TETRACAMPEÓN DE EUROPA

El Valencia Basket celebra el título de campeón./Jesús Signes
El Valencia Basket celebra el título de campeón. / Jesús Signes

El Valencia Basket acaba barriendo de la pista al Alba Berlín y vuelve por la puerta grande a la Euroliga gracias a tres cuartos antológicos

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Cuatro veces campeón de Europa. Repitan la frase las veces que haga falta si no se la creen. El Valencia Basket conquistó ayer por todo lo alto el título de la Eurocup y ya es tetracampeón del viejo continente. Un logro que en las últimas dos décadas tan sólo han conseguido el Maccabi y que sólo ha superado el Panathinaikos con cinco. El mejor equipo español en competiciones europeas de los últimos veinte años se hizo eterno ayer en una Fonteta entregada y abriendo de par en par la puerta de la Euroliga. El Valencia Basket volverá la próxima temporada a la Copa de Europa gracias a una victoria coral simbolizada en el 116-60 en la valoración. Si algo será recordado del campeón de la Eurocup de 2019 es que todos sus integrantes, en cualquier momento de la competición tuvieron su protagonismo.

Uno de ellos es Rafa Martínez. El capitán pasó ayer un día complicado desde que se comunicó que era el descarte técnico del partido pero la sonrisa no le desapareció del rostro desde que enfiló, vestido de corto, el camino que le separaba en el parquet hasta que Jordi Bertomeu le entregó el trofeo. En esta ocasión no hubo un alzamiento de la copa en pareja, como ocurrió con los últimos títulos del Valencia Basket, con lo que quedó un sentido homenaje al eterno jugador de Sampedor. Con la Fonteta en pie, y la Senyera ondeando en el podium de los campeones, el cuarto título europeo surcó el aire del pabellón para volar hasta la eternidad. Su recorrido visual pasó, curiosamente, por el ángulo en el que acabara subida la camiseta con el dorsal 17 de Rafa Martínez cuando se retire.

Esa misma Fonteta que estaba loca de alegría mientras su capitán levantaba la cuarta Eurocup fue la que enmudeció casi dos horas antes con el 0-11 inicial que reflejó el marcador en los primeros cuatro minutos. El Fantasma del Unicaja sobrevoló el techo del pabellón pero lo único bueno de todo ello es que el cortocircuito no llegó en el tramo decisivo, el que llevó a los malagueños hace dos años a asaltar el templo taronja, y hubo tiempo de rectificar. Un gran porcentaje del público le reclamó a Ponsarnau que pidiera tiempo muerto. El de Tàrrega, al que algunos críticos le señalan de forma injusta falta de personalidad, ni se inmutó. Siguió su plan, el de la llamada escuela de Badalona, de arreglar los primeros problemas en un partido en la pista y con cambios, no con un tiempo muerto que alimente la motivación del rival al entender que ha matado al adversario.

89 Valencia Basket

Van Rossom (-), Vives (-), San Emeterio (18), Will Thomas (15), Tobey (1) -cinco titular- Abalde (3), Labeyrie (4), Diot (2), Dubljevic (18), Sastre (5), Matt Thomas (19) y Doornekamp (4)

63 Alba Berlin

Siva (14), Hermannsson (5), Giedraitis (19), Sikma (-), Clifford (6) -cinco titular- Saibou (-), Giffey (2), Schneider (2), Wagner (-), Ogbe (-), Thiemann (6), Nnoko (9)

PARCIALES:
17-18, 29-15 (46-33), 17-11 (63-44) y 26-19 (89-63)
ÁRBITROS:
Rocha (POR), Mantyla (FIN), Nedovic (ESL). Sin eliminados
INCIDENCIAS:
Tercer y definitivo encuentro de la final de la Eurocopa disputado en el pabellón de la Fuente de San Luis ante 8.000 espectadores

La entrada de Diot, Dubljevic, Matt Thomas y Labeyrie cambió de forma radical la primera parte de la final. Entre los cuatro trituraron la defensa del Alba con un brutal parcial de 40-12 en los siguientes 14 minutos de partido (40-23) que amenazó con romper de forma definitiva el encuentro. Entre esos cuatro jugadores el +/- acumulado fue de +79. Unos números impropios de una final, donde Matt Thomas se fue a los 16 puntos, y dejó muy tocado sobre el parquet al conjunto de Aíto García Reneses. En ese vendaval de juego también fue clave la dirección de Diot, con la versión más contundente desde que volvió de la lesión. La Fonteta le premió con una maravillosa ovación poco tiempo antes de que los alemanes avisaran, con un 6-10 que el partido no estaba decidido al descanso (46-33).

El Alba comenzó el tercer cuarto anotando pero el Valencia Basket no estaba dispuesto a dar ninguna oportunidad al conjunto alemán. Una canasta de San Emeterio (50-35) permitió a los taronja quitarse los nervios iniciales para llegar a la máxima expresión del tercer cuarto a falta de tres minutos con un triple de Doornekamp (61-41). Aunque aún restaban trece, la Fonteta ya sabía que iba a volver a celebrar un título.

Tan sólo restaba comprobar si al Alba aún le restaba alguna carta sobre la manga pero a cada fallo de Luke Sikma, negado en los dos partidos de la serie en Valencia, sus compañeros acabaron de bajar los brazos. Dos canastas simbolizaron el comienzo real de la fiesta. La primera de un Bojan Dubljevic que alzó los brazos al cielo tras anotar el 74-51. La segunda un mate, sí un mate, de San Emeterio que liberó toda la adrenalina acumulada desde hace más de una década. Tras perder dos finales de la Eurocup, una con el Girona y otra con el Valencia Basket en 2017, el cántabro se desquitó ganando uno de los únicos títulos que le faltaban a su espectacular palmarés, tanto con sus equipos como con la selección española.

Con el sonido de la bocina final se desató la locura. Era imposible contener a los jugadores de Ponsarnau que querían celebrar el trofeo antes de que les fuera entregado. Llegó en ese instante otro de esos momentos que se recordarán toda la vida. Los 8.000 valencianos presentes en la Fonteta cantaron al unísono ¡Alba, Alba! Viva el basket.

Will Thomas, un MVP forjado en Baltimore

Cuando la megafonía anunció que el MVP de la final de la Eurocup era Will Thomas se le iluminó la sonrisa al jugador forjado en la dura Baltimore. Sus compañeros saltaron encima de él, sabedores que detrás de esa imagen de tipo duro que da al exterior, algo que le permite tener el respecto máximo de sus rivales, por su intensidad en pista, se esconde un hombre que tiene su punto de humor cuando se cierran las puertas del vestuario. Will Thomas es un profesional con todas las letras, de esos que se cincelaban en el baloncesto de los 70 y los 80. Vives por y para su trabajo con lo que todos los momentos intensos en la ciudad de Valencia los vive con sus compañeros. Cuando una cámara está encendida aparece el rostro serio, el del jugador. El MVP se llevó el trofeo porque fue una de las claves desde el primer partido de la serie en la Fonteta. Ayer aportó en 27 minutos en pista 15 puntos, 6 rebotes y 21 de valoración. Más allá de todo eso, la plantilla del Valencia Basket, como ocurrió con el MVP de Dubljevic tras ganar la Liga Endesa, lo disfrutó por su compañero aunque el ganador hubiera podido ser el propio Dubi o Diot.

Final de la Eurocup: Valencia Basket- Alba Berlín