Las jóvenes promesas valencianas de la ciencia

Rubén Costa y Carles García, innovadores valencianos./ MIT
Rubén Costa y Carles García, innovadores valencianos. / MIT

Entran en la lista de los 35 innovadores europeos más influyentes | El Massachussetts Institute of Technology premia los proyectos de investigación del químico Rubén Costa y el médico Carles García

ITZIAR SILVESTRE

valencia. La prestigiosa publicación MIT Technology Review ha seleccionado a un total de 35 jóvenes innovadores y emprendedores de todos los países de la Unión Europea como ganadores del programa Innovadores Menores de 35 Europa 2017. Entre los elegidos se encuentran Carles García y Rubén Costa, dos investigadores valencianos que ahora se hallan entre los jóvenes científicos más influyentes del continente.

Inventores, emprendedores, visionarios, humanitarios y pioneros. Son las cinco categorías en que se clasifica el total de especialistas seleccionados entre más de mil candidatos provenientes de toda Europa. Desde la creación de un «páncreas artificial» destinado a enfermos de diabetes al desarrollo de un dispositivo capaz de convertir la voz en texto en tiempo real para integrar a las personas sordas, los proyectos seleccionados por el MIT engloban disciplinas científicas diversas, pero con un punto en común: la salud. «Todos los seleccionados aportamos un componente que puede contribuir a mejorar la calidad de vida de la gente», explica el químico Rubén Costa.

En concreto, la notoriedad de Costa se debe a su propuesta de aprovechar las propiedades luminiscentes de algunas bacterias para generar luz. BioLED, el sistema desarrollado por el equipo del Instituto Imdea Materiales (Madrid) que dirige Costas, apunta a sustituir a las actuales LED comerciales. Una aplicación que tendría un impacto no solo ecológico, sino también económico. «No haría falta hacer minería, purificar el material ni transportarlo. Estas bacterias se encuentran en cualquier lugar del mundo», añade.

Como pionero, Costa considera que «lo bonito» de este proyecto es haber abierto un nuevo campo de investigación. Hasta ahora, se consideraba imposible estabilizar estas proteínas fuera de un medio acuoso. El reto actual, sin embargo, está en alcanzar el nivel de estabilidad de las actuales luces LED. Este sería el momento en que la iluminación «Bio» daría el salto del laboratorio a los hogares y a los aparatos tecnológicos cotidianos.

El proyecto de Carles García es de naturaleza muy distinta pero, como él mismo explica, «podría poner solución a un problema universal». Con el kit diseñado por este anestesista de 30 años, las complicaciones de la epidural podrían ser cosa del pasado. El Kit médico bautizado como Duralock tiene como objetivo evitar la aparición de cefaleas producidas a causa de la rotura de la duramadre de la paciente al administrar esta anestesia previa al parto.

Uno de los principales obstáculos que encontró García desde que inició la investigación en 2015 es la financiación. La gala que se celebrará esta tarde en la capital francesa para otorgar los galardones permitirá a los seleccionados presentar sus proyectos. Pero este escenario representa, sobre todo, la oportunidad de encontrar mecenas y hacer de sus prototipos una realidad capaz de cambiar el mundo y de avanzar hacia un sistema sostenible.

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