Valencia amenaza el récord del mundo de Maratón

Valencia amenaza el récord del mundo de Maratón
EFE

Gebreselassie gana con 2:04:31, en féminas Dido destroza el crono con su 2:21:14 y el Maratón de Valencia se sitúa entre los diez más rápidos

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

El atletismo de la larga distancia parece que se ha vuelto un poco más loco desde que Eliud Kipchoge, un etíope con pinta de enclenque como suele ser habitual, se atrevió hace dos meses a desafiar todas las leyes físicas para detener el reloj en Berlín a las dos horas, un minuto y 39 segundos de haberse puesto a correr. Desde ese momento, expertos de todo el mundo comenzaron a divagar sobre cómo y sobre todo cuándo iba a ser capaz alguien de cubrir una 'contrarreloj' de 42.195 metros por debajo de dos horas. Hoy en día, el solo hecho de superar la marca de Kipchoge es poco menos que una osadía. Por lo tanto, hay que buscar otro tipo de motivaciones. Y en Valencia hay gente como Paco Borao que además de perseguir anhelos, encima tiene la habilidad para llevarlos a cabo. Lo que ha pasado este domingo es un claro ejemplo de ello. Uno a uno fueron cayendo los premios. El sorteo de la Navidad por anticipado. Primero con los registros en hombres y mujeres de la 10K -siempre motivadores pero de contenido limitado- y luego con los sucesivos galardones, a cual de ellos de más placentero. Al récord particular de la prueba en hombres (2:04:31 -44 segundos por debajo del que dejó Kitwara hace un año-) le siguió el añadido galardón de convertir a Valencia en la novena ciudad más rápida del mundo (estaba en el decimotercer lugar), y por si no hubiera bastante con esos ingredientes, minutos después entraba en meta la primera mujer para volver a marcar un crono hasta ahora desconocido en esta ciudad (2:21:14 -menos de tres minutos del que hizo Aiyabei en 2016-).

Aunque en estos casos los protagonistas siempre son los veintidós mil inscritos o más exactamente los 19.495 que consiguieron terminar (mayor número de finishers en España), ciertamente la matinal del domingo ha tenido dos personajes de lujo: Leuel Gebreselassie y Ashete Dido. Ellos se llevaron un buen trozo de la gloria en la que parece haberse instalado y con todo merecimiento un Maratón que a medio plazo se propone estar en el puesto uno del ranking mundial. Para ello, hechos como el de este domingo confirman que se está en el camino correcto. El hecho de que tanto en hombres como en mujeres entraran bastantes favoritos con marcas más que dignas convierten Valencia en una referencia mundial.

Por eso será más fácil el próximo año convencer a keniatas y etíopes de que alarguen -sobre todo los primeros- su calendario para estar aquí. Porque se corre de lujo. Que le pregunten sino a Gebreselassie qué tal le fue la experiencia. A sus 25 años tiene por delante un panorama más que prometedor y Valencia, por suerte, le ha cautivado. Él es uno de los candidatos mundiales en los próximos años a destrozar cronos. Reúne todos los condicionantes para ello. Decía Haile Gebrselassie, el mítico etíope, que para ganar una batalla como el maratón hace falta «un soldado y un general». El soldado viene a representar las piernas y el general la inteligencia. Pues bien, la reflexión del 'emperador del asfalto' la sabe conjugar su compatriota, un señor que sabe interpretar la carrera y que le saca partido a su pasado como especialista en la media distancia. El maratón que se marcó descubre un tipo capaz de sacrificar rivales sin mancharse las manos de sangre. Dejó a Kisoro -al final tercer clasificado- el papel de matarife y cuando el keniata se atrevió a pensar por un momento que iba a cruzar primero por la cinta, le dio la estocada. Eso sucedió justo a un kilómetro para el final, cuando el aroma a victoria puede ser traicionero. Además, la maniobra la ejecutó Gebreselassie con un estilo muy peculiar: mirada baja y sin un gesto que denotase que sus zancadas volaban a 2.50 el kilómetro. A Kisorio (2:04:53), que había puesto a todo grupo de cabeza en fila de a uno en el 33, se le nubló la vista hasta tal punto que se le vino abajo todo su epílogo. El Abbasi (2:04:43), el único que se había atrevido a aguantar tímidamente el ritmo infernal de los últimos cuatro kilómetros, fue poco a poco comiendo terreno y le acabó por dar caza. Por delante, Gebreselassie punteaba el suelo. En realidad, empezó a verse de ganador mucho antes. La carrera fue adaptándose a sus necesidades y condiciones. Las liebres se encargaron de empezar a sacarle brillo a Valencia desde muy pronto. Salvo el control del kilómetro diez (0.02 por encima del tiempo del año pasado), el resto de parciales fueron engrandeciendo poco a poco el Maratón. El primer tramo de la prueba se hizo 16 segundos por debajo del de 2017, el reto era saber cómo aguantar la motivación del grupo. Con tanto keniata y etíope y la rivalidad que mantienen entre ambos, la pócima estaba asegurada. Kitwara, el ganador del año pasado y autor del récord hasta este domingo, mantuvo el tipo hasta pasado el 'muro' de los 30 kilómetros. Tres después empezó a ver a cada vez más lejos el cogote de sus rivales. La carrera ya estaba poco menos que decidida y sólo faltaba la confirmación. Los tres primeros terminaron por debajo de 2.05.

Clasificaciones

El morbo se centró en saber qué pasaría finalmente con las chicas. Lydia Cheromei se lo había currado en solitario casi desde la salida pero fue Ashete Dido (2:21:14) la que acabó llevándose con autoridad el gato al agua. Lo hizo con un insultante final, con casi un minuto de ventaja sobre Cheromei (2:22:11) y confirmando que las mujeres le han cogido gusto a Valencia.

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