Análisis

Caos en el Madrid en su cumpleaños más amargo

Bale y Benzema, cariacontecidos durante el partido con el Ajax. /Javier Soriano (Afp)
Bale y Benzema, cariacontecidos durante el partido con el Ajax. / Javier Soriano (Afp)

La desastrosa planificación deriva en una campaña paupérrima del club más laureado, que sopla este miércoles sus 117 velas desprovisto de regalos hasta el verano

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Sopla este miércoles 117 velas el Real Madrid con la mayor amargura que se recuerda en Chamartín. El cumpleaños de la entidad de Concha Espina coincide con la durísima resaca que dejó la eliminación ante el Ajax, que decapitó al rey de Europa tras 1.011 días de monarquía absoluta. El trono lo entregará en sentido estricto el 1 de junio, cuando vea por televisión cómo otra escuadra se ciñe la corona en el Metropolitano 1.099 días después de que los blancos alzasen el cetro en Milán. Hasta entonces, tres meses de larga travesía en el desierto sin más objetivo que finalizar la Liga entre los cuatro primeros y acreditarse así para la próxima edición de su torneo predilecto, que esta vez no acudió al rescate de un equipo fundido. Un valle de lágrimas como no se recuerda desde el curso 2005-2006, cuando dilapidó Liga, Copa y Champions antes de que, el 27 de febrero de 2006, Florentino Pérez dimitiese como presidente argumentando la necesidad de un «revulsivo» para reconducir a un equipo a la deriva.

No habrá relevo esta vez en la cúpula pero sí sacudirá la triple debacle en la semana más negra de su historia reciente las estructuras de un club obligado a afrontar una profundísima remodelación de arriba abajo que debió acometer mientras estaba en lo más alto pero ineludible una vez ya arrojado al precipicio. Estas son las claves de un desastre de proporciones bíblicas y las guías de la revolución que se viene.

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Desastrosa planificación deportiva. El 31 de mayo de 2018, cinco días después de amarrar su tercera 'orejona' en otras tantas temporadas como timonel, Zinedine Zidane dimitía por sorpresa. Desprevenido, Florentino Pérez llamó a las puertas de varios técnicos para toparse con su negativa a asumir el mando. A la carrera, reclutó a Julen Lopetegui sacudiendo la concentración de la selección española en Krasnodar. Lo anunció el 12 de junio y lo presentó el 14 de ese mes en medio de un conflicto con la Federación. El 10 de julio era Cristiano Ronaldo, gran estilete de la edad de oro y máximo artillero histórico de la entidad de Concha Espina, el que se fugaba a la Juventus. No hubo fichaje galáctico para paliar el adiós de un goleador sin parangón. El club preconizó que su marcha abriría espacio para el lucimiento de figuras que vivieron a su sombra. Un paso adelante que nadie dio, como recordó Modric la víspera de la vuelta con el Ajax. El Madrid de Lopetegui murió de inanición en ataque. El 29 de octubre, tras la humillante goleada del Barça en el Camp Nou, cayó el guipuzcoano y se le relevó por Solari que, con siete nominados y el ganador del último Balón de Oro tampoco logró enderezar el rumbo. 278 días después de la salida de Zidane, el Real Madrid no tiene más balas en la recámara en una temporada desastrosa.

Florentino Pérez, junto a Zinedine Zidane, el día de la dimisión del marsellés.
Florentino Pérez, junto a Zinedine Zidane, el día de la dimisión del marsellés. / Pierre-Philippe Marcou (Afp)

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Rotura de la espina dorsal de las tres Champions consecutivas. Keylor Navas como custodio del arco, Sergio Ramos como valladar de la zaga, Luka Modric como brújula en el centro del campo y Cristiano Ronaldo como ejecutor arriba conformaron la columna vertebral de un equipo de época. Solo el croata estuvo frente al Ajax en el Bernabéu. El tico vio el choque desde el banquillo. El andaluz lo siguió desde un palco tuneado mientras grababan su documental para Amazon. Y el luso supo de la debacle en Turín, con su nueva «familia». Otras piezas importantes como Marcelo, Isco o Bale han sufrido en sus carnes la defenestración de la vieja guardia acometida por Solari, que ha desdeñado su experiencia para primar la juventud y la frescura.

Once del Real Madrid en la final ante el Liverpool disputada en Kiev.
Once del Real Madrid en la final ante el Liverpool disputada en Kiev. / Lluis Gene (Afp)

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Hoja de ruta errática. La apuesta por los jóvenes valores se ha revelado errónea, al menos en su dimensión. Concentrada en atraer talento de futuro a un precio asumible, la directiva no supo anticipar el declive de varios ejes del periplo glorioso y dejó la responsabilidad de tirar del carro en joyas aún por pulir. El Madrid prepara el devenir pero perdió de vista el presente, una herejía en un club en el que sólo vale ganar, ganar y volver a ganar.

Vinicius llora desconsolado tras romperse ante el Ajax.
Vinicius llora desconsolado tras romperse ante el Ajax. / Gabriel Bouys (Afp)

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Descenso de la tensión competitiva y orfandad de referentes. La salida de Cristiano Ronaldo no solo vació el caudal goleador; aminoró también en grado sumo la tensión competitiva de una plantilla impulsada el último lustro por la voracidad del portugués, insaciable pese al reguero de títulos. Sin su afán por romper registros, el Real Madrid ha quedado huérfano de referentes. Ni Bale ni Asensio han recogido el testigo y Modric tiene ya 33 años. El liderazgo de Sergio Ramos es insuficiente pese a que su concurso sigue siendo clave: el Real Madrid ha perdido los cuatro últimos partidos de Champions que ha disputado sin su capitán.

Gareth Bale, durante el partido de vuelta ante el Ajax.
Gareth Bale, durante el partido de vuelta ante el Ajax. / Javier Soriano (Afp)

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Regalos diferidos. Consumado el fin de ciclo, al Madrid le toca reconstruirse. Florentino Pérez sentó las bases de la hegemonía que expiró el martes cuando retornó a la presidencia en 2009. Reclutó a golpe de talonario a Cristiano, Kaká, Benzema, Xabi Alonso, Arbeloa, Albiol, Granero y Negredo. En temporadas posteriores llegarían Varane, Modric, Bale, Isco, Casemiro, Kroos, Keylor Navas, Carvajal o Asensio que lograron lo imposible. Ahora le tocará edificar otra dinastía con la dificultad añadida de un mercado hiperinflacionado. Conscientes de la necesidad que tiene de dar un golpe encima de la mesa, al mandatario le aguardan ya en el PSG, el Chelsea o el Tottenham, dueños de los principales objetos de deseo de cualquiera: Mbappé, Neymar, Hazard y Harry Kane, con tasaciones más allá de los 200 millones de euros por cabeza salvo el belga, que acaba contrato en 2020. Tendrá que llegar también un técnico, con una terna de candidatos en la que figuran José Mourinho -que aclaró este miércoles que nadie ha contactado con él ni para sondearle-, Jürgen Klopp, Mauricio Pochettino, Joachim Löw y hasta Zidane, que se marchó arguyendo la necesidad de un cambio «para seguir ganando» que no se ha producido.

Neymar y Mbappé celebran un gol en el Parque de los Príncipes.
Neymar y Mbappé celebran un gol en el Parque de los Príncipes. / Yoan Valat (Efe)

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