El viaje inolvidable de... Adrián Salvador

El viaje inolvidable de... Adrián Salvador
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El objetivo del diseñador era claro: conocer, de la mano de amigos locales, los encantos de la capital danesa

ELENA MELÉNDEZValencia

Hay formas y formas de conocer una ciudad. Para Adrián Salvador Candela, director creativo de Estudio Savage, la mejor manera es hacerlo es de la mano de personas que viven en el lugar, visitar sus casas y frecuentar lugares singulares alejados de los turistas. Hacía tiempo que le apetecía viajar a Copenhague y quería aprovechar para encontrarse con amigos. «También quedé con gente de los países nórdicos que vienen a nuestro estudio de Valencia. No sé si estamos en alguna guía o es que nos localizan en internet, pero hace tres años que nos visitan y nos seguimos por Instagram», explica.

El viaje tuvo lugar a mediados del pasado agosto. Adrián estaba en Xàbia cuando encontró un vuelo que le encajaba y que salía desde Alicante. Durante los cuatro días que pasó en la capital danesa, vivió la parte menos turística de la ciudad, en especial gracias a sus amigos propietarios de Frama, una impresionante tienda donde adquirir mobiliario, libros o productos de belleza. Integrado con el grupo local, tuvo la oportunidad de ser invitado en distintas casas particulares. «Me impactaron las viviendas de allí; existe una cultura y una educación bestial en torno al diseño. Tienen poco mobiliario en las casas, pero lo que hay tiene mucho estilo. Para ellos es importante invertir en calidad y no les importa esperar hasta poder adquirir la pieza que desean».

Un móvil colgante
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Adrián Salvador Candela se ha traído de Copenhage, una pieza de diseño, de uno de los comercios más reconocidos, Stilleben n.22.

Fueron estos amigos los que le recomendaron visitar el Museo de Louisiana, un centro de arte moderno ubicado en la costa norte de la isla de Zelanda, a 40 kilómetros de Copenhague. El museo fue proyectado a mediados de los años cincuenta y los terrenos en los que está construido antes eran un parque. «Está situado en una zona residencial junto a la costa y muchas de las esculturas están al aire libre», asegura.

Adrián tampoco quiso perderse las instalaciones del nuevo Noma, considerado uno de los mejores restaurantes del mundo. Pese a que no le fue posible reservar una mesa, ya que hay una lista de espera de mas de dos meses, sí pudo adentrarse en la antigua fábrica que lo alberga y en los tres invernaderos donde cultivan sus frutas y verduras. En el barrio de Nørrebro, la zona más nueva de la ciudad, se recreó en una de las actividades que más disfruta cuando viaja: «Me encanta visitar los estudios de los diseñadores locales para ver lo que se hace; hay mucha gente trabajando en cosas interesantes».

Así es Copenhague

Las tardes eran perfectas para ir de copas junto al canal, ver atardecer y bañarse con amigos en Havnebadet Islands Brygge, una piscina que han creado al aire libre y donde se da cita la gente joven. «Este verano ha sido el más caluroso que han vivido en Copenhague en mucho tiempo. Eso hizo que mucha gente de allí decidiera quedarse a pasarlo en la ciudad. Había muchísimo ambiente local y numerosas fiestas». Para cenar se queda con la Banchina, un restaurante y tienda de bebidas con muelle que recae al canal donde la gente va a comer o a beber una botella de vino. «Cenamos salmón a baja temperatura con patata cocida y brotes verdes con una vinagreta de arándanos. Hay mucha cultura de sostenibilidad, la gente se cuida mucho y es muy respetuosa con lo que le rodea. Estando allí pensé que ojalá ese sea el futuro de la sociedad».

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