativa autonómica que regula las particularidades y especiales condiciones de seguridad para llevar a los estudiantes.

A pesar de la consulta de este diario, la DGT no aclara el motivo concreto de las denuncias que se están imponiendo a los autobuses escolares en nuestra región. Arroja algo de luz la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC). Por la experiencia de los agentes, una de las sanciones habituales consiste en carecer de la autorización para el transporte especial en vigor, normalmente por tardanza en su renovación. También por la falta de autorización de acompañante o por defectos y ausencia en mecanismos de seguridad. El ejemplo más frecuente, exponen, es la falta del martillo obligatorio para romper cristales en caso de un accidente.

Según las mismas fuentes, los chóferes son, en general, bastante cautos en cuestiones relativas al alcohol y la velocidad. Y las denuncias por estos motivos en el transporte escolar son muy esporádicas. Al mismo tiempo, las empresas suelen realizar revisiones anuales a sus conductores para verificar su buen estado de salud física y mental. El factor más difícil de prever es el problema del sueño.

En cuanto a la siniestralidad de autobuses, tanto escolares como de pasajeros, es mucho menor que en coches, motos y bicicletas. Según las últimas cifras de Tráfico, este año se contabilizan tres fallecidos en accidentes de autobús en la Comunitat Valenciana. El primero fue en marzo, por un alcance entre un autocar y otro vehículo en la V-21. En ese accidente confluyó el alcohol y una posible conducción distraida. En julio, un autobús atropelló a una persona que irrumpió en la calzada en la V-31. El último siniestro se produjo en Alicante y consistió en una colisión frontal entre un autobús y otro vehículo.

En el último lustro, los siniestros de autobús registrados en la Comunitat se han saldado con siete personas fallecidas, cinco heridos graves y 11 con lesiones leves, según las cifras de la DGT. Aquellos con peores consecuencias para los viajeros de los autocares son siempre las salidas de vía o los vuelcos, como el que en 2014 causó heridas a 22 escolares en Dos Aguas.

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