Sanidad inspecciona el Clínico por las chinches

Fachada del hospital Clínico de Valencia. / irene marsilla
Fachada del hospital Clínico de Valencia. / irene marsilla

La conselleria detecta el foco de la plaga en el sillón de una de las habitaciones, que mantiene cerrada después de desinfectarla

Daniel Guindo
DANIEL GUINDOValencia

La presencia de chinches en el Hospital Clínico ha indignado a los usuarios -especialmente porque es un problema que el centro sanitario ya ha registrado con anterioridad- y ha movilizado a los responsables autonómicos para evitar que los insectos proliferen en el recinto hospitalario. Por ello, y tras conocer los hechos que avanzó LAS PROVINCIAS el pasado martes, la dirección general de Alta Inspección envió a una inspectora al citado hospital, que se reunió con la gerencia del centro y con los responsables de medicina preventiva. La funcionaria comprobó las actuaciones que, al respecto, se habían llevado a cabo en el centro sanitario y levantó acta, según explicaron ayer fuentes de la Conselleria de Sanidad.

Desde el departamento que encabeza Ana Barceló recalcaron también que, tras detectar la presencia de chinches el pasado fin de semana, el Clínico activó el protocolo habitual en estos casos. Así, el servicio de medicina preventiva realizó la inspección y se bloquearon dos habitaciones por prevención -aunque testigos presenciales indicaron que se llegaron a cerrar entre cuatro y seis, y este diario comprobó el martes que en la puerta de al menos cuatro de las habitaciones se había colgado un cartel de 'no pasar'-

Una de esas habitaciones, indicaron desde Sanidad, ya está abierta porque «no se han encontrado evidencias de presencia de ningún insecto ni en muebles, ni en las instalaciones en general». La otra habitación «se inspeccionó a fondo y tras indicios de presencia de insectos en un sillón, se acordó iniciar el tratamiento correspondiente de desinfección y sustitución de los muebles». Esta habitación sigue cerrada hasta que pase el plazo necesario, agregaron.

El hospital ya recibió reclamaciones por la presencia de insectos en febrero y noviembre

El foco del problema, como avanzó este diario, comienza a hacerse patente el pasado fin de semana. El sábado por la noche, mientras estaba sentada en uno de los sillones previstos en las habitaciones para los acompañantes, la acompañante de un enfermo comenzó a notar picaduras y detectó que presentaba distintos sarpullidos en los brazos. «Estaba toda comida de puntos rojos», relató su yerno. En ese momento, le invitaron a pasar por el servicio de Urgencias e incluso se barajó que pudiera sufrir una intoxicación alimentaria. Sin embargo, la mujer ya sospechaba que podría tratarse de la picadura de algún insecto, puesto que ya había visto algunos en la zona de la ventana de la habitación.

Este incidente se registró en la quinta planta, en la zona de habitaciones de cirugía torácica, según indicaron fuentes de la Junta de Personal y de los propios trabajadores; una situación que no les resulta extraña puesto que hace unos meses, tal y como recordaron, se detectó otro «brote de chinches» en la zona de medicina interna en la que, de nuevo, se activó el protocolo de cierre de habitaciones y desinfección.

Quince años de una reforma que no llega

La Conselleria de Sanidad está dando pasos para, al fin, arrancar con la esperada reforma del Hospital Clínico que profesionales y usuarios llevan más de quince años esperando, aunque las obras de rehabilitación todavía no llegan y las deficiencias en el centro sanitario se suceden. Mobiliario en desuso, desconchones, habitaciones dobles con tres camas, falta de personal, máquinas averiadas y caídas del sistema informático son algunas de ellas, como ha venido informando este diario.

Sin embargo, el departamento quiere pasar página y ya ha activado la primera fase de la reforma, que consiste en la licitación del proyecto de rehabilitación de la Escuela Universitaria de Ingenieros Técnicos Agrícolas para instalar allí las consultas externas. «Ya se ha adjudicado la redacción del proyecto, e iniciado los trabajos de redacción.

En paralelo, agregaron, «se ha adjudicado la redacción del proyecto de demolición de las antiguas naves y se está trabajando en el correspondiente proyecto».

