MARCELINO EL REBELDE

Cristina Grau
CRISTINA GRAU

Vaya por delante mi admiración y reconocimiento a lo que ha hecho, deportivamente hablando, Marcelino desde su llegada a Valencia. Creo que nadie le puede negar sus méritos. Otra cosa es el Marcelino de las ruedas de prensa de los últimos meses. Y este a mí me gusta menos. Y me explico. Todos tenemos claro que después de la cumbre de Singapur de este verano han salido dos bandos, el entrenador y Mateu por una parte y Lim y Murthy, por otra. Esta ruptura, que en un principio se intentó vestir de inexistente, está quebrando los cimientos del club. Y a ello está ayudando Marcelino con sus explosivas y, a veces, inoportunas declaraciones.

Sólo hay que oír una rueda de prensa de este y una de Mateu Alemany para darte cuenta de cómo se puede decir mucho y contestar a todas las preguntas sin hacer daño al club. Y es que cada vez que Marcelino se pone delante de un micro azota sin piedad al que es su jefe y dueño del club. Es cierto que es normal que haya discrepancias en algunos temas pero todo ha de resolverse en casa, sin airear los trapos sucios. Los dardos envenenados que lanza Marcelino sólo se pueden volver en su contra y, en definitiva, en contra del club y de los aficionados.

Yo no digo que mienta, simplemente que hable menos, que cuide las formas y que no cuente toda la verdad. No contarlo todo no es mentir. Los periodistas ya se encargarán de contarnos lo que sucede. No puedes decir y, quedarte tan tranquilo, que «la plantilla tiene incertidumbre respecto al proyecto». Lo que has de decir es que los jugadores están a tope y con ganas de ganar en Vigo. O decir que «soy feliz en Valencia y ser entrenador aquí es una ilusión cada día» y a continuación largar que «sólo los cangrejos corren hacia atrás». Así no.

Mi consejo es que se centre en lo deportivo y deje a Mateu y al presidente el resto. No quiero ni pensar que seamos el primer equipo que prescinde de su entrenador por desavenencias con el dueño y no por los malos resultados. Yo quiero que siga Marcelino, lo contrario sería volver a la inestabilidad que tanto nos ha costado conseguir. Estoy segura que es el mejor entrenador que podemos tener y así lo ha demostrado. Pero no puede ni debe tensar tanto la situación. Por su bien y por el nuestro.

Y si a esto le sumamos que el equipo no gana, la situación se agrava. Por eso espero que la victoria este domingo que viene ante el Mallorca sirva para devolver la calma y la ilusión a una afición desencantada con la situación anómala que vive el club a pesar de haber sido campeones de Copa del Rey hace apenas tres meses. ¿Seremos capaces entre todos, por una vez en estos 100 años de historia, de sacar esto adelante? ¡Ojalá!