Semana clave en el tripartito

Semana clave en el tripartito

Las reuniones de Guanyar, Compromís y el pacto marcan el devenir de los tres socios de gobierno en el Ayuntamiento de Alicante

JOSÉ VICENTE PÉREZ PARDO

El tripartito vuelve hoy a verse las caras en un momento de máxima tensión entre los tres socios tras las últimas decisiones unilaterales del alcalde, Gabriel Echavarri, desde que comenzó 2017. La creación de dos direcciones generales para Comercio y Fiestas, la expulsión de un miembro de Guanyar y el conflicto con los conserjes escolares no han reconducido una situación ya demasiado incomoda desde la polémica con el Arca de Noé. Puede decirse que este caso fue un punto de inflexión en las relaciones en el tripartito, puesto que fue la primera vez que Compromis rompió su equidistancia (al menos, pública) entre el alcalde y Guanyar en favor de los segundos, lo que supone crear una mayoría dentro del equipo de gobierno.

Este enrarecido clima continuó la semana pasada hasta su eclosion el viernes, con la expulsión de Dominguez, la rabieta de Pavon acusando al regidor de «usar formas dictatoriales» y el lamento de Bellido.

El alcalde, consciente de que ha llevado al tripartito otra vez a una tensión máxima que puede dinamitarlo esta semana, intentó poner calma el sábado por la tarde con un enigmatico tuit: «72.264 alicantinos nos dieron su confianza. #AlicanteLoMerece», acompañado de una fotografía de Echavarri, Miguel Ángel Pavon y Natxo Bellido compartiendo la vara de mando el día de la investidura.

Tanto desde Guanyar como desde Compromis achacan exclusiva y personalmente a Echavarri de la actual situación municipal. «Un alcalde está por encima de los concejales, debe tomar el papel de coordinador para convertirnos en un equipo de gobierno, no en tres grupos que sustentan un gobierno», expresaban fuentes proximas al tripartito sobre la situación actual, las mismas que echan en falta más participación de la portavoz socialista, Eva Montesinos, en el día a día municipal. Otras fuentes miraban más allá: «No se da cuenta (Echavarri) de que ya nunca volverán (los socialistas) a gobernar en solitario, siempre serán necesarias alianzas y las está rompiendo todas».

El alcalde ha puesto un muro de silencio para evitar el ya famoso «ruido» que dice su equipo más próximo perjudica «lo mucho, y bien, que estamos haciendo». Es una metáfora sobre las publicaciones cruzadas en medios y redes sociales entre los miembros del gobierno local sobre cada decisión que se toma en el Ayuntamiento. «La transparencia no era esto», se queja una parte afectada del tripartito.

Creen que el regidor tiene la pelota en su campo y a el le toca jugar antes de que sea tarde. El mensaje del sábado podría interpretarse en ese sentido, aunque los socios no se dan por aludidos y quieren acciones directas para recomponer la relación «si eso es lo que quiere» el alcalde.

Y es que el tripartito vuelve hoy a los despachos, aunque el futuro del Ayuntamiento de Alicante se dilucidará esta semana en otros escenarios. El primero, esta noche, en la asamblea de Guanyar. Los cinco concejales someterán a la asamblea un informe sobre la situación municipal en estos momentos. La convocatoria se produjo para preparar la comisión de seguimiento del pacto de gobierno convocada para el miércoles (tercer escenario de esta semana), pero el modelo abierto permite todo tipo de intervenciones.

Ninguno de los ediles de Guanyar está convencido de romper (aunque algunos más que otros, es la verdad), pero se deben a la asamblea, un conjunto de militantes tan diverso como la coalición nacida no sólo de EU, aunque sea mayoritaria, sino también de otras formaciones y personas independientes. Con que cualquiera saque el debate, ya se habrá liado y los ánimos están muy calientes tras el desplante del alcalde.

Los ediles intentarán que no se vote ninguna resolución sobre el futuro del equipo de gobierno alegando que no estaba contemplado en el orden del día, pero tampoco nadie puede prometer nada. Guanyar funciona con método asambleario, por lo que allí mismo puede decidirse cualquier cosa. No sería de extrañar que saliera un comunicado duro contra el alcalde, esperando con ello calmar los ánimos de los más exaltados y evitar medidas concretas.

De saltarse este primer obstáculo, al equipo de gobierno todavía le quedaría otra bomba de relojería: la ejecutiva de Compromis que se celebrará mañana, martes. En la formación nacionalista son más comedidos que sus socios, pero están ahora peor que hace un año en el equipo de gobierno. Su portavoz, Natxo Bellido, cayó del alambre con el Arca de Noé, pero ha sido su posición contraria a la creación de direcciones generales lo que le ha dejado a la misma altura que Pavon a ojos del alcalde. Ha dejado de ser el punto de equilibrio, hasta de cordura, entre los socios.

La convocatoria, como la de sus compañeros, es para preparar la reunión de la comisión del pacto de gobierno, pero contra Compromis también han ido las últimas andanadas del alcalde. Baste con recordar el caso del cambio de nombre de las calles (»Yo lo hubiera hecho de otra manera», dijo Echavarri, que dejó sin apoyo a los ediles María José Espuch y Dani Simón) o la polémica con los conserjes municipales, con el PSOE apoyando a los sindicatos municipales y Compromis a la Conselleria de Educación.

Sin embargo, se encuentran en la misma tesitura que Guanyar. Nadie dentro se plantea abandonar el equipo de gobierno, «aunque los cuchillos vuelan» y todos estén en la diana. Pero su postura puede ser bastante distinta a partir de ahora y pisar el acelerador sobre programas y reformas. Sin embargo, dependen de aprobar los presupuestos, porque el proyecto estrella que quieren llevar al 2019 es el DUSI de Las Cigarreras, una inversión de 70 millones de euros en El Centro de la ciudad.

Todas estas posiciones se pondrán encima de la mesa de la comisión de seguimiento del pacto de gobierno, que se celebrara el miércoles a las 18 horas en la Sede de la UA. Este es el tercer escenario de futuro del tripartito esta semana.

Se convocó para explicar la creación de dos direcciones generales de Comercio y Fiestas para los asesores Pedro de Gea y Miguel Castello, pero ha devenido en un asunto más profundo: de la voluntad de los socios de compartir un proyecto común o seguir como se pueda hasta 2019. De allí se saldrá de una manera u otra, que se hará explícita en el Pleno del día siguiente, jueves.

A menos que alguien pise algunas de las minas que tendrán que cruzar los grupos esta semana, parece que el tripartito aguantara, al menos, hasta la aprobación de los presupuestos. Las votaciones de este Pleno extraordinario dirán si se comen la mona e imploran todos juntos aquello de «Faz Divina, misericordia».