¿Y si las vacunas inyectadas tuvieran los días contados?

¿Y si las vacunas inyectadas tuvieran los días contados?

Un estudio universitario apunta a un nuevo método para recibir las dosis

LAS PROVINCIAS

Desde la Universidad California-San Diego se ha podido llegar a un avance dentro del mundo sanitario que puede marcar un auténtico hito en la historia. El último estudio apunta a la utilización de vacunas ingeridas como método sustitutorio de las inyectadas, por lo que de corroborarse las agujas pasarían a mejor vida para recibir estas dosis médicas.

Esta novedosa forma de vacunarse utilizaría una serie de micromotores que dentro del organismo, tras ser ingeridos, posibilitaría que el medicamento soportara la digestión y así pudieran llegar a las células inmunitarias dentro de la pared intestinal.

La aguja es motivo de pánico para tantos y tantos pacientes. Esta podría ser su salvación y, así, poder abandonar sus miedos en la consulta. El estudio, publicado en la revista Nano Letter de la American Chemical Society, muestra el trabajo llevado a cabo por un equipo liderado por Josep Wang y Lianfang.

Efectividad

A la hora de incorporar estos micromotores a la vacuna, que en verdad son partículas de magnesio que provocan que recorran el cuerpo a mayor velocidad sin perder propiedades, los investigadores han comprobado que aumenta la efectividad de la vacuna ya que se estimulan las células inmunes dentro de la mucosidad intestinal para producir un anticuerpo de categoría especial llamado inmunoglobulina A.

De esta forma hablaríamos de una auténtica revolución que por ahora se ha constatado en ratones. En los trabajos de laboratorio se pudo comprobar como la vacuna llegaba antes a la pared intestinal, gracias al dióxido de titanaio que convierte el agua en el combustible del medicamento, y como se asumía de forma más rápida por el cuerpo del animal.