¿Quién es Francisco Esteve?

Francisco Esteve se ha involucrado con el Corpues al cien por cien. /Txema Rodríguez
Francisco Esteve se ha involucrado con el Corpues al cien por cien. / Txema Rodríguez

La festividad del Corpus le ocupa su vida a tiempo completo, y a pesar de que busca un sustituto más joven todavía no lo ha encontrado. Mientras, es feliz cuando se refugia en el patio interior de la Finca Roja huyendo del agobio de la ciudad

MARÍA JOSÉ CARCHANO

Todavía le queda a Francisco Esteve ese aire de jefe de ventas que le ha llevado a recorrer miles de kilómetros durante una intensa vida profesional; es muy probable, por tanto, que alguien que le escuche quiera conocer la festividad del Corpus más de cerca, una tradición todavía muy desconocida pese a su importancia: es la procesión más antigua de Valencia y Francisco Esteve la ha contribuido a engrandecer.

-¿En qué momento comenzó a interesarse por el Corpus?

-Yo vivía con mis padres en la plaza Santa Mónica, y lógicamente ellos estaban muy vinculados a festividades como el Corpus o el Cristo de la Fe, nos explicaban el contenido de las Rocas, íbamos a la procesión… Una vez tuve a mis hijos mayores, nos dimos de alta en la asociación, aunque no es la única de la que formamos parte mi mujer y yo, que somos falleros, y también estamos en los moros y cristianos. Nos sentimos muy involucrados en lo que representan las tradiciones valencianas.

«Al asesor de Pere Fuset lo llevo por la calle de la amargura»

-¿Por qué?

-Conocí la época en que el Ayuntamiento pagaba veinticinco pesetas para que salieran personas representando a los personajes de la procesión del Corpus. Vi cómo había veces que iba alguno tocado de bebida. Parecía que la fiesta grande corría peligro; siempre me he considerado muy valenciano, y me producía un dolor físico y mental el hecho de que pudiera desaparecer.

-¿Viviría en algún lugar que no fuera Valencia?

-Supongo que me adaptaría, como me adapté a vivir un poco más lejos del centro cuando me casé. En realidad, cada vez me produce más agobio vivir en la ciudad, pero tengo la suerte de ser vecino en un lugar relativamente tranquilo, la Finca Roja, donde si quieres evadirte hay un patio interior que es un auténtico oasis de tranquilidad.

-Dicen que la Finca Roja imprime carácter a sus vecinos.

-Sí, es cierto, mi mujer nació ahí y su ilusión era quedarse. Todavía hay gente mayor, antiguos vecinos que se reúnen a almorzar cada viernes.

-Hacerse cargo de una asociación como Amics del Corpus debe de quitarle mucho tiempo.

-La primera ventaja que tengo es que estoy jubilado, porque para esto hacen falta muchas horas. La gente no se puede imaginar cómo es presidir una entidad como ésta, con un contacto continuo con el Ayuntamiento, con el clero, y tener la responsabilidad de unos cuatrocientos trajes que tienen que estar en perfectas condiciones. Me propusieron ser presidente antes de jubilarme pero no podía. No tenía tiempo.

-Sea sincero. ¿Quería continuar al acabar su primera legislatura como presidente?

-La verdad es que yo había sondeado a algunas personas, sobre todo he buscado a gente más joven. De momento, he conseguido ir renovando poco a poco la junta directiva. Si se hubiera postulado otro presidente hubiera levantado un poco el pie del acelerador. Preguntaba: «¿alguien se hace el ánimo?». Pero todos miraban para otro lado. Mi mujer ya lo tenía asumido. Y yo, encantado por estos tres años más.

-¿Quizás le gustaría una vida más tranquila?

-A lo mejor encuentro a esa persona que me permita hacerme a un lado.

-¿Les ha inculcado a sus hijos el amor por las tradiciones?

-Sí, tengo a mis tres nietos apuntados, y salen en la procesión. Uno de mis hijos vive fuera de Valencia y es más complicado, pero estoy contento de verles a ellos tan involucrados.

Una espina clavada

La restauración de los trajes
Dice Francisco Esteve que el estado de los trajes de los personajes quye desfilan en el Corpues le quita el sueño. «Son trajes propiedad del Ayuntamiento y algunos están en condiciones pésimas, con más de setenta años». Denuncia el presidente que a veces los tienen que sujetar con cinta americana, y por ello le gustaría que en los próximos aós se fueran renovando.

-¿Se ha acostumbrado a pedir para la fiesta?

-Al asesor de Pere Fuset lo llevo por la calle de la amargura. Y después de San José, hablamos cada semana. Imagínese.

-¿Hay algún momento en el que no piense en ello?

-Mi pensamiento está veinticuatro horas al día en el Corpus. Es cierto que me gusta ir en bicicleta también, y tengo un huerto que me lleva también mi tiempo, pero lo fundamental es la fiesta.

-¿Cuál sería para usted la satisfacción más grande?

-El día de la procesión, cuando acaba todo y cada uno de los trajes vuelven al Seminari, soy una persona feliz. Y mi adrenalina vuelve a su ritmo normal.

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