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La portada románica, sin los forjados que la tapaban. :: p. m.
La portada románica, sin los forjados que la tapaban. :: p. m.

Georradar para buscar el origen del cristianismo en Valencia

  • El Ayuntamiento excavará en la Roqueta tras su consolidación

  • Los arqueólogos esperan encontrar cimientos de un monasterio del Císter y tumbas paleocristianas de la época de San Vicente Mártir

El edificio está salvado y tras superar esa barrera que se presentaba casi infranqueable hace unos años, llega la hora de investigar qué hay en el subsuelo del antiguo convento de San Vicente de la Roqueta. Se excavará tras una lectura con georradar y otras técnicas propuestas ayer por el arqueólogo municipal Albert Ribera y que con seguridad será aceptada por la concejalía de Desarrollo Urbano. El titular de este departamento, Vicent Sarrià, indicó que buscará financiación para la campaña, previa a decidir cualquier uso del inmueble.

Una cosa está clara, en opinión de Ribera: los restos de San Vicente Mártir no se encuentran en el ámbito del antiguo convento, mientras que la previsión es hallar restos de un monasterio del Císter del siglo XIII y más tumbas paleocristianas, prácticamente coetáneas a la muerte del santo en el año 304.

El trabajo con el georradar es posible porque los expertos ya tienen referencias suficientes, es decir, saben qué buscar. Esa parte del trabajo la han realizado en las catas y sondeos realizados en las obras de consolidación, acabadas en un 90% y que han deparado sorpresas como una gran muro medieval recayente a la calle San Vicente Mártir, además de una tumba del siglo IV, datada en esa época gracias a los restos de cerámica romana.

Ribera participó en la excavación realizada a mediados de los años 80, cuando el edificio estaba ya en un precario estado de conservación. Entonces salieron las primeras tumbas, como un sarcófago del siglo IV que descansa en un patio del Museo de Bellas Artes.

Ahora el trabajo se realizará principalmente en el claustro, aunque todavía no hay fechas. Los arqueólogos también podrán excavar en la misma calle, dado que el plan urbanístico prevé una ampliación de aceras e incluso la posibilidad de bajar la cota del suelo para que se contemple la fachada por entero.

Ribera fue uno de los guías en la visita organizada ayer por Sarrià, la primera que se realizará hasta el día 25 para que los vecinos conozcan la intervención. Los primeros fueron representantes de las asociaciones vicentinas y del Arzobispado, como una deferencia por el fuerte simbolismo religioso del lugar.

Rosa Araixa, presidenta del Foro Cultural Valenciano la Roqueta, aprovechó el encuentro para pedir el compromiso público del Consistorio de que no se definirá el uso del edificio hasta que se complete la excavación arqueológica. Estas entidades defienden que el antiguo convento sirva para recordar la memoria del santo y su importancia en el origen del cristianismo en Valencia

Sarrià reiteró que la voluntad del gobierno municipal es que la Roqueta acoja un equipamiento público, aunque matizó que «nadie niega el sentido religioso» que ha tenido en la historia de la ciudad el lugar donde la tradición atribuye el enterramiento del santo, lo que fue reforzado por la construcción de un monasterio y una iglesia, colindante con el inmueble y con el que comparte una bella portada románica. Esta construcción queda ahora más a la vista por la supresión de los forjados de la primera planta.

El arquitecto Alberto Peñín, encargado del proyecto de consolidación, destacó las fuertes transformaciones realizadas por el paso de los siglos, sin ningún respeto hacia las estructuras anteriores. Los técnicos de la empresa se han encontrado hasta una escultura reutilizada en una pared como relleno.

Los forjados se han reforzado para que puedan aguantar hasta 500 kilogramos por metro cuadrado, por lo que prácticamente cualquier equipamiento es posible. En la investigación previa apareció un plano de 1830 donde se observa la alineación de la iglesia y el convento en la calle San Vicente Mártir.

Los operarios se afanaban ayer en pintar la fachada en un color beige, similar al de la iglesia colindante. Algunos elementos como las ventanas de aluminio son provisionales, precisó Sarrià, hasta que se decidan estas cuestiones en el proyecto de rehabilitación.

Peñín insistió en que la propuesta de consolidación ha tratado de ofrecer un relato coherente del edificio, es decir, mantener aquellos elementos a la vista que sirven para conocer su evolución. En cuanto a las técnicas utilizadas, otro de los arqueólogos comentó que los refuerzos en los cimientos se han hecho con resina en lugar de hormigón para dañar lo menos posible el subsuelo. Los visitantes recorrieron la primera planta y una cámara intermedia, mientras en el claustro se ultimaban las tareas de limpieza, a la espera de una excavación arqueológica que se presume histórica.