Las Provincias

Arte de pata negra

Unos jóvenes se hacen un selfi con una escultura.
Unos jóvenes se hacen un selfi con una escultura. / J.V. Arnelas
  • 42 cerdos diseñados por Bebe y otros artistas extremeños toman las calles de Badajoz en homenaje a su mejor manjar. En Extremadura hay casi tantos gorrinos como habitantes

El himno rural hippie ‘Going up the country’ suena en el portátil de Nieves Rebolledo mientras traza una gruesa línea roja sobre la escultura de un cerdo ibérico que lleva dos días en su jardín. "Casi siempre tengo música puesta, excepto cuando compongo", explica Bebe, como es más conocida la cantante extremeña que ahora observa con satisfacción su última pincelada roja a las pezuñas. ‘Going up the country’, aquel éxito de Woodstock que anima a dejar la ciudad y adentrarse en el mundo rural, viene como anillo al dedo para ambientar la escena que se desarrolla en el domicilio madrileño de la rockera.

Justo ese día, ‘Margarita’, como Bebe bautizó a su cerdita, -"realmente el nombre se lo puso mi hija Candela, de 5 años"- estaba a punto de abandonar Madrid e iniciar un maravilloso viaje a Extremadura para integrarse en la exposición Iberian Pork Parade, cuya primera parada es Badajoz. La muestra itinerante, formada por 42 cerdos diseñados por otros tantos artistas, recorrerá los principales pueblos de la región, como homenaje a ese viejo compañero de mesa del que se aprovechan hasta los andares. Basta un dato: solo Extremadura produce cada año más de medio millón de jamones ibéricos.

"Me da pena que se vaya; en pocos días le hemos cogido cariño", decía Bebe, que se sumó entusiasmada a la iniciativa de los cerdos artísticos, similar a aquella otra Cow Parade que llenó, en este caso de vacas, varias ciudades españolas. "La idea me encanta y me gusta su carácter solidario (su obra será sorteada a beneficio de Cáritas). Además, me animó el poder hacerlo con mi hija. Por todo eso me atreví, porque yo no soy artista plástica", se disculpa Bebe.

Botes de pintura, recortes de papel y unas pequeñas alas completan un panorama un tanto caótico, que refleja el proceso creativo que siguió la cantante sobre la talla de fibra de vidrio. "‘Margarita’ se ha probado varios vestidos. En un principio pensó en ponerse uno blanco y rojo, después uno de colores, que era demasiado llamativo, y más tarde, uno un poco barroco y tipo collage, que no le favorecía. Así que, al final, se ha decantado por la primera opción: uno blanco, que tiene mucha luz, y rojo, que es fuego y pasión" , detalla Bebe.

La mayor loncha del mundo

Así de elegante se presentó ‘Margarita’ en la reciente fiesta de inauguración de la Iberian Pork Parade y su piara de 42 esculturas ocupando las calles y plazas de Badajoz, convirtiendo a los cerdos de colores en un elemento más del paisaje urbano. Este movimiento cultural, acogido con cariño y respeto por los pacenses, no deja a nadie indiferente. Unos los observan con detenimiento; otros que camino al cole o al trabajo se cruzan con ellos a diario ya tienen sus favoritos e, incluso, hay viandantes que no se resisten y les acarician el lomo o el hocico. No hay monumento más fotografiado que los simpáticos cerdos que campan en su dehesa de cemento.

Acompañando a la muestra se desarrollan actividades paralelas, como una exhibición del maestro cortador de jamón Nico Jiménez, premio Guinness a la loncha más larga del mundo (13,35 metros), que ha metido mano (y cuchillo) a perniles de 3.000 euros vendidos en el mercado japonés.

Los extremeños son conscientes de lo que el ‘pata negra’ representa para su economía (tienen censadas 762.430 cabezas, lo que sale a 0,7 por habitante) y confían en el tirón de la exposición: "Es una gran labor de márketing para Extremadura; ojalá pueda salir fuera de España", apunta Bebe.

No hay dos cerdos iguales en la Iberian Pork Parade. "Es el triunfo de la imaginación. Sin imaginación no hay arte", entiende Eduardo Naranjo, pintor de renombre que participa en la muestra y que nació en Monesterio, donde cada septiembre celebran el Día del Jamón, una cita gastronómica en torno al rey de la cocina popular.

Naranjo ha elegido para su diseño una original dehesa, ese ecosistema con ADN extremeño que supone el 20% de su territorio. El pintor, uno de los grandes grabadores de nuestro país, se ha inclinado por un poético skyline formado a partir de rascacielos que brotan como semillas de un campo verde. Otro guiño a ese nexo de unión entre lo rural y lo urbano. Definitivamente el ‘Going up the country’ con el que Bebe musicaba el diseño de su cerdo ibérico es una elección más que acertada.