La mascota de Minerva Portillo

Minerva, junto a su perro, que define como educado, elegante y un punto malcriado./LP
Minerva, junto a su perro, que define como educado, elegante y un punto malcriado. / LP

La modelo y estilista encontró en un perro de raza carlino el compañero de juegos perfecto para su hija Mia. Nueve años después no concibe la vida sin él

ELENA MELÉNDEZ

Elvis llegó a la vida de Minerva Portillo hace nueve años. Era Navidad y buscaba un regalo especial para su hija Mia, que entonces tenía cuatro. Sabía que quería un carlino. Pese a que no conocía bien la raza, cuando vivía en Barcelona coincidía en el parque con una pareja que paseaba con dos y la tenían enamorada. «Quería tener un perro en casa que fuera tranquilo, que se criara con Mia. Recomiendo a todo el mundo que tenga niños que si pueden tengan un perro, les enseñan muchos valores y a sentir respeto hacia los animales», explica la modelo y estilista de moda valenciana.

Cuando Minerva nació, en su casa ya había un perro y su infancia la pasó rodeada de mastines, pastores alemanes, boxers o bull terriers. «Mi padre traía perros a casa todo el tiempo, a veces se los regalaban, a veces los encontraba, siempre le han gustado muchísimo y a mí me ha inculcado ese amor que siento por ellos». De entre todas las razas que la modelo ha conocido, sin duda se queda con los carlinos, un perro que ella define como todo un señor, caballeroso, relajado e independiente. Minerva entiende a Elvis con solo una mirada. Cuando él tiene sed da pequeños golpes al suelo con la pata para que le ponga agua o si lo que quiere son mimos se acerca a ella sin invadir su espacio. «Es muy elegante y educado. Siempre sabe estar en cualquier circunstancia, se adapta a todos los ambientes de manera natural. Yo le doy besos y le digo que es bonito y guapo, que lo amo. Le encanta que le diga esas cosas», explica.

DNI

Nombre:
Elvis.
Edad:
Nueve años.
Raza:
Carlno.
Origen:
Criadero en Chichet, en Quart de Poblet.
Gustos:
Estar en el parque o en la playa y el pollo a la plancha de le prepara Minerva.

Una de las actividades favoritas para este simpático carlino son las salidas al río, donde disfruta paseando al aire libre. Reconoce Minerva que con la llegada del calor a Elvis le cuesta realizar largas caminatas por la calle. Por eso en los últimos tiempos usa una bolsa de hombro para trasladarlo cuando la distancia es larga. Elvis pasa muchísimo calor. Por ello Minerva siempre se preocupa de que pueda colocarse a la sombra, no lo saca en las horas de máximas temperaturas y, cuando está en casa, le pone una toalla húmeda en el suelo para que pueda tumbarse sobre ella. «Le encanta ir al parque y a la playa, se moja un poco en la orilla aunque es muy cagón, no le gustan nada los sitios nuevos. Tiene un punto de malcriado, a veces cuando voy de tiendas con él empieza a morder la correa para decirme que ya no quiere estar allí», relata con una sonrisa.

Cuando viaja lo deja con algún familiar, pues normalmente los desplazamientos que hace son muy cortos y no tiene claro que lo dejaran ir en avión a su lado. Durante esas separaciones Elvis se queda triste y come menos, pues es un perro bastante dependiente. «Yo le doy sus caprichos. A veces le cocino solo para él, no come si le pongo pienso solo. Antes le daba arroz blanco y carne para perros pero ahora ya pasa de eso, como está más mayor le gusta que le haga pollo a la plancha a trocitos».

Minerva se considera una auténtica amante de los carlinos y cada día sigue en Instagram el hashtag #pugs en busca de fotos de una raza que, solo con su particular hocico y su mirada, consigue arrancar sonrisas. «Elvis me transmite mucha ternura y pureza. Hace tiempo decidí que durante el resto de mi vida voy a tener a un carlino a mi lado. Me siento muy agradecida de tenerlo en mi vida, lo quiero muchísimo».

Más de Revista de Valencia