EL DOCTOR LIM CONTRA RAFINHA

PEDRO CAMPOS

Ronaldo se destrozó la rodilla en el Inter de Milán y deslumbró luego en el Real Madrid. Canales se rompió cuando jugaba en el Valencia y ha llegado a ser internacional con temporadas brillantes en el Betis. Fernando Redondo parecía desahuciado en el Tenerife averiado en la rodilla y en la capital de España marcó una época. Y Cazorla, con ocho operaciones y una infección, ha vuelto a jugar en el Villarreal con el premio de enfundarse la camiseta de España. Pero Rafinha le genera dudas al doctor Peter Lim. Es cierto que el brasileño tiene un historial sufrido en su rodilla derecha, con dos operaciones, pero son muchísimos los futbolistas que pasan por este bache y siguen jugando con normalidad. Puede entenderse que no quiera hacerse una adquisición millonaria, pero la cesión por un año que demandaba Marcelino no tiene lógica que se rechace. Si es titular con el Barça es que está completamente recuperado. Pero algún consejero del magnate singapurense (¿Mendes?) le ha dicho que contradiga al técnico valencianista. Y así lo ha hecho. No sólo a Marcelino, también a Mateo Alemany. Es el nuevo estilo de ejecución en el club y a las primeras de cambio se ha hecho público. Aquí se hace lo que dice el jefe. No se hable más. Da igual que lo quiera el que se sienta en el banquillo, que el futbolista ansíe imitar a su padre y vestir de blanquinegro y que el club de origen acepte su marcha. Al que no le guste ya sabe el camino. Cuestión de bemoles. En la rueda de prensa de ayer Marcelino se contuvo. Desveló la decisión de Meriton pero evitó hacer juicios. Aunque por dentro echaba fuego. Y el asturiano es de sangre caliente. También tiene bemoles. Esto promete. Ya sólo falta que el lunes Rodrigo tome las de Villadiego y por falta de tiempo no llegue un recambio de garantías. No es descartable esta opción. Ya advirtió el presidente Murthy de que hasta el día 2 todo era posible y ya deslizó el entrenador que la secretaría técnica que lideran Mateu y Longoria no tenía apuntado ningún nombre del potencial del internacional español. El entrenador se quitará de la mochila la presión de volver a la Liga de Campeones o ganar un título. Ya dijo que sería así si se marchaba el delantero. Todo lo que está ocurriendo en el Valencia es de locos. A 48 horas de que acabe el plazo para fichar después de tres meses de ventana, el club blanquinegro no tiene lateral derecho, no ha sido capaz de encontrar un recambio diferente a Rafinha para sustituir al hasta ahora insustituible Parejo, no hay ningún delantero en el mercado al que adquirir y los futbolistas que no entran en los planes de Marcelino siguen aquí a la sopa boba. Habrá que quejarse de las dotes médicas de Peter Lim, pero el trabajo de Mateu Alemany y Pablo Longoria también está a medias. Cada palo que aguante su vela.