La huelga de los médicos de familia amenaza con ampliarse a la Comunitat

Usuarios en un centro de salud. / irene marsilla
Usuarios en un centro de salud. / irene marsilla

Las protestas de los facultativos en Cataluña y Andalucía responden a la falta de tiempo y de personal que denuncian los sanitarios valencianos

DANIEL GUINDO VALENCIA.

Cerca del 80% de los médicos de familia catalanes participaron ayer en la primera de las cinco jornadas de huelga convocadas en la autonomía vecina, mientras que, en Andalucía, miles de facultativos han sido convocados hoy a un paro de 24 horas, protestas que se suman al malestar de este sector sanitario en otras autonomías como el País Vasco, Galicia o la valenciana. La sobrecarga de trabajo, con más pacientes de los que son capaces de atender, y la falta de medios y de profesionales son las principales quejas que maneja un colectivo que amenaza con extender también a la Comunitat estas movilizaciones.

En concreto, desde el Sindicato Médico CESM indicaron que esperan negociar mejoras con la Conselleria de Sanidad en este ámbito. Sin embargo, «después de Navidad, si no hay avances, nos plantearemos otras medidas de presión». En esta línea, el presidente de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria, Aurelio Duque, augura que estas movilizaciones se pueden trasladar también a la Comunitat, puesto que las protestas se originan por una situación que sufre especialmente la región.

Por ejemplo, los facultativos catalanes reclaman que, como máximo, atienda cada uno a 28 pacientes al día y que las consultas tengan una duración mínima de 12 minutos cada cita. En el caso de la Comunitat, los médicos de Atención Primaria cuentan con entre seis y ocho minutos por paciente -«nunca hemos alcanzado ni los diez minutos», agregó Duque-, mientras que asumen entre 35 y 37 diarias, «que los lunes o en invierno se pueden convertir en 45», añadió.

Los cirujanos de Manises instan al hospital a alegar contra el veto de Sanidad a la unidad cardiaca

A esta situación se suma el problema del transporte sanitario. Al respecto, el Sindicato Médico ya advirtió de que denunciará a la Conselleria de Sanidad ante la Inspección de Trabajo si no da una solución a los desplazamientos de los facultativos en atención primaria, especialmente en los avisos a domicilio. Cada departamento debía implementar medidas para ello, bien a través de taxis, coches de alquiler o que los médicos hicieran uso de sus vehículos, medidas que no acaban de arrancar y que no satisfacen a los profesionales, que anteriormente acudían a estos servicios en ambulancias. Sobre esta materia, Duque recordó que «se plantearon movilizaciones para este invierno si no se resuelve la situación», por lo que podría ser un aliciente más para la convocatoria de protestas en los centros de salud.

Además, según indicó el portavoz de la citada sociedad, se va a llevar a cabo una consulta entre los profesionales para analizar la posibilidad de que las movilizaciones y huelgas puedan convocarse a nivel nacional, puesto que en buena parte de las autonomías españolas el malestar de los profesionales de este ámbito sanitario es más que patente. «El problema está ahí, estamos a la expectativa de lo que ocurra en Andalucía y Cataluña, y de las medidas que se implementen», resumió Duque.

Este portavoz también recordó el compromiso de la conselleria de destinar el 20% del presupuesto a Atención Primaria, frente al 16% actual, pese a que los centros de salud resuelven el 90% de los casos; e hizo también referencia a las listas de espera, no sólo quirúrgicas. «No puede ser que para la primera cita de dermatología haya demoras de siete u ocho meses, o para traumatología, cuatro meses. O las esperas para rehabilitación. Todas ellas van a más con el envejecimiento de la población», resumió.

De esta forma, las protestas de los médicos de familia pueden abrir un nuevo frente en la gestión sanitaria valenciana, después del repunte experimentado en las listas de espera quirúrgicas y que, el principal plan de la conselleria para atajarlas, como son los autoconciertos, -incentivar con retribuciones extra que los sanitarios operen por las tardes o fines de semana-, están haciendo aguas en algunas especialidades como traumatología o urología. En hecho, como avanzó LAS PROVINCIAS, la falta de respaldo de los médicos ha hecho que este mes se hayan anulado o dejado de programar entre 700 y 900 operaciones que podrían haberse llevado a cabo, y una cifra similar se espera en diciembre. Ante esta situación, Sanidad está manteniendo reuniones con los profesionales -al margen de las fuerzas sindicales, lo que ha provocado el malestar en formaciones como el Sindicato Médico- para tratar de afinar más su propuesta. «Conocer las dificultades técnicas que entraña la puesta en marcha del autoconcierto es necesario para el diseño del nuevo acuerdo para el 2019, cuyas condiciones serán consensuadas con los agentes sociales y negociadas en la mesa sectorial, como no puede ser de otra manera», apuntaron ayer desde Sanidad. Además, la conselleria va a mantener el actual plan de choque -derivar pacientes en lista de espera para ser operados en hospitales privados-. «En estos momentos hay presupuesto para ello y, en caso de agotarse, se mantendría la actividad asistencial». Hasta agosto, último dato disponible, se han atendido a 5.641 pacientes en el plan de choque y a 15.304 con el anterior modelo de autoconcierto.

Por último, Sanidad se enfrenta al veto impuesto a la unidad de cirugía cardiaca del Hospital de Manises (de gestión indirecta). Hoy termina el plazo para que el centro sanitario presente alegaciones y ayer los cirujanos de la unidad hicieron un requerimiento para que se solvente la situación. De no corregirse, el caso podría acabar en los tribunales.

Más

 

Fotos

Vídeos