La Fe recibe la primera donación de cerebro

Equipo de científicos al frente del banco de cerebros de La Fe. / LP
Equipo de científicos al frente del banco de cerebros de La Fe. / LP

La iniciativa permitirá seguir adelante en la investigación de enfermedades como alzhéimer, párkinson, ELA o esclerosis múltiple

LAURA GARCÉS VALENCIA.

El cerebro esconde respuestas a muchas preguntas que la medicina y la ciencia se plantean. Es de gran ayuda para dar pasos adelante en la investigación de enfermedades neurológicas y, sobre todo, neurodegenerativas. Ahí están, llamando a la puerta, el alzhéimer, la esclerosis lateral amniotrófica (ELA), el párkinson, la esclerosis múltiple o la enfermedad de Huntington. Para responder a la llamada ha nacido el banco de cerebros en el Biobanco del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe. La apuesta se dio a conocer a principios de este mes y ya se ha registrado la primera donación. Los responsables de la iniciativa la han llamado 'donación cero', un punto de partida para seguir avanzando.

Ya guardaban muestras biológicas como sangre o líquido cefalorraquídeo, sustancias de gran ayuda para estudiar las patologías que ocupan a los neurólogos. Pero disponer de cerebros era de vital importancia; hasta ahora no había sido posible dada la complejidad que entraña la extracción y procesamiento de muestras del preciado órgano a partir de la donación.

El instituto de investigación insiste en que gran parte del conocimiento de las causas y los mecanismos que se implican en el padecimiento de una enfermedad, así como de las terapias que se han desarrollado en los últimos años han sido posibles «gracias a los estudios con muestras de sangre, tejidos y cerebros de pacientes» que los han donado de manera altruista.

La coordinadora adelanta que quieren conseguir de 12 a 20 cerebros en un año La extracción conviene realizarla «entre seis y ocho horas» a partir de la muerte del donante

«El cerebro se extrae entero», explica el doctor Jaime Ferrer, neuropatólogo y uno de los impulsores del nuevo banco. «Hay que hacerlo cuanto antes mejor», aclara. Las recomendaciones apuntan a «un plazo inferior a entre seis y ocho horas» a partir del fallecimiento del donante. Se toman muestras en función de la patología que se quiere estudiar y «a menos 80 grados se congela». Es como almacenar una carpeta de información trascendental para el futuro, de datos sobre enfermedades que ayudarán a los científicos a seguir estudiando.

Pero no sólo los cerebros de donantes que han padecido una enfermedad neurológica o neurodegenerativa son de interés para la ciencia. El doctor Ferrer advierte de que también se necesita tejido cerebral sobre el que no se detectaron enfermedades y que el donante en su día anunció su voluntad de donar llegado el momento de su fallecimiento. Comparar «los órganos patológicos con los sanos» es importante, recalca la coordinadora del Biobanco, Raquel Amigo.

Retos para un año

No han hecho más que empezar, pero ya se han señalado retos para este año. «Tenemos la primera donación», relata la coordinadora del Biobanco, quien apunta que el objetivo es obtener «entre 12 y 20 donaciones al año». Y están trabajando para seguir desarrollando la iniciativa, un proceso para el que «necesitamos recursos humanos».

Raquel Amigo insiste en la necesidad de que la Comunitat Valenciana disponga de «un biobanco potente y fuerte» del que ahora forma parte el banco de cerebros. A estas palabras se añaden las del neurólogo Juan Francisco Vázquez, que además de recordar la cifra de donaciones que se han señalado como horizonte, insiste en la necesidad de «crecer en personal».

De la conversación con los tres implicados en el proyecto se extrae que queda camino por recorrer. Y para el trayecto cuentan con el aliento de algunas asociaciones de enfermos que se han sumado al empuje que los profesionales han mostrado. «Hay una reivindicación de pacientes y de asociaciones» -como las de enfermos de alzhéimer o de ELA-, apunta el doctor Vázquez, para que el banco de cerebros fuera una realidad y, además, en ese ámbito existe también una elevada conciencia social que lleva a que se manifiesten voluntades de donación.

Las cifras que acompañan a la actividad de la investigación biomédica que se desarrollan bajo estrictos requisitos éticos y legales, demuestran la trascendencia de iniciativas enmarcadas en esos espacios que no son, ni más ni menos, que bancos de vida en tanto que de sus recursos dependerán muchas oportunidades para enfermos de hoy y de mañana. Desde el biobanco de La Fe aseguran que más «del 90% de las investigaciones biomédicas requieren muestras biológicas humanas». Y así se va ganando terreno en la investigación traslacional, esa actividad de los científicos que supone llevar a la clínica aquello que se ha descubierto en los laboratorios, en los centros de investigación. Y recuerdan también que los biobancos gestionan, procesan y conservan muestras biológicas para su uso posterior en investigación biomédica, previo consentimiento del donante.

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