Manipular la inmigración

El sufrimiento de miles de seres humanos que buscan una vida digna se ha convertido en argumento electoral

JAVIER FERNÁNDEZ ARRIBAS

La actualidad política de la jornada estaba centrada este miércoles en el debate de investidura de Isabel Díaz Ayuso como nueva presidenta de la Comunidad de Madrid. Después de muchos postureos entre unos y otros, sobre todo por la exigencia de Vox de verse legitimado y considerado por quienes le habían arrinconado, Ciudadanos, y ahora necesitan de sus votos para sacar adelante la candidatura de la popular Díaz Ayuso que ha merecido su apoyo. Al final, la impresión que se ha sacado del debate es la triste dedicación de unos y otros de intentar descalificarse, sobre todo desde las intervenciones de los representantes de Podemos, Isabel Serra, o de Más Madrid, Íñigo Errejón, contra Isabel Díaz Ayuso y las últimas informaciones que intentan desacreditarla, o contra el líder de Ciudadanos, Ignacio Aguado, por haber estudiado en un colegio de curas.

En este caso, la derecha y el centro derecha no han sufrido de vértigo absurdo y han respondido con rotundidad sobre los bagajes reprochables de Serra con los cajeros automáticos o de Errejón con la Universidad de Málaga o su apoyo a los chavistas en Venezuela. En estos fatuos reproches, Ángel Gabilondo se abstuvo, confirmando que se mueve en otras aguas. ¿Y los problemas de los madrileños? Pues también fueron protagonistas de las intervenciones de quien solicitaba la confianza de la cámara como de quien apoyaba la candidatura. Hay muchos asuntos trascendentes desde los impuestos, fundamentales, el apoyo a las empresas, a las familias, a las mujeres maltratadas, a los autónomos, a la ampliación del transporte público, a mejorar la sanidad, a garantizar la educación y la libertad de las familias de elegir centros concertados y, yo añadiría, a abordar con rigor y lealtad a las iniciativas del estado la inmigración irregular.

Nada de pancartas populistas: welcome refugees; sino políticas de atención integral a los seres humanos que lo necesitan sin que se colapsen los servicios públicos de guardería, colegios, hospitales, ayudas sociales para los propios madrileños y españoles. Es un ejemplo de lo que debe hacerse en un momento donde es la Unión Europea y, en su caso, el Estado español, el Gobierno central, quienes tienen que dar una respuesta global para afrontar el drama de las muertes en el Mediterráneo y zanjar el negocio de las mafias que trafican con seres humanos.

Por desgracia, el sufrimiento de miles de seres humanos que buscan una vida digna y un nuevo horizonte para sus familias se ha convertido en argumento electoral sembrando el miedo entre los habitantes de países como Italia que han entrado en una dinámica diabólica de apoyar las proclamas populistas y demagógicas del líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, que incluso ha llegado a intentar romper el Gobierno del que es vicepresidente porque las encuestas le ofrecen hasta un 40% de la intención de voto. Manipular la inmigración está sirviendo para los intereses políticos más abyectos de alcanzar el poder a costa de muchas vidas humanas.