Esta remodelación surge después de que el centro sanitario acumule más de una década de deficiencias. El pasado mes de febrero, por ejemplo, el sindicato CSIF denunciaba que el primer sótano del hospital se había convertido en un «vertedero», donde se acumulaban camas y todo tipo de mobiliario en desuso mientras los desconchones en la pared es una constante.

Unos meses antes, a finales del pasado año, la avería de una máquina de radiografía de una máquina obligaba a derivar a unos quince pacientes al día a otros hospitales para someterse a las pruebas; dispositivo que llevaba sin funcionar desde prácticamente un año antes.

Los fallos informáticos también han generado algún problema que otro. A finales de noviembre, la caída del sistema prácticamente colapsó el recinto hospitalario, mientras que en febrero del pasado ejercicio una avería en la red informática provocó demoras en las pruebas de oncología radioterápica.

La situación generó un trasiego de pacientes y familiares de unas habitaciones a otras, tanto el sábado como el domingo, por lo que el malestar de los usuarios fue en aumento. Para paliar el descontento y ofrecer algunas explicaciones, Sanidad repartió entre los afectados una nota informativa en la que describe que «la infestación por chinches es cada vez más frecuente en nuestro territorio, debido fundamentalmente al aumento de la frecuencia con la que viajan los ciudadanos, ya sea por motivos de ocio o profesionales y por el aumento de viviendas con uso turístico». La nota, en líneas generales, atribuye a los propios pacientes la presencia de estos insectos, que se consideraban erradicados desde hace más de medio siglo y que volvieron a detectarse en España a partir de 2004. El texto, además, busca exculpar al personal de limpieza y señala que «la falta de higiene no genera chinches» y que «cualquier persona puede tenerlos». Reconoce que las picaduras «pueden resultar muy molestas» pero no transmiten enfermedades.

El caso, asimismo, ha destapado que no se tratan de unos hechos aislados y que ya el pasado año se registraron, al menos, dos brotes similares. En febrero, usuarios afectados presentaron una reclamación tras aparecer estos insectos en una de las habitaciones, aunque en un primer momento los pacientes pensaron que se trataba de pulgas, mientras que en noviembre, otros usuarios llegaron a inmortalizar en sus teléfonos móviles a los insectos, vídeos y fotos que hicieron llegar a la supervisora de la planta como testimonio gráfico de lo que estaba ocurriendo. Desde el hospital, en aquel momento, también se trasladó un escrito a los afectados en el que los responsables sanitarios ofrecían disculpas «por las molestias ocasionadas» y agradecían «la valiosa colaboración que nos aporta su información», en referencia a las imágenes que confirmaban la presencia de los insectos en las habitaciones.

Denuncian la proliferación de ratas en un centro de salud

El sindicato CSIF denunció ayer la proliferación de ratas en el centro de salud Constitución de Castellón y desde la formación lamentaron las condiciones «tercermundistas» que tienen que sufrir el personal y los enfermos que acuden diariamente al consultorio. «A los problemas denunciados en el último año se suma ahora una infestación de ratas que ha obligado a actuar a la Administración, que ha enviado a un experto en plagas, pero aún preocupa a los trabajadores porque empieza el calor y la desratización con cebos no ha evidenciado aún ningún cadáver de los roedores». Temen que sobre el falso techo del centro haya «ratas gigantes en estado de putrefacción». «El problema de las ratas no es nuevo, puesto que el pasado año un roedor de grandes dimensiones cayó del techo mientras el médico atendía a un niño en la consulta de Pediatría de este mismo centro de salud», recordaron desde el sindicato.

La formación destacó que este ambulatorio ya ha sido escenario de «polémicas» desde el pasado 14 de diciembre de 2017, cuando el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la Conselleria de Sanidad emitió un informe sobre las «pésimas condiciones» de una «consulta-zulo» sin accesibilidad, y que el aparato de aire acondicionado portátil que se había instalado generaba un ruido de 61 decibelios, «lo que impedía la realización de tareas de precisión y tan habituales como la de auscultar, o simplemente escuchar al paciente».

CSIF añadió que los problemas «se han acentuado, ya que «al encender la climatización general del centro de salud, se genera un insoportable olor a aguas fecales».