El monitor acusado de abusar de menores no podrá acercarse a granjas escuelas ni a lugares de recreo donde pueda tener contacto con niños

El joven acusado de abusos sexuales a menores sale del juzgado de Llíria. /Juanjo Monzó
El joven acusado de abusos sexuales a menores sale del juzgado de Llíria. / Juanjo Monzó

El joven quedó en libertad con cargos tras contestar solo a las preguntas que le realizó su abogada

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

El monitor acusado de manosear a ocho niñas se acogió ayer a su derecho a no contestar a las preguntas del magistrado y el fiscal durante su comparecencia en el juzgado de Llíria que instruye la causa, aunque sí respondió a las cuestiones que le formuló su abogada sobre los presuntos tocamientos a las menores en la granja escuela. El joven negó los hechos que le atribuyen los investigadores de la Guardia Civil y las madres de las niñas de entre seis y ocho años de edad.

El juez decretó la puesta en libertad del monitor, aunque mantiene abierta la causa por varios delitos de abusos sexuales cometidos por el joven, presuntamente, en la granja escuela donde trabajaba con contratos temporales desde el año 2016. El presunto pedófilo deberá comparecer en el juzgado dos veces al mes para firmar y no podrá acercarse a las menores que sufrieron los supuestos tocamientos.

El magistrado acordó la orden de alejamiento para proteger a las niñas. También ha prohibido al joven acercarse a granjas escuelas, talleres, centros ocupacionales y lugares de recreo donde pudiera tener contacto con niños, según informaron fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana. Tras salir del juzgado de Llíria, el monitor defendió su inocencia y afirmó ante una cámara de À Punt que su detención se debe a «un malentendido».

Los hechos se registraron entre los meses de marzo y mayo en las instalaciones de la granja escuela, cuando el monitor jugaba y realizaba actividades con las alumnas de Infantil y Primaria de tres colegios de la provincia de Valencia. Según la denuncia que presentó la madre de una de las menores, el presunto pederasta se sentó con dos niñas en un banco y les explicó que iban a jugar a dar masajes para luego meter su mano por debajo de la ropa de las menores. Estos supuestos abusos sexuales fueron presenciados por otra menor, según las investigaciones de la Guardia Civil y los testimonios de las niñas.

El monitor les dijo que no contaran a sus padres nada de lo que habían hecho, pero una de las pequeñas no le hizo caso y habló con su madre cuando regresó a casa sobre los masajes que le daba 'Torito', apodo con el que las niñas se referían al monitor. Como ya informó ayer LAS PROVINCIAS, antes de acudir a la Guardia Civil, las progenitoras grabaron con un teléfono móvil las contestaciones de sus hijas a las preguntas que ellas les hacían sobre el juego de los masajes, porque querían obtener una prueba de los supuestos abusos sexuales.

Tras la denuncia que presentaron las dos madres, el Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Llíria se hizo cargo de las investigaciones para esclarecer los hechos y detuvo al presunto pederasta tras realizar indagaciones y constatar que había realizado tocamientos, presuntamente, a otras seis menores de otros dos centros escolares. Las dos madres que detectaron los abusos sexuales trasladaron a sus hijas al Hospital de Llíria para que fueran reconocidas por un médico, que no detectó ninguna lesión externa en las zonas genitales.

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