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El Colegio Mayor Luis Vives: historia, patrimonio y cultura

El Colegio Mayor Luis Vives: historia, patrimonio y cultura
  • David Sánchez Muñoz es el autor principal de un completo estudio llamado a ser referente ante una posible intervención en el edificio

  • La residencia universitaria fue diseñada en 1935 por Javier Goerlich

En el año 1931, el palmo de terreno en la actual avenida Blasco Ibáñez se vendía a 47 céntimos. Una verdadera ganga si consideramos que una docena de huevos podía costar tres pesetas, o que un kilo del entonces intocable café valía unas once pesetas. El Ayuntamiento estaba decidido a impulsar definitivamente la creación del Paseo Valencia al Mar, una notable vía de comunicación hacia la playa. Una suerte de ciudad jardín con casas dignas para trabajadores que albergaría en su desarrollo otra ciudad, la universitaria. Este sería un buen comienzo para escribirles sobre el Colegio Mayor Luis Vives. La actualidad exige otro.

Ya sabrán que un grupo de jóvenes autodefinido como Assemblea d'Okupació la Ingovernable asaltó días atrás el Colegio Mayor Luis Vives, la emblemática pero desmantelada residencia estudiantil de la Universitat de València ubicada en el número 23 de la avenida Blasco Ibáñez.

No es la primera ocasión en la que un reducido grupo antisistema ocupa unas instalaciones destinadas al uso público. No será la última. En 2012 fue la antigua Facultad de Agrónomos de Valencia (edificio de la Universidad Politécnica de Valencia). Un año más tarde, parte de la antigua cafetería de la Facultad de Filosofía.

Sin embargo, el caso más actual presenta una notoria particularidad. El Colegio Mayor Luis Vives está protegido con nivel 2, a la espera de obtener el máximo grado de protección como Bien de Interés Cultural, ya solicitado tiempo atrás por agentes culturales de primer orden.

Por si fuera poco, está integrado desde el año 2009 en el prestigioso registro DOCOMOMO Ibérico, a saber, el listado de los edificios más representativos del Movimiento Moderno. Con justicia aparece en las principales guías arquitectónicas municipales y nacionales.

Les propongo un sencillo acertijo. En especial a los amantes de la Valencia antigua. ¿Qué diseño de la actualmente denominada Plaza del Ayuntamiento de Valencia ha creado mayor fascinación? Si su respuesta ha sido la popularmente denominada Tortada, conocen bien la historia de la ciudad. Pues bien, Javier Goerlich, el autor de aquel magnífico y desaparecido proyecto (además del de otros grandes hitos de la ciudad de mediados del siglo XX), fue el constructor del edificio ahora ocupado. Un edificio que muestra cuánta razón tenía Pancho Céspedes al cantar eso de «esta vida loca, loca, loca., con su loca realidad».

El Colegio Mayor Luis Vives está cerrado desde el 2012 por problemas estructurales algo confusos en lo que a su gravedad se refiere. Un asunto que, por el bien patrimonial valenciano, esperemos traiga cola. No piensen que un servidor está por la labor de polemizar, pero sí constata la imperiosa necesidad de implicar activos culturales de diversas disciplinas para evitar interpretaciones sesgadas que guíen actuaciones imprudentes.

El caso es que el Colegio Mayor Luis Vives, ya inoperativo, y no menos preocupante, en aparente abandono, recibía en el año 2015 una placa conmemorativa del reconocimiento arriba indicado como edificio referente de la arquitectura moderna.

No crean que he sufrido un arrebato a lo Louis Van Gaal. No todo es negativo. Un libro reciente aporta un ápice de cordura. Se trata de una excelente monografía sobre esta construcción. Publicada meses atrás, lleva por título 'La Residencia de Estudiantes y la Ciudad Universitaria de Valencia: el Colegio Mayor Luis Vives'.

David Sánchez Muñoz, doctor en Historia del Arte y especialista en arquitectura y urbanismo de la primera mitad del siglo XX, es su editor y autor principal. En el estudio contrasta la lectura ágil y amena, con el elevado y loable fin que implícitamente manifiesta. Desde la perspectiva patrimonial, histórica y cultural, es el ineludible punto de partida para cualquier actuación sobre el edificio. Pero también es una apacible guía para dar a conocer al gran público las casi seis décadas de historia viva del Colegio Mayor, así como el letargo actual en el que está sumido.

