Adiós al césped en los jardines de Valencia

Ampliación de Viveros junto al Museo San Pío V. / Damián Torres
Ampliación de Viveros junto al Museo San Pío V. / Damián Torres

Los nuevos parques de la ciudad apuestan por poco mantenimiento

ÁLEX SERRANO

El tripartito tiene un nuevo modelo para los parques y jardines y lo está llevando a cabo. El anuncio esta semana de 11 nuevas zonas verdes en la ciudad, sobre todo, el nuevo parque de la plaza de la Ermita en Orriols, con una plaza dura rodeada de pequeñas zonas verdes y árboles autóctonos como higueras, cipreses, naranjos o limoneros, ha vuelto a poner sobre la palestra qué nuevo modelo de jardines quiere el Consistorio para la ciudad.

La flora autóctona, especialmente adaptada al calor, protagonizará las 11 zonas verdes proyectadas por el Ayuntamiento

Fuentes municipales consultadas por este diario explican que la intención es crear parques y jardines que sean casi autogestionables y que no requieran de una atención constante por parte de los servicios de jardinería del Consistorio. Las mismas fuentes recuerdan que poco antes de las elecciones municipales y autonómicas de 2015, en abril de ese mismo año, el Gobierno municipal adjudicó el contrato de mantenimiento de los jardines de la ciudad por un valor de 54 millones de euros para cuatro años. Para el tripartito, ese contrato dejó «bajo mínimos» el servicio de jardinería.

Fomentar la biodiversidad

Por eso, desde que la nueva concejala de Parques y Jardines, Pilar Soriano, tomó posesión del departamento puso en marcha un nuevo modelo de zonas verdes para la ciudad. La idea es «fomentar la biodiversidad y no utilizar métodos agresivos con especies vegetales y animales de la ciudad».

«La jardinería de Valencia no puede ser un elemento decorativo sin más relevancia, por eso desde el inicio del mandato hemos puesto en marcha una serie de medidas para acercarla a los vecinos, con espacios que no sólo se puedan ver sino también vivir porque la mejor imagen de cualquier ciudad es la que ofrece cuando su ciudadanía la puede disfrutar al máximo», explica Pilar Soriano. En este sentido, esta potenciación de la biodiversidad natural está en consonancia, en parte, con determinadas políticas de la anterior alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que decidió dejar de plantar palmeras para aumentar la cantidad de naranjos en la ciudad, llegando, incluso, a retirar las cuatro grandes palmeras situadas justo en la fachada del Ayuntamiento.

«La biodiversidad es esencial en este nuevo paradigma. No es normal desde un punto de vista ambiental que en un alcorque no crezca ninguna planta y aún es menos normal que ese efecto se consiga con la utilización de productos agresivos», explica la concejala Soriano. De hecho, en distintos puntos de la ciudad se permite el crecimiento de vegetación en los alcorques. En zonas como Torrefiel, sin embargo, las plantas que viven en los alcorques han crecido tanto que dificultan el paso de los vecinos en las aceras.

Especies invasoras

Además, Soriano destacó la necesidad de contar con especies autóctonas en los nuevos parques, como en el de Orriols, donde el Consistorio instalará plantas autóctonas y que estén adaptadas «a las temperaturas de la ciudad», según fuentes municipales. En otros puntos, como el parque de la Rambleta, se ha vigilado la suelta de especies invasoras y se han introducido especies autóctonas como tortugas, ranas y caracoles. «Estamos consiguiendo poblaciones relativamente abundantes, por ejemplo, de ranas introducidas el año pasado y con la ayuda de los vecinos conseguiremos, además, evitar la presencia de ejemplares de especies exóticas invasoras», según Soriano.

El Consistorio quiere dejar de tener parques infrautilizados, como algunas zonas de Viveros

En definitiva, la intención del Consistorio es que los parques sean menos parques y más bosques, es decir, que sean capaces de gestionarse por sí mismos y requieran menos participación de los servicios de jardinería municipales. Además, desde la concejalía destacan el que es quizá el elemento más controvertido de este plan que se ha trazado la concejala Soriano: la hierba o el césped sólo se plantarán en los parques «cuando puedan ser utilizados por la ciudadanía». Así se ha hecho en Orriols, que se plantea como una plaza dura similar al proyecto que el Consistorio tiene en cima de la mesa para la plaza de la Reina.

La intención del Ayuntamiento es dejar de tener parques que están «infrautilizados», como algunas zonas grandes como Viveros, y conseguir jardines mucho más similares a modelos más «vivos» como la Rambleta, que en algunas zonas del mismo parece un bosque más que un parque. Otro jardín en el que el Consistorio ha puesto en marcha este nuevo plan es el situado en la calle Castán Tobeñas, donde la concejalía ha introducido especies autóctonas en el estanque del mismo en un programa piloto para mejorar la biodiversidad de los puntos con agua en los parques de la ciudad.

Fotos

Vídeos