Miles de valencianos corren contra la violencia de género

Marcha contra la violencia de género en Valencia. /EFE/Kai Försterling
Marcha contra la violencia de género en Valencia. / EFE/Kai Försterling

Deportistas, grupos de amigos y familias enteras participan en una marcha no competitiva por el centro de Valencia para demostrar a las víctimas que no están solas

Inés Herrero
INÉS HERRERO

Al grito de 'no estáis solas' y 'no es no', miles de personas han participado este domingo en Valencia en la tercera marcha no competitiva contra la violencia de género para expresar su repulsa contra esta lacra y mostrar su respaldo a las víctimas. Junto a los corredores habituales, en esta ocasión los protagonistas han sido también los grupos de amigos de todas las edades e, incluso, familias enteras que se han calzado las zapatillas de deporte por una buena causa, mascotas incluidas.

Es el caso de Marielo y Agus, que han completado el recorrido de cinco kilómetros y medio por el centro de la ciudad emocionados por compartirlo con sus dos hijos, que se turnaban un patinete para aliviar el cansancio. Juntos, han querido transmitir la importancia de combatir la violencia de género, en una soleada mañana en la que nadie se ha preocupado del tiempo obtenido, sino de disfrutar y poner su granito de arena, como destacaba María, capitana de una treintena de corredores del Club Paterna Runners, antes de regresar a casa en un metro plagado de dorsales solidarios.

'Si te volen no te controlen' se oía en el paseo de la Alameda mientras echaba a andar el grupo en el que marchaban Felicidad y un grupo de amigos de Torrent, decididos a «hacer ruido para que se sepa que todos estamos contra la violencia de género». Unos pasos por delante, marchaban Mónica con su hija Carla en brazos, de nueve meses, y su amiga María, que salieron a la calle para «visibilizar la violencia de género y demostrar que las mujeres, y sus hijos e hijas, no están solas». Poco después se encontraban con otras amigas de la Serranía, también con carros de bebés y un mismo objetivo en mente.

Mientras ese grupo se acercaba a la plaza de San Agustín, corredores como Nuria y su marido Sergio llegaban a la meta. Ambos participan en carreras habitualmente, aunque en esta ocasión lo hicieron sin mirar el tiempo marcado, para apoyar una causa que «es cosa de todos», y se marcharon con la idea de repetir el año que viene con su hija Lola, tras comprobar el ambiente familiar y lúdico de la jornada.

«Bailamos contra la violencia»

La marcha, organizada por el Ayuntamiento con el objetivo de involucrar a toda la sociedad en la concienciación y la sensibilización contra la violencia de género, ha discurrido en un clima festivo en el que hombres, mujeres y niños de todas las edades corrían, andaban o patinaban contra la violencia de género. También hay quien baila contra esta lacra, como proclamaron por megafonía María José y sus 36 compañeras de un centro de Massamagrell, capitaneadas por su monitora Monia, que organizan sesiones de 'zumba solidaria' y quisieron respaldaron la labor de Alanna, entidad con la que colabora una de ellas.

Todo el dinero recaudado con las inscripciones a la marcha, en torno a 10.000 según las primeras estimaciones de la organización, irá destinado a la asociación Alanna, que trabaja contra la exclusión social y a favor de la integración y la igualdad de las mujeres, y también a AVAF, que desarrolla programas de actuación preventiva con menores en situación de riesgo de exclusión social.

Al término del recorrido, mientras se desarrollaban clases colectivas de fitness latino, exhibiciones deportivas y talleres de las entidades participantes, los participantes hacían balance de la marcha entre sonrisas y reivindicaciones compartidas. Como Víctor, que corrió junto a un grupo de amigos y sus hijos, o Lirios, que participó junto a su hijo Pau, de siete meses, y echó en falta más presencia masculina.

«Ahora estamos juntos»

A su lado, numerosas personas hacían cola en el 'photocall' instalado por Alanna para fotografiarse y dejar sus mensajes en un mural colectivo, en el que se leían lemas por la igualdad de género, de respaldo y solidaridad con las víctimas y con un deseo común de que llegue el día en que no tenga sentido ya celebrar este tipo de convocatorias. «Somos libres, nadie puede manipularnos», rezaba un mensaje, pegado junto a otro que invitaba a pedir ayuda: «Cuéntalo, no estás sola, ahora estamos juntos».

Xelo Álvarez, presidenta de Alanna, valora la multitudinaria respuesta obtenida y mantiene que esta «es la mejor manera de luchar contra la violencia de género», ver a familias enteras, niños e incluso mascotas con sus propios dorsales implicados para visibilizar una lucha que requiere un mayor apoyo de la administración pública. Las 51 trabajadoras de la entidad, en su mayoría víctimas, atienden a cerca de 700 mujeres actualmente, y a sus hijos e hijas, para ayudarles a tomar las riendas de su vida.