Espadas y tesoros templarios en Valencia

Nunca se encontró el tesoro del Castillo de Peñíscola. / pau bellido
Nunca se encontró el tesoro del Castillo de Peñíscola. / pau bellido

Este agosto, recreamos la historia de los templarios valencianos, en la que realidad y mito se mezclan

NURIA VALLADOLID

Son muchas las leyendas que envuelven a la Orden de los Templarios. Historias de tesoros perdidos, de fe y guerra, que incluso han desembocado en películas y series de televisión. Este verano, los amantes del misterio y la aventura pueden acercarse un poco más a todas estas leyendas, sin salir de la Comunitat.

Los Templarios fueron una orden militar nacida a principios del siglo XII, con el objetivo de defender a los peregrinos que se dirigían hacia Jerusalén en visita santa. Estos 'monjes guerreros' hacían votos de pobreza, castidad y obediencia, aunque su poder fue creciendo hasta el punto de poseer sus propias riquezas y castillos.

De hecho, estos bienes dan lugar a una de las historias más famosas. Cuenta la leyenda que el rey de Francia, Felipe IV, quiso desmantelar la Orden para apropiarse de su patrimonio, dado que él estaba endeudado. Por ello, los Templarios de París contactaron con la Orden en Peñíscola, a la que enviaron sus tesoros, para que los protegiera en el castillo del actual municipio. Felipe IV no encontró nada. El misterio se prolonga hasta nuestros días, y se dice que el tesoro está escondido en algún lugar de la Sierra de Irta, o del propio Castillo de Peñíscola. De hecho, en la Sierra se encuentra otro castillo relacionado con la Orden, el de Alcalà de Xivert, donado a los templarios por el abuelo de Jaime I, y reclamado por estos durante el asedio de Burriana. En la parte superior de la montaña se encuentra la fortaleza templaria, formada por una capilla, aljibes, caballerizas, dependencias y varios torreones bastante bien conservados.

La Orden administró las riquezas de reyes y papas, y obtuvo sus propios tesoros y castillos

También podemos desplazarnos hasta el corazón de Valencia, donde se encuentra la iglesia de San Juan del Hospital, y que cuenta con un patio medieval con varias cruces rojas y un gran rosetón con la cruz patada. Además, cuenta la leyenda que se encuentra situada en un anillo telúrico que conecta con otros puntos de energía mágica. Se trata de un edificio que puede pasar desapercibido, pero que mantiene ese aura de misterio que caracteriza a las historias de los Templarios, por lo que se presenta como una localización perfecta a la hora de recrear las leyendas de la Comunitat.

Por otro lado, revivir los pasos de la Orden va unido al conocimiento de su legado. Después de que Jaime II ordenara la disolución de los templarios, estos fueron sustituidos por la Orden de Montesa, a la que se le cedió el Castillo de Montesa. Después de un terremoto, en 1.748, la Orden pasó a asentarse en Valencia, en la casa del Temple. Los restos del castillo son visitables y fueron declarados monumento arquitectónico-artístico en 1.926.

La Comunitat está llena de historia y leyenda, y los Templarios son un ejemplo de ello. Así, los últimos días de verano ofrecen la posibilidad de soñar con tiempos de espadas y tesoros, de disfrutar de mezclar realidad y mito.