A un pasito de la gloria

Valencia Basket-Alba Berlin./I. Marsilla
Valencia Basket-Alba Berlin. / I. Marsilla

El Valencia Basket defiende la Fonteta y golpea primero en la final de la Eurocup | La afición celebra de forma contenida el triunfo y los taronja igualan el récord de las 15 victorias seguidas de la Copa Saporta de 1999

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

El Valencia Basket viajará mañana a Berlín con el 1-0 en las Eurocup Finals de 2019 para buscar el viernes la segunda victoria que le permita levantar su cuarto título europeo y le abra de par en par las puertas de la Euroliga. Hasta ahí el análisis de lo ocurrido anoche en la Fonteta. El club taronja, y la afición, tienen aún tan clavado en el corazón el puñal que supuso lo ocurrido en la final de hace dos años ante el Unicaja que se celebró lo justo el primer punto de la serie. Sin grandes alardes ni fanfarrias. Una buena señal, que se repitió en la zona de vestuarios. Conseguir la mitad de un trabajo no vale de nada... aunque es muy importante golpear primero en una serie a tres partidos. Estar tantos años instalados en la élite le permite al Valencia Basket tener muy presente que un despiste te manda a la calle, por mucho que la valoración final de 114-67 refleje una gran superioridad de los locales en el primero de la serie. En el Mercedes Arena será otra guerra.

En los dos días de preparación para ese partido, que puede darle el título al Valencia Basket, el gran peligro de los alemanes sigue siendo el triple. En un día con poco acierto acabaron con un 12 de 24. Un 50% que es un aviso a navegantes. El duelo entre Will Thomas y Luke Sikma será otro de los duelos que seguro que Aíto García Reneses intentará ajustar en cuanto regresen hoy a Berlín. Si el de ayer en el parquet hubiera sido en un entrenamiento, el de Baltimore le hubiera ganado un almuerzo. Le comió la moral al que fuera su compañero, más allá de sus 22 puntos, con una actuación imperial. Todo lo contrario que en la dupla Dubljevic y Tobey. El montenegrino tuvo que hacer un esfuerzo extra para taponar la vía de agua simbolizada en el -12 del americano en pista. El +26 de Dubljevic en el +/- fue clave para que no escapara el primer triunfo de la serie.

Tan presente estaba lo ocurrido ante el Unicaja hace dos años que la Fonteta se silenció en el arranque del último cuarto. Del 71-53 con el que terminó el tercero se pasó al 71-62 con un parcial de 0-9 en los primeros cuatro minutos. Los fantasmas de Carlos Suárez y Alberto Díaz sobrevolaron cerca de las banderas de los títulos por unos segundos hasta que Will Thomas, una de las claves del triunfo taronja, le quitó la tapa al aro para anotar una primera canasta (73-62) que fue más importante de lo que por entonces parecía. Tan solo restaba enlazar un par de ataques para certificar el triunfo. Llegó con otra de las claves de la segunda parte; San Van Rossom. El belga, con una canasta más adicional, subió el 79-65 que fue la antesala de la contenida celebración final. El triunfo taronja elevó a 15-0 el balance en la Eurocup desde la derrota en la pista del Asvel. Una gesta que iguala la marca de Miki Vukovic como la racha de triunfos más larga de la historia del club en Europa. El viernes, en Berlín, pueden cerrar el marcador con una victoria más, que cerraría la serie, el cuarto título continental y la Euroliga.

89 Valencia Basket

Van Rossom (15), Sastre (2), San Emeterio (11), Will Thomas (22), Tobey (3) -cinco titular- Abalde (2), Labeyrie (7), Diot (-), Dubljevic (9), Matt Thomas (16) y Doornakamp (2)

75 Alba Berlin

Siva (17), Hermannsson (16), Giedraitis (9), Sikma (7), Clifford (4) -cinco titular- Saibou (-), Giffey (7), Schneider (-), Wagner (2), Ogbe (1), Thiemann (8) y Nnoko (4)

Parciales:
20-13, 21-25 (41-38), 30-15 (71-53) y 18-22 (89-75)
ÁRBITROS:
Radovic (CRO), Mogulkoc (TUR) y Vyklicky (CZE). Sin eliminados
INCIDENCIAS:
primer partido de la final de la Eurocopa disputado en el pabellón de la Fuente de San Luis ante 8.500 espectadores

El 41-38 que reflejó el marcador al descanso hizo justicia a lo visto en el partido, con un cuarto para cada equipo. En el primero, el Valencia Basket saltó tan concienciado de que no podía dar segundas oportunidades al Alba para que no pudiera desplegar su juego de transición que capturó 15 de los 21 rebotes que estuvieron en disputa. Gracias a esa fortaleza, que también se reflejó en la anotación puesto que Will Thomas acabó con 9 puntos, dando una 'master class' de fundamentos en la pintura, los taronja despertaron tras la primera canasta de la final (0-3 tras triples de Giedraitis) para marcar el paso con un parcial de 20-13 que marcó el camino a seguir. Tan solo había una duda que despejar, si esos 13 puntos en un equipo que promedia 90 en la Eurocup era fruto sólo de la defensa valenciana sino también de los lógicos nervios de una plantilla menos acostumbrada a las finales continentales. El 21-25 del segundo cuarto despejó esa ecuación. El Alba es un equipo con pólvora en las manos, que castiga cualquier pérdida o despiste y que despertó justo cuando el Valencia Basket puso la máxima renta (26-15). Los cuatro triples alemanes, con dos de Hermannsson fueron puñales que se fueron clavando hasta, equilibró el partido con un parcial de 9-20, tras una canasta más adicional del sobrino de Steffanson (35-35). El último triple del islandés volvió a poner las tablas (38-38) pero San Emeterio permitió al Valencia Basket marcharse con una ventaja corta (41-38).

El tercer cuarto fue clave. Con Van Rossom al mando, y una defensa más agresiva, los taronja zarandearon al Alba con un parcial de 30-15 (71-53), que comenzó con una canasta más adicional de San Emeterio y siguió con un triple de Van Rossom. A los valencianos no les afectó ni los cinco minutos de parón por un problema en la mesa en su mejor momento, con el 58-49 tras otra canasta de Van Rossom. El belga fue el encargado de activar a sus compañeros en el parón, que fue demasiado largo para una final. Aún restaba superar el último susto para amarrar el primer pasito hacia la gloria. Ese que la afición, con buen criterio, prefirió celebrar pero no mucho. Mejor no tentar a la suerte y guardar las energías.