Aumenta el misterio de dos acusados de asesinato tras huir del cerco policial

Las cámaras de un supermercado captaron a los sospechosos de asesinato. /Reuters
Las cámaras de un supermercado captaron a los sospechosos de asesinato. / Reuters

¿Por qué dos jóvenes de la isla de Vancouver que trabajaban en un supermercado Walmart y habían decidido ir a buscar empleo en el territorio de Yukon asesinaron a tres desconocidos que encontraron en su camino?

JULIO CÉSAR RIVAS

El misterio y la confusión que rodea a dos fugitivos acusados de tres asesinatos en el oeste de Canadá aumenta después de que la Policía dijese que pueden haber evadido el masivo despliegue montado en una remota región del centro del país en la que se escondían.

La Policía Montada ha advertido en Twitter que Bryer Schmegelsky, de 18 años, y Kam McLeod, de 19, «pueden haber cambiado sus apariencias y han recibido asistencia por parte de alguien que no sabía quiénes eran para abandonar el área».

La aparente escapada de los dos fugitivos se ha producido a pesar de la intensa búsqueda y el masivo despliegue policial en una zona de ciénagas y bosques en las cercanías de la localidad de Gillam, en el norte de la provincia de Manitoba.

Las autoridades buscaban en Gillam a Schmegelsky y McLeod desde que el vehículo que utilizaron para huir de la provincia de Columbia Británica, donde se cree asesinaron a una pareja de turistas, la estadounidense Chynna Deese, de 24 años, y el australiano Lucas Fowler, de 23, así como a un experto botánico, Leonard Dyck, de 64 años, apareció calcinado el lunes en la localidad.

La policía busca sin descanso a Schmegelsky y McLeod. / EFE/EPA/REUTERS

Además, los dos jóvenes habían sido avistados al menos en dos ocasiones por residentes de Gillam, una pequeña comunidad de unos 1.200 habitantes situada a más de 3.000 kilómetros de carretera al noroeste de Toronto y cerca de la bahía de Hudson.

La razón por la que dos fugitivos recorrieron en pocos días los 5.000 kilómetros que separan Gillam del lugar en Columbia Británica donde se encontraron los restos de Deese, Fowler y Dyck, es un misterio para los investigadores.

Pero la verdad es que todo lo que ha acontecido desde mediados de julio en relación con los dos fugitivos es un gran misterio que nadie parece entender, ni los familiares de los dos jóvenes ni las familias de los fallecidos ni los investigadores policiales.

¿Por qué dos jóvenes de la isla de Vancouver que trabajaban en un supermercado Walmart y habían decidido ir a buscar empleo en el territorio de Yukon asesinaron a tres desconocidos que encontraron en su camino?

¿Por qué la pareja eligió a Deese, Fowler y Dyck?

¿Y por qué Schmegelsky y McLeod decidieron escapar a un callejón sin salida -Gillam es una de las últimas poblaciones del norte de Manitoba conectadas por carretera-, en vez de huir hacia el sur, a zonas con más población y vías de escape?

La respuestas a estas y otras preguntas parece que sólo se tendrán cuando los dos fugitivos sean capturados por la Policía aunque algunos, incluido el padre de Schmegelsky, creen que las acciones de los dos jóvenes indican que no serán aprehendidos con vida.

Mientras, el temor y los rumores se están diseminando en el norte de Manitoba. Hoy, en un grupo de Facebook de una de las comunidades cercanas a Gillam alguien publicó un mensaje en el que declaró que vio en la noche del jueves a uno de los sospechosos caminando por la noche.

En poco tiempo, el mensaje acumuló casi 200 respuestas, algunas de ellas de gente aterrorizada antes de que se supiese que no era cierto.

El temor y la confusión también se extendieron rápidamente por el norte de Columbia Británica cuando a mediados de julio se descubrieron los cuerpos tiroteados de Deese y Fowler y se pensó que la desaparición de Schmegelsky y McLeod era fruto de un desconocido asesino en serie.

Sólo cuando el 19 de julio la Policía Montada encontró el cadáver de Dyck, mientras intentaban localizar a Schmegelsky y McLeod, las autoridades se dieron cuenta de que los dos jóvenes no eran víctimas sino los supuestos autores del reguero de muertes en la remota zona fronteriza con Alaska.

De confirmarse su huída de Gillam, los dos fugitivos habrían burlado una vez más en pocos días a la Policía Montada canadiense.