Los jefes defienden sus colores

Los jefes defienden sus colores

Ana Botín y el nuevo consejero delegado del Santander sorprendían esta semana al borrar el rojo en su foto oficial. Banqueros, empresarios y hasta monarcas buscan identificar su marca a una tonalidad. «Les hace más próximos»

ESTER REQUENA

Hace unos días Ana Botín nombraba a José Antonio Álvarez consejero delegado del Banco Santander... pero algo chirriaba en la foto oficial. No era necesario ser un experto en finanzas para darse cuenta: ¿dónde estaba el omnipresente color rojo del Santander? Ni rastro en el atuendo de la nueva capitana. Ni chaqueta, ni el pañuelo que solía llevar en las reuniones oficiales. El único toquecito bermellón se atisbaba -y ampliando al máximo la imagen- en la corbata de Álvarez, que lo combinaba con el blanco. Pero nada de esas llamativas piezas de seda y doble capa con caída perfecta que lucía a todas horas Emilio Botín, con su particular rojo Pantone 032C y que le valió en medio mundo el apodo del 'banquero rojo'.

Este hecho puntual, sin embargo, no significa un cambio radical de rumbo. El rojo no va a desaparecer del vestuario de los máximos dirigentes del Santander, cuyas exclusivas corbatas que paseó Botín por medio mundo se estiman que andan entre los 30 y 125 euros. «Nunca se le ha exigido o impuesto a nuestros empleados y directivos que llevasen algo de este color en el trabajo», detallan desde la entidad. Es más una elección personal que una norma. Aunque cuentan las malas lenguas que si uno se reunía con el 'jefe' y no se colocaba algo de su tonalidad preferida, al día siguiente se encontraba sobre la mesa una corbata o un pañuelo. Por supuesto, del color oficial.

Botín convirtió el rojo en marca de la casa, que él lucía hasta en los tirantes. Incluso cuando se atrevía con americanas chillonas para algún acto publicitario, como firmar su patrocinio del equipo Ferrari de Fórmula 1. Por supuesto, una escudería del mismo color del Santander. «Era un experto en llamar la atención y aprovechar el tirón de los medios», apunta Gerardo Correas, presidente de la Escuela Internacional de Protocolo y director del área de Protocolo de la Universidad Europea. Su foto recibiendo al Rey Juan Carlos en los boxes del Gran Premio de Brasil en 2012 dio la vuelta al mundo. Pocas veces se puede ver a un banquero en zapatillas deportivas, bermudas y polo... todo rojo.

Pero Ana Botín (que el Patricia ha desaparecido de su nombre) nunca ha sido exhibicionista. Eso sí, en las juntas de accionistas y eventos importantes sí intenta lucir algo del tono corporativo. Aunque no en el resto de su agenda, como ha demostrado esta semana. «Las mujeres están más sujetas a la moda y no comprenderíamos que fuesen, por ejemplo, siempre con una chaqueta del mismo tono», puntualiza Correas. Aun así, el experto vaticina que siempre irá rodeada de personas con corbatas coloradas.

«Introducir este tipo de elementos distintivos no solo ayuda a captar la atención, sino a proyectar un mensaje, comunicar una intención, establecer una asociación y, lo que es más importante, generar recuerdo en torno a la marca o al responsable de la misma», matiza Yuri Morejón, director de Yescom Consulting y autor del libro 'De tú a tú. La buena comunicación de gobierno'.

Desde luego que Botín consiguió su objetivo. Y lo puso de moda: rápidamente se extendió al resto de los banqueros españoles como tarjeta de presentación. A Francisco González, presidente del BBVA, ya es casi imposible verlo en actos oficiales sin su corbata azul. Pero va variando entre modelos lisos, a rayas, topos y hasta con dibujos. También Rodrigo Rato lució la corbata verde de Caja Madrid para luego pasar a la verde y chocolate cuando dirigía Bankia. Pero en la entidad de las 'black' han cambiado muchas cosas, incluido el colorido: fuera el marrón y bienvenido el azul, que es más limpio. El actual presidente, José Ignacio Goirigolzarri, siempre lleva corbata a rayas verdes y azules.

La tendencia saltó, por supuesto, a otro tipo de empresas. El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, no se quita su prenda verde, al igual que César Alierta, que las lleva siempre con los azules de Telefónica. Más llamativo resulta Jean Marc Vignolles, consejero delegado en España de Orange, que no se desprende del chillón naranja de su empresa con el que también escribe sus correos electrónicos.

Otros son fieles a su estilo propio. Florentino Pérez va de azul. Pero no porque sea el color de su constructora, ACS. «Es muy sobrio vistiendo y siempre lleva el mismo color de traje, corbata y camisa», observa Correas. Ni siquiera en la foto oficial del Real Madrid aparece con la corbata oficial del equipo: de pala estrecha en negro y con el escudo del club a mediación. La misma tónica seguía Isidoro Álvarez, siempre con la prenda anudada al cuello en negro. Su sobrino Dimas Gimeno tampoco sale de los tonos oscuros desde que se encuentra al frente de El Corte Inglés.

Los últimos en fardar de colores son las Casas Reales y los presidentes de gobierno. Ya la Reina Sofía hizo un guiño a la bandera española con un pañuelo rojigualdo en la final del Mundial de fútbol de Sudáfrica. Una tendencia que ahora ha puesto de moda entre la realeza Máxima de Holanda, que en los acontecimientos importantes viste de naranja.