Artur Mas y Gabriel Rufián se desmarcan de la vía de la confrontación de Puigdemont

Artur Mas, Gabriel Rufián y Carle Puigdemont./
Artur Mas, Gabriel Rufián y Carle Puigdemont.

El expresidente convergente y el diputado de ERC coinciden en rechazar la propuesta de Toni Comín de desgastar la economía española tras la sentencia del 'procés'

CRISTIAN REINOBarcelona

La batalla interna que se libra en el independentismo ha llevado a que dos dirigentes que en principio defienden posiciones muy distintas hayan coincidido esta mañana. Son Artur Mas, expresidente de la Generalitat y dirigente del PDeCAT, y Gabriel Rufián, diputado de ERC en el Congreso. Ambos se han desmarcado de la línea dura que impone Carles Puigdemont desde Waterloo y que ha verbalizado esta semana Toni Comín.

El exconsejero, huido en Bruselas junto a Puigdemont, abogó en 'El Periódico' por buscar el «desgaste económico del Estado» tras la sentencia del 'procés', aunque eso provoque sacrificios personales para los catalanes en forma de pérdida de empleos. Es la vía de la confrontación que defiende Carles Puigdemont. Tanto Mas como Rufián la han rechazado. «Estoy en contra de estas posiciones. Yo no quiero que el precio de lo que estoy intentando sea enterrar mi economía. Comín decía que si la gente ha de perder el puesto de trabajo, que lo pierda. Yo no lo quiero. Al revés, si he defendido el 'procés' es para que en una Cataluña independiente el paro no sea una preocupación diaria«, ha afirmado Mas en la Ser.

Rufián se ha expresado en términos similares en TV3. «Yo soy muy reticente a los planteamientos de 'cuanto peor, mejor'. Igual que el 'España nos roba' porque creo que es un eslogan nefasto. A mi no me roba una señora de Lavapiés, sino que me roban Barcenas, Rato y Pujol», ha señalado.

Sobre las movilizaciones que se están preparando por parte de los grupos independentistas para reaccionar al fallo judicial, si es condenatorio, Mas ha señalado que una «cosa es defender la resistencia pacífica y otra defender una alteración del orden público que llevaría a consecuencias que no serían buenas para todos», ha apuntado. Manifestaciones, sí, pero nada de alterar el orden público por parte del expresidente de la Generalitat. Rufián ha ido más allá y ha criticado abiertamente las marchas organizadas por la Asamblea Nacional Catalana (ANC).

De choque en choque

La guerra entre ERC y la ANC viene de lejos pero el diputado republicano ha sido muy contundente con los planes del lobby secesionista. «Estaremos al lado de cualquier manifestación cívica y pacífica, pero no sé si la vía es complicarle el acceso al trabajo a la gente cada mañana. Se pueden hacer otras cosas», ha asegurado. La ANC y Ómnium Cultural han convocado cinco marchas que partirán de diferentes puntos de Barcelona para acabar confluyendo en Barcelona y podrían paralizar Cataluña tres días.

Rufián va de choque en choque con diferentes actores del secesionismo. Este viernes ha criticado a la ANC, pero ayer tuvo un duro enfrentamiento en Twitter con la diputada de JxCat en el Congreso, Miriam Nogueras. Nogueras llamó a Rufián «miserable» por comparar las cargas que ayer realizaron los Mossos en un desahucio en el Raval de Barcelona con las cargas de la Policía española el 1-O. El diputado republicano pidió explicaciones al consejero del Interior, Miquel Buch. «No hay patria que valga si trata así a su gente», dijo. Además, la ANC cargó ayer contra Torra por estar dando marcha atrás en el camino a la independencia.