Puig mira al futuro el día que se le complica a Montón

Puig, al entrar en Les Corts./Txema Rodríguez
Puig, al entrar en Les Corts. / Txema Rodríguez

El presidente se reivindica con proyectos para la próxima legislatura en un debate condicionado por la crisis del máster de la ministra de Sanidad

J. C. Ferriol
J. C. FERRIOLValencia

La gran protagonista del debate de política general que se celebra en Les Corts no es diputada autonómica. Es ministra de Sanidad y se llama Carmen Montón. La polémica sobre las irregularidades en el máster que la exconsellera valenciana cursó en la Universidad Rey Juan Carlos ha estado presente en los pasillos del hemiciclo y en la mayoría de conversaciones que diputados y representantes de los medios de comunicación mantenían antes de la intervención del presidente de la Generalitat, Ximo Puig.

Montón, esta mañana en una entrevista en la Cadena Ser, ha tratado de defender que cumplió con todos los requisitos que se le exigieron para obtener ese título. Pero los silencios y la falta de explicaciones respecto a algunas claves -como la que hace referencia a las razones por las que se le habría modificado una nota un año después de haber finalizado el máster- acentúan su debilidad. Así se admitía ayer entre los escaños de los socialistas valencianos. Y también entre algunos cargos de la dirección nacional del PSOE.

Mientras el debate sobre la eventual dimisión de Montón crece y su futuro de Montón se complica, el presidente del Consell aprovechó su intervención en Les Corts para reforzar el suyo, y para reivindicarse. No pidió cuatro años más de presidencia, claro está, pero presentó proyectos e iniciativas a largo plazo, que para ejecutarse requerirían de una nueva legislatura bajo su presidencia. 'El espíritu del Botànic no tiene limitación temporal, ni siquiera tiene una limitación electoral', dijo el líder socialista desde la tribuna de Les Corts.

Más información del debate

El último debate de política general de una legislatura siempre tiene la complicación de que cualquier anuncio debe responder al interrogante de por qué no se ha puesto en marcha antes. Por eso, el jefe del Consell vino a dibujar una situación de caos, la que se encontró en 2015, y lo contrapuso al «momento valenciano» actual: menos paro, más derechos y el final de la hipoteca reputacional. Una referencia que sonó extraña con el caso del máster ocupando páginas en los diarios, el secreto de sumario que permanece sobre la operación Alquería o las investigaciones abiertas en varios jugados sobre las cuentas del PSPV.

'El dilema que nos planteamos es inercia o futuro', dijo el líder de los socialistas valencianos desde la tribuna del hemiciclo. Puig aseguró, ante la atenta mirada de sus socios de Gobierno, que la tarea de la administración es 'compartir con el sector privado los objetivos y avanzar en la resolución de los problemas'. Y multiplicó sus referencias al futuro en la parte final de su intervención. «Un futuro mejor en el que las ideas de la ilustración cierren el paso al populismo conservador», concluyó. Puig pide respaldo para una legislatura más como presidente. Más incluso la suya que la del gobierno del Botànic.

En su intervención también, como no podía ser de otra forma, el debate sobre la reforma de la financiación autonómica. El anuncio de la próxima reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la primera semana de octubre, sirvió para difuminar el retraso a la hora de avanzar en el cambio de sistema.

Fotos

Vídeos