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Los cuatro últimos temporales terminan con la sequía en la Comunitat Valenciana

Los cuatro últimos temporales terminan con la sequía en la Comunitat
/ efe
  • Los acuíferos recuperan la normalidad, las reservas de los embalses crecen casi un 50% en cuatro meses y ya no hay ningún pantano en situación de emergencia

La Comunitat ha dicho adiós a la sequía. Los cuatro últimos episodios lluvias (los temporales de noviembre, diciembre y enero y las intensas precipitaciones de principios de semana) han conseguido que, en apenas cuatro meses, la situación hídrica valenciana haya experimentado un cambio radical. A mediados del pasado noviembre, la carestía de agua registró su mínimo. Los pantanos de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) apenas acumulaban 860 hectómetros cúbicos (el 25% de su capacidad), los acuíferos estaban bajo mínimos y tres sistemas de embalses (Serpis, Marina Alta y Marina Baja) se encontraban en situación de emergencia y otros tres (Palancia-Los Valles, Turia y Vinalopó-Alacantí) en alerta. El campo reclamaba actuaciones de urgencia (especialmente trasvases de cuencas excedentarias a deficitarias como la valenciana y la modernización de regadíos comprometida) y aún coleaban los cortes de agua sufridos en verano en algunas zonas turísticas.

Sin embargo, la realidad actual es bien distinta. Según explicó ayer a LAS PROVINCIAS el jefe de la Unidad Regional de Valencia del Instituto Geológico Minero, Bruno Ballesteros, especializado en la investigación de recursos hídricos subterráneos, los últimos episodios tormentosos han sido especialmente beneficiosos para la infiltración de agua al subsuelo, ya que el tiempo transcurrido entre ellos no ha sido demasiado extenso y se han producido con precipitaciones muy intensas, por lo que al encontrarse el suelo ya saturado se ha infiltrado una gran cantidad de agua y los acuíferos han vuelto a la normalidad.

Esto ha provocado que, por ejemplo, en la plana de Valencia los niveles de las aguas subterráneas hayan subido unos 30 metros y que, en las últimas tres o cuatro semanas, se mantengan estables.

Ballesteros aprovechó también para resaltar la importancia de los acuíferos, puesto que suponen más del 70% de todos los recursos hídricos de la Comunitat.

En esta línea, los pantanos están ya prácticamente el mismo nivel que hace justo un año, ya que en apenas cuatro meses han incrementado sus reservas cerca de un 50% hasta rozar los 1.270 hectómetros cúbicos actuales (cerca del 40% de su capacidad total). Especialmente significativo es el aumento en los embalses de Alicante (Marina y Serpis) que, entre noviembre y marzo, han pasado del 9,9% a casi el 88% de su capacidad

El último informe de seguimiento de la sequía de la CHJ, de 28 de febrero, también ofrece un cambio espectacular. Ya no hay ningún sistema de embalses en situación de emergencia y sólo uno (Turia) en alerta. Desde abril de 2014, hace ya casi tres años, la cuenca del Júcar no registraba una situación tan positiva, y el cambio se ha producido en apenas tres meses.

Por su parte, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) y La Unió de Llauradors comentaban el martes que han sido beneficiosas para el campo y los cultivos de toda la Comunitat al caer de forma escalonada. Estas últimas precipitaciones, indicaron, han servido para ahorrar riegos, recargar los acuíferos, llenar las cabeceras de los ríos, limpiar los árboles para evitar posibles plagas y regenerar los pastos.

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