Pescadores de El Palmar impulsan la cría de lubinas para soltarlas en la Albufera

Dos pescadores en plena faena en la Albufera. / Manuel Molines
Dos pescadores en plena faena en la Albufera. / Manuel Molines

Un proyecto junto a la Politécnica servirá para la suelta de 5.000 alevines en una zona acotada, que ya ha recibido ayudas del Ministerio de Agricultura

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

El lugar aparece en 'Cañas y barro', una de las novelas de Blasco Ibáñez. Es la referencia que da José Caballer, presidente de la Comunidad de Pescadores de El Palmar, a la zona donde la entidad construirá en la Albufera un criadero ecológico de lubinas para gestionarlo junto a un departamento de la Universidad Politécnica y ayudar a repoblar el lago con esta especie.

La Sequiota, que así se llama, tendrá un área acotada de unos 3.000 metros cuadrados y el perímetro estará formado por motas, comentó ayer Caballer, quien aseguró que respetarán en todo momento los criterios ambientales del parque natural. «Es posible que después se divida en zonas más pequeñas, aunque eso será a lo largo de la investigación», comentó.

El criadero tendrá ese carácter, entre otras cuestiones para cumplir con los requisitos del Ministerio de Agricultura a la hora de adjudicar algo más de 40.000 euros destinados a esta iniciativa, donde ya han comenzado los trabajos previos para un plazo total de 12 meses.

Cuando esté acabada toda la infraestructura, la previsión es soltar 5.000 alevines y comenzar la alimentación controlada. «Se harán mediciones continuas del estado del agua por parte del Departamento de Ciencia Animal», indicó Caballer, quien apuntó la posibilidad de contar con algún mecenazgo privado. Los peces no serán comercializados a través de la lonja de la entidad, sino que serán soltados en el lago para favorecer el desarrollo de la especie en el parque natural.

«La pesca de la lubina va bien este año, igual que ocurre con el resto», señaló al referirse a la temporada. La causa es la renovación del caudal en el lago y la gestión en las golas, señaló el dirigente de la Comunidad al referirse de este modo al aporte extraordinario de dos hectómetros cúbicos por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar, de manera directa desde el embalse de Tous por la escasez de lluvias, así como por la prudencia a la hora de poner en marcha las turbinas de la gola del Pujol. Caballer comentó que «el ruido de las turbinas afecta a la pesca».

El proyecto financiado por el Ministerio de Agricultura podría ser el primer paso de un proyecto más ambicioso, en cuanto a la construcción de criaderos que sirvan para la comercialización directa. Eso está por ver, aunque la buena calidad del agua en la Albufera aumenta las expectativas de los pescadores.

El Palmar cuenta con un criadero de la Generalitat que ha servido desde hace décadas para la reintroducción de especies autóctonas amenazadas, como es el caso del fartet y el samaruc. En su origen, en los años 60, sirvió para la cría de peces destinados a la pesca deportiva.

La pesca artesanal y la vela latina, ambas presentes en este parque natural, fueron declaradas en 2016 Bien de Interés Cultural. Lubina, llisa, carpa y anguila son sólo algunas de las especies que acaban en las redes de los pescadores, que en los últimos meses han engrosado con el cangrejo azul, invasor al ser foráneo de la Albufera pero que los mayoristas han empezado a tener en cuenta para el mercado.

Este animal requiere de unas redes especiales al cortar con sus fuertes pinzas las habituales que emplean los pescadores. Durante un tiempo se planteó incluso la reivindicación de ayudas de la Generalitat por este motivo, aunque no se consiguió la subvención.

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