Encargo a un visionario

El proyecto del Colegio Mayor Luis Vives nace en el año 1935 y está en estrecha conexión tanto con una renovada normativa tocante a las residencias universitarias impulsada entonces por el gobierno republicano, como con la creación del Paseo al Mar de Valencia. Por esa época Goerlich ya era toda una celebridad. Desde 1925 era arquitecto de construcciones civiles del Ministerio de Educación. En 1931 se convertía en arquitecto mayor de Valencia. A la ingente cantidad de proyectos que había materializado, cabría sumar la calidad.

La citada remodelación de la Plaza del Ayuntamiento o el también desaparecido Club Náutico de Valencia que firmó junto a Alfonso Fungairiño en 1932 son dos ejemplos. No obstante, el proyecto de la Ciudad Universitaria de Valencia en general, y el del Colegio Mayor Luis Vives en particular, supusieron un refrescante y deseado estímulo para Goerlich. El desarrollo lógico de la ejecución sufrió, como todo el país, los embates de la Guerra Civil, y el proceso constructivo se dilató. En 1945 Goerlich modificaba ligeramente el diseño inicial para adaptarlo a las nuevas necesidades. Se incorporó entonces la capilla, que desde 1998 y hasta el cierre del Colegio Mayor se convirtió en el Auditorio Montaner, donde tal vez aún resuenen ecos de los conciertos que muchos valencianos allí disfrutamos.

La construcción finalizó casi dos décadas después de su concepción, y llegó a materializarse gracias a la aportación de recursos del SEU (Sindicato Español Universitario), que a cambio de la financiación recibiría la cesión de parte del nuevo centro. La inauguración fue en 1954, un sábado 9 de octubre, el día más señalado para los valencianos. El acto fue presidido por Franco y el NO-DO inmortalizó el momento.

Desde entonces y hasta 2012 acogió miles de estudiantes que, a la par que se formaban, disfrutaban de una funcional y extraordinaria sede. ¿Por qué extraordinaria? Amén de los rasgos históricos y de autoría descritos, la residencia ahora ocupada atesora un enorme valor artístico. En continente y en contenido. Imaginamos que las autoridades competentes habrán advertido a los jóvenes sobre las peculiaridades del espacio que han invadido. Por ejemplo, no es lo mismo ocupar una cafetería a base de módulos de pladur que unos muros cubiertos con estuco veneciano de ocho capas.

Un edificio muy singular

El Colegio Mayor Luis Vives representa un paradigma del llamado estilo barco, que conjuga una armónica y novedosa síntesis de líneas curvas y rectas dentro del fluctuante Movimiento Moderno. Una forma de construcción que muestra como el sobrio lenguaje racionalista que conlleva la composición por pabellones y la rigurosa simetría puede alterarse con remates curvos, evocando formas de la modernidad, especialmente la de los avances en los medios de transporte con el barco como protagonista.

Ya saben cuánto vale una imagen. Basta con observar la foto principal de este reportaje, cortesía del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia. El juego de las líneas rectas y curvas se subraya con la prolongación de líneas de imposta y las cornisas que distribuyen la separación de plantas. Precisamente el número de alturas varía en función de la parte del edificio.

Referente europeo

En resumen, una obra que derrocha dinamismo arquitectónico. El Colegio Mayor Luis Vives es, en palabras de David Sánchez, «uno de los edificios Modernos más importantes de nuestro país y a la altura de las mejores construcciones racionalistas europeas de entonces». Hoy reabre su actividad manteniendo sus valores arquitectónicos más representativos.

Cuidado. Este sería un buen final tras escribirles sobre el Colegio Mayor Luis Vives. El tiempo dirá si el imaginado epílogo es verosímil o pertenece a la ciencia-ficción. 'La Residencia de Estudiantes y la Ciudad Universitaria de Valencia: el Colegio Mayor Luis Vives' es una publicación de la Institució Alfons el Magnànim. Está coordinada por David Sánchez Muñoz, y participan, además del mencionado Sánchez, Daniel Benito Goerlich, Jorge Correa Ballester y Andrea Luquin Calvo.

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