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Un informe de La Liga apuntala el amaño del partido Levante-Zaragoza

Imagen del partido Levante-Zaragoza de mayo de 2011. /ABC
Imagen del partido Levante-Zaragoza de mayo de 2011. / ABC

El estudio detecta anomalías y evidencia que faltó exigencia competitiva en los granotas al cotejar las principales estadísticas de ambos conjuntos

A. Rallo
A. RALLOValencia

La Ciudad de la Justicia acogerá en semanas uno de los juicios con mayor repercusión de los últimos años comparable, sin duda, a los trajes de Camps o el caso Cooperación. La vista resulta excepcional porque no existen precedentes. Nunca antes se ha juzgado el amaño de un partido de fútbol y menos con 42 acusados en el banquillo. Entre ellos, destacan Gabi Fernández o Ander Herrera, quizá los deportistas más relevantes que se sentarán ante el juez.

La investigación se asienta hasta la fecha en el supuesto recorrido del dinero, desde el club maño a la entidad levantinista y en una circunstancia reveladora: los jugadores del Levante apenas gastaron dinero de sus cuentas los meses posteriores al encuentro. Es decir, que presuntamente disponían de dinero en efectivo. Pero, ¿cómo probar que el partido se amañó?, ¿de qué manera se puede argumentar que el resultado del encuentro estaba pactado?, ¿cómo superar el análisis superficial de una acción, el azar en una jugada o un fallo de un deportista?

Los acusados

LEVANTE (Jugadores)
Miguel Pallardó, Gustavo Munúa, Héctor Rodas, Rafa Jordá, Rubén Suárez, Xavi Torres, Christian Stuani, Wellington Alves, Jefferson Montero, Miguel Robusté, Javi Venta, Manuel Reina, Felipe Caicedo, Vicente Iborra, Xisco Muñoz, Sergio Ballesteros, Juanfran García y David Cerra.
ZARAGOZA (Directivos)
Agapito Iglesias, Francisco Javier Porquera y Antonio Prieto y el entrenador de entonces, Javier Aguirre.
ZARAGOZA (Jugadores)
Maurizio Lanzaro, Toni Doblas, Paulo da Silva, Jorge López, Ander Herrera, Braulio Nóbrega, Leo Ponzio, Gabi Fernández, Carlos Diogo, Ivan Obradovic, Ikechukwu Uche, Adam Pinter, Javier Paredes, Leo Franco, Jiri Jarosik, Nicolás Bertolo, Said Boutahar y Ángel Lafita.

La solución, al parecer, reside en las estadísticas. La Liga de Fútbol Profesional (LFP) ha elaborado un detallado informe para la causa judicial que concluye que en aquel encuentro, en la temporada 2010-2011, no hubo tensión competitiva.

El Levante estaba salvado y el Zaragoza se jugaba la permanencia en la categoría. Necesitaba la victoria. Las estadísticas apuntan a un desarrollo anómalo porque del análisis estadístico de diferentes lances del juego el resultado se desvía en exceso de los habituales. El estudio cuestiona que el equipo granota atacara y defendiera de acuerdo a una mínima exigencia competitiva. Los datos de ese partido, jugado en el Ciutat de València, se han comparado con el resto de encuentros de esa temporada.

El Levante no recibió ese año tantos disparos a puerta como en su duelo contra el Zaragoza

El informe sobre los apartados depara resultados sorprendentes. Por ejemplo, fue el encuentro de toda la temporada en que menos tiros realizó el Levante. Si la observación se limita únicamente a los que fueron a puerta, fue el segundo partido en casa que menos peligro generó al rival. En cambio, en la estadística del oponente sucede precisamente lo contrario. El Levante recibió una avalancha de tiros en contra, una intensidad en el ataque que sólo superó el Real Madrid en su visita al estadio granota. Y si de nuevo concretamos el análisis en los que podían terminar en gol, entre los tres palos, la conclusión es que ningún equipo envió tantos disparos a puerta como aquel día el Zaragoza.

El escaso ímpetu levantinista quedó reflejado también en otros extremos. Fue el enfrentamiento con menos córners a favor del Levante de toda la temporada. En cambio, ese mismo día los saques de esquina que amenazaban su portería se dispararon. En ningún otro partido hubo más lanzamientos desde ese lugar. El supuesto asedio del Zaragoza se transformó en numerosas intervenciones del portero. Fue el día que más trabajo tuvo el guardameta. El partido se vivió de manera totalmente diferente en el área del Zaragoza. El cancerbero apenas intervino. Si el examen se concentra en la actuación del Zaragoza también se obtienen algunos dígitos comprometedores para defender la honestidad de aquel encuentro. El Zaragoza chutó más que en ningún otro encuentro de visitante y hubo más disparos entre los tres palos que en el resto de la Liga. Y casualmente fue el duelo de toda la temporada en el que menos disparos amenazaron su portería. Y más datos llamativos. Logró más córners que el resto del año y los que menos en contra. Del mismo modo, su guardameta, comparado con el resto del año, apenas tuvo trabajo y, en cambio, para el rival fue uno de los días de mayor asedio a su portería.

Todos los anteriores valores, tanto del Levante como del Zaragoza, introducidos en un programa informático especializado en detectar anomalías arrojan un valor que se considera fuera de lo normal, lo que sustenta la tesis de La Liga y de Anticorrupción, que mantienen que hubo amaño.

El exhaustivo informe de la Liga amplía su margen de acción a otros encuentros similares para comparar si esa falta de competitividad (en cierta medida lógica porque el Levante ya había obtenido la permanencia) se repetía de igual manera en otros partidos en los que también se daban esas mismas circunstancias, un equipo salvado y otro jugándose la permanencia. Una vez más la estadística parece estar de lado de los que sostienen que todo fue un fraude. Los datos revelan que hay menos competitividad y más fallos en el Levante que en otros conjuntos que jugaron en sus mismas condiciones en otras temporadas. El informe resulta perjudicial para los intereses de los futbolistas.

El análisis incluye otros 15 partidos en iguales circunstancias. El Levante falló más

Los hechos son básicamente los siguientes. La clave radica en que no se ha podido aclarar el motivo ni el destino de los 965.000 euros que el club maño traspasó a sus futbolistas antes del encuentro y que supuestamente recibieron los jugadores del Levante. Estos profesionales ofrecieron durante la instrucción razones insuficientes a la hora de explicar la disminución de sus gastos. Un informe de Hacienda muestra cómo las semanas posteriores al partido apenas usaron sus cuentas frente al habitual gasto de meses anteriores. Todo conduce a la existencia de dinero en efectivo en manos de los jugadores del club granota. Pero la instrucción de la causa no ha estado exenta de vaivenes. La juez decidió, en un primer momento, archivar el asunto al considerar que no existían suficientes indicios para sentar a los investigados en el banquillo. El recurso de las acusaciones llevó el asunto a la Audiencia. La Sala obligó a la jueza a rectificar su primer pronunciamiento y a procesar a los directivos y futbolistas.

El delito de corrupción deportiva contempla penas de prisión que oscilan entre los seis meses y los cuatro años. La Fiscalía solicita dos años de cárcel para cada jugador y la inhabilitación especial para la práctica del fútbol profesional durante seis años. Tampoco podrían entrenar. La Liga eleva la petición de pena al máximo legal y reclama, además, 2,9 millones de euros de multa para cada uno de los procesados.