Rafa Martínez, la leyenda se hace eterna

Rafa Martínez, muy emocionado, aplaude a la grada de la Fuente de San Luis. / jesús signes
Rafa Martínez, muy emocionado, aplaude a la grada de la Fuente de San Luis. / jesús signes

Rafa Martínez consigue su quinto título con el Valencia Basket en diez finales

JUAN CARLOS VILLENA

Rafael Martínez Aguilera (Sampedor, 1982) es una leyenda del Valencia Basket. No hacía falta verle levantar anoche un nuevo trofeo para confirmalo pero esa nueva copa, la quinta de su palmarés como jugador taronja, le convierte en eterno. Nadie en la historia del club ha conseguido ese número de títulos y el único que osa a hacerle sombra, en el caso de cumplir con su deseo de terminar su carrera en la Fonteta, es un Bojan Dubljevic que ayer consiguió su cuarto título con los valencianos.

El caso de Rafa Martínez, el primer jugador del continente en ganar tres Eurocup, es especial. El veterano capitán está viviendo una temporada muy complicada, la más dura después de su mala experiencia con un Perasovic que le fundió física y psíquicamente en su último año, llegando al ostracismo desde que terminó el Top 16 en esa misma Eurocup que anoche celebró enloquecida la Fonteta. El último golpe llegó ayer con la decisión de Ponsarnau de descartarlo para el partido. Hasta ahora ha cerrado la rotación, una decisión que el propio entrenador declaró que fue muy dura de tomar puesto que no hay que olvidar que los primeros pasos del técnico y del escolta llegaron a la par en el Congost de Manresa.

Si algo ha cambiado la vida de Rafa Martínez es el nacimiento de su hija Paula en noviembre de 2016. Esa estabilidad emocional le ha ayudado en un año cronológico durísimo, donde tuvo que superar una operación que mantuvo en vilo el final de su carrera deportiva y ahora afronta una falta de minutos que deja más en el aire que nunca su renovación con el Valencia Basket. Mientras el capitán buscaba ayer con la mirada a su familia nada más conseguir el título de la Eurocup, emocionado sobre el parquet de la Fonteta, a buen seguro que se le vino a la cabeza una última imagen de amor eterno. En el viaje de regreso de Berlín, donde el escolta no jugó ningún segundo del partido ante el Alba, Martínez se refugió en las últimas filas del avión junto a su pareja Olatz Mercadal y Paula. Cambió la película de turno por una serie de dibujos en la tablet, ayudando a su hija a dormir. Cuando pasen los años, Paula será consciente de que su papá es una leyenda y que su nombre estará estampado en una camiseta en lo alto de la Fonteta junto a Víctor Luengo y Nacho Rodilla.

El nacimiento de su hija Paula le ayudó a superar los momentos más duros de su carrera

Cuando Rafa Martínez se reunió en el verano de 2008 con Manuel Llorente en un restaurante de Sabadell para negociar su contrato, que se estampó como avance en una servilleta de papel, seguro que no podía imaginar ni en el mejor de sus sueños la trayectoria que iba a tener vestido de naranja. Tras unos inicios turbulentos, donde el de Sampedor llegó a pensar si el paso fue el correcto en su carrera, comenzó una espiral de triunfos que corrió en paralelo a las negativas de Rafa a fichar por el Barcelona de Juan Carlos Navarro.

Conviene recordar el dato ahora que empieza a no contar en los planes deportivos del corto plazo. De la mano de Neven Spahija, que supo rodearse de la sabiduría de Miki Vukovic al que reclamó a su vera, llegó el título de la Eurocup de 2010, precisamente frente al Alba Berlín en la primera de las finales que disputó. Ayer el contador llegó al quinto título con tres consecutivos en las últimas finales disputadas. La leyenda ya es eterna. El papá de Paula siempre será uno de los nuestros.

Valencia Basket