El inolvidable viaje de... María José Mateos

María José Mateos y su marido realizaron un viaje por la Ruta 66 y Nueva York. /LP
María José Mateos y su marido realizaron un viaje por la Ruta 66 y Nueva York. / LP

La arquitecta soñaba con visitar Nueva York y realizar un 'road trip' por la Ruta 66. Lo hizo realidad durante su luna de miel, junto a su marido y al volante de un Ford Mustang

ELENA MELÉNDEZ

María José Mateos y Manuel García descubrieron en 2005, al poco de conocerse, que ambos compartían el deseo de viajar a Estados Unidos. En concreto, de conocer Nueva York y, posteriormente, recorrer la Ruta 66. Pese a que les surgieron algunas oportunidades años después decidieron esperarse hasta 2017 y hacer coincidir el trayecto con su luna de miel. «Nos motivaba muchísimo ir a Nueva York y combinarlo con algo que no fuera urbano. Al principio la parte de road trip la íbamos a hacer más larga pero nos hubiéramos perdido tiempo en la ciudad. Pasamos una semana en Manhattan y quedamos tan cautivados que el verano pasado volvimos», explica María José, arquitecta y creadora del blog de decoración 'Always White'.

A la hora de viajar, María José y Manuel se califican como «muy urbanos», pues les gusta encontrar rincones de la ciudad alejados del circuito habitual y exprimir los días al máximo. Una de las visitas que más ilusión le hacía a María José era conocer el edificio Flatiron, la emblemática construcción erigida en 1902 y que se ha convertido en lugar de peregrinaje para los amantes de la arquitectura. «Es absolutamente increíble, más bonito todavía de lo que esperaba. Estuvimos un buen rato observándolo, lo vimos desde todos los ángulos posibles». Pese a que la mayoría de días estuvieron en Manhattan, también tuvieron tiempo de descubrir Brooklyn, un barrio que les fascinó y del que destaca la zona llamada Dumbo, «unas antiguas naves industriales que han reconvertido en hoteles y tiendas preciosas. Me pareció un ejercicio de arquitectura maravilloso, ahora mismo es el pulmón de Brooklyn».

Tras una semana en Nueva York volaron a Las Vegas. Si una cosa tenían clara antes de emprender el viaje era que querían surcar la carretera a bordo de un Ford Mustang, un modelo del que se enamoraron tras ver la película Bullit. Además, ambos son amantes de los coches y el motor, «ir al volante de un Mustang es una experiencia vital. Es un coche de conducción brusca pero a la vez es comodísimo, su respuesta y la sensación de llevarlo es brutal. Era negro convertible, fuimos un tiempo descapotados, aunque es algo que no recomiendo en la zona del desierto».

Así es Las Vegas

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Nevada (Estados Unidos)
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352 km2
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641.676 habitantes
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Situada a 9.273 km de Valencia

Desde Las Vegas partieron hacia Kingman y Seligman , dos pequeños pueblos llenos de encanto que les hicieron sentir que estaban dentro de una película del oeste. De allí llegaron al Gran Cañón, entraron dentro del parque y se alojaron en un hotel compuesto por pequeñas cabañas que, pese a haber muchos visitantes, les ofreció la sensación de estar solos. «Parece que estés en un lugar perdido del mundo. Vimos el atardecer, toda la franja a ambos lados son miradores sin barandillas, la sensación de vacío y de inmensidad es increíble. Vale la pena llegar hasta allí, el cañón te deja sin aliento». De allí fueron a la Monument Valley, que se encuentra dentro de la reserva de indios navajos. «El viaje cumplió y superó las expectativas, repetiría ahora mismo».

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