La mascota de Carmen Gómez, la sonrisa de Mía

Carmen con su perrita en la playa, uno de los lugares que más le gustan./LP
Carmen con su perrita en la playa, uno de los lugares que más le gustan. / LP

Una caniche toy se ha convertido en la compañera ideal de la empresaria. Su reducido tamaño y el simpático rostro de esta raza hacen de ella una auténtica ladrona de miradas

ELENA MELÉNDEZ

Hace un par de años que a Carmen Gómez le rondaba por la cabeza tener un perro, en concreto un caniche toy, una raza que tenía fichada y que estaba convencida de que iba a encajar con su vida. «Yo ya había tenido perros grandes, pero al vivir en una casa pequeña pensé que lo mejor sería buscar una raza de menor tamaño que además fuera tranquila. Una clienta tiene un perro igual y cada vez que venía a la imprenta con él me quedaba enamorada», explica Carmen, gerente de Artes Gráficas Mezgo.

La sorpresa llegó en Navidad, cuando a Carmen le regalaron una perrita de cinco meses. Recuerda que el primer encuentro fue un poco frío, pues el cachorro se encontraba en terreno desconocido. A las horas, y teniéndola en su regazo, Carmen decidió que la llamaría Mía porque le gustaba el nombre y porque el pronombre posesivo le añadió una sensación de pertenencia. Al día siguiente de llegar, Mía estaba en el sofá junto a Carmen y su marido cuando, al intentar bajar, saltó y en la caída se rompió una pata. «La tuvieron que operar, le pusieron una placa y tornillos. Esta experiencia no fue sencilla pero a la vez nos ha unido más. Poco a poco se ha ido recuperando, hemos tenido que ir con mucho cuidado hasta que se ha curado del todo».

Mía.
Mía. / LP

Una de las cosas que más le llamó la atención a Carmen desde el principio es el efecto que causa Mía en las personas. Con sus dos kilos de peso y sus reducidas dimensiones, la perrita consigue arrancar una sonrisa a todas las personas con las que se cruzan por la calle. «Me encanta ver la cara que ponen al verla, hay personas que se acercan y preguntan si pueden hacerle una foto. En una tienda pregunté si podía entrar con ella dentro del bolso y la chica se sorprendió cuando la vio moverse, pensaba que era un muñeco», afirma con una sonrisa.Aunque todavía tiene ocho meses de edad, Mía ha demostrado que aprende rápido. En poco tiempo consiguió adaptarse a su nuevo hogar y asimilar cosas como hacer sus necesidades en la calle o anticipar el momento del paseo cuando llega la hora y se pone de espaldas junto a Carmen para que le ponga el collar. «Es listísima y aprende rápido. Al principio se le hacía raro salir a pasear atada porque durante sus primeros meses de vida estaba suelta pero no la sacaban. En casa conoce perfectamente los tiempos, por la noche se sienta con nosotros a ver la tele».

DNI

Nombre:
Mía.
Edad:
Nueve meses.
Raza:
Caniche Toy.
Origen:
Elche.
Gustos:
Correr sobre el césped del cauce del río Turia.
Caprichos:
galletitas de pollo.

Una de las cosas que más le gusta a Mía es recorrer el césped del cauce del río. En cuando pone las patas sobre el manto verde, es difícil seguirle la pista porque comienza a correr en círculos a gran velocidad. La playa es otro de sus lugares favoritos y, pese a que todavía no se ha bañado en el mar, asegura Carmen que a este tipo de raza la encanta el agua. Entre las dos se ha creado una relación de complicidad, hasta el punto de que Carmen es capaz de descifrar las expresiones de Mía y saber cuándo tiene ganas de jugar, comer o descansar. «Le encanta coger mi ropa cuando me estoy cambiando y llevársela al sofá. Es muy cariñosa y nos hace muchísima compañía, ya no nos imaginamos una vida sin ella».